Capítulo244
Después de que Raulito se quedara profundamente dormido, Isabella fue a buscar a Benito y le entregó las hojas que Raulito había escrito.

Benito, al leerlas, sintió una mezcla de emociones complejas. ¿Se parecía tanto a los traficantes que habían maltratado al niño? Quizás sí. Tras tantos años en el campo de batalla, su cuerpo emanaba una energía intimidante.

Suspiró profundamente y dijo — Habrá que ir poco a poco. Intentaré ser más amable y sonreírle más.

El niño necesitaba curación, tanto física como emocional.

— Este viaje ha sido muy duro para usted — dijo Isabella, profundamente agradecida. Su gratitud hacia Benito era tan grande que no podía expresarla solo con palabras.

Sin embargo, había algo que debía dejar en claro. Sacó una horquilla, avivó la mecha de la lámpara, y la llama iluminó la habitación, reflejándose en su rostro demacrado y sus labios pálidos.

Habló con calma — En el estado en el que está Raulito, al menos durante los próximos años no podré separarme de él. Si nue
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