122. Una viva y otra muerta.
Sigue sin creerlo. Con Matías en su regazo, sentada en el escritorio del salón presidencial, y tratando de no derretirse por la pequeña vergüenza a causa de todo lo que ha pasado, Altagracia sigue en estado de shock.

El licenciado Torres se ha marchado ya con sus firmas. Se preparará para la lectura del testamento en cuanto Roberto dé la orden. Esperan a Erick, uno de sus primos. Es necesario que todos estén involucrados en ésta lectura. Nadie sabrá qué sucederá y tampoco cuáles fueron las últimas decisiones de Joaquín como absoluto jefe de la familia Reyes.

Roberto se marchó con el licenciado Torres, así que los únicos presentes aquí son ella, su conmoción, y un Gerardo relajado todavía de pie.

—Jamás debí haber hecho lo qué hice. Estuve mal, fue el peor error qué cometí. Jamás debí quitarte lo que es tuyo y aprovechar tus sentimientos por mí. Nunca debí haberte hecho firmar esos papeles —Gerardo habla, tomando su mano—. Te devuelvo todo esto, y más, porque sé que mereces todo. Y pese
andreyflor

¡Muchas gracias por llegar hasta aquí! Estoy muy feliz de decirles qué ésta historia está llegando a su final ya que nos estamos acercando a la recta final y el clímax. Pero todavía faltan algunaaaaass cosillas por ahí ¡¿Qué se supone que pasará ahora?! ¿Será para bien? ¿O para mal? Gracias por leer, un inmenso abrazo. ¡Gracias, gracias!

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