Emil.-Estaba acostumbrado a la atención, los ojos puesto sobre mí y para ser sincero era una atención que disfrutaba, pero estaba preocupado por Nadia, aunque se crió en este mundo en este momento se encontraba desde una posición diferente, podía sentir como su piel temblaba ligeramente al sentirse observada por todos, especialmente por los hombres.— Emil Kosta –salgo de mi burbuja cuando veo parado frente a mí a uno de los empresarios del medio oriente con el que he tenido negocios por dos años, veo como mira a mi mujer de arriba abajo casi salivando, este definitivamente quiere que le corte la lengua y se la haga comer poco a poco al igual que sus ojos.— Ahmed –extiendo mi mano y con la otra bordeo la cintura de Nadia, pegándola a mi cuerpo –pensé que no ibas a poder venir.— No me perdería nunca el nombramiento de mi socio –sonreí sin dejar de mirar el busto de Nadia, aunque no lleva un escote la tela que los cubre le dan una excelente forma, se ven igual de apetecibles, mi agar
Nadia.-Veo a Desmond seguirme atento mientras voy al baño, intenté buscar a Lina, pero me fue imposible, la verdad no quiero pasar mucho tiempo lejos de Emil estando entre toda esta gente.Puedo sentir la mirada de todos, en especial de los hombres inescrupulosos y lujuriosos comiéndome con la mirada, cuando hicieron el nombramiento de Emil sus miradas hacía mi fueron… como si fuera un trofeo una mujer inalcanzable a la que intentarían llegar. Al salir del baño veo una salida al final del pasillo, que conducía a una terraza.Sentí alivio cuando el frío me golpeó el rostro.— ¿Te encuentras bien? –giro y ahí estaba mi protector, se veía más aliviado que yo por estar allí.— Un poco abrumada y algo cansada, pero tú no te ves peor que yo y… estoy enojada contigo –arrugó el entrecejo confundido –Lina –fue lo único que dije para hacer que su expresión cambiara por completo, tensando su cuerpo hasta hacerlo sentir incómodo.— ¡Aquí vamos! –rueda los ojos con fastidio, su postura de guardae
Emil.-Seguí con la mirada a Nadia, apenas vi que Desmond la protegía me relajé, del otro lado observé a Lina en su misión, no solo la contraté como dama de compañía de mi mariposa, es astuta, intuitiva, confiada y con un poder de persuasión que no suele tener todo el mundo.Es por eso que le ordené acercarse a uno de los miembros de la triada, el húngaro Atila, me apoya, pero solo lo hace porque los otros dos son más fuertes que él, sé que no le genero confianza del todo y eso no me conviene, basta con que un solo eslabón así sea el más débil caiga para que mi fortaleza se tambalee.Veo como Lina sonríe de manera coqueta, por suerte Desmond no está cerca, aunque sabe que no debe reaccionar.— Pensé que tu esposa no te soltaría en toda la noche –escucho el acento árabe a mi espalda.— Ahmed ¿disfrutas la fiesta? ¿buscas a tu quinta esposa? –mi mirada sigue enfocada en Lina.— No hay material aunque, la chica con el vestido azul es interesante, pero sería un grano en el culo, tú sabes
Varna, Bulgaria.-Nadia.-Siento el sudor deslizándose por mí frente a medida que avanzo, mis piernas comienzan a sentir el agotamiento mientras corro por las calles de Varna, miro mi reloj y frente a mí la luz neón del nombre del bar ilumina mi rostro.— Nuevamente tarde –Ruedo mis ojos, intento recuperar el aliento después de la maratón que me acabo de echar para llegar a tiempo a mi turno, fracasando estrepitosamente, en la entrada se encuentra Boris, el guardia de seguridad de este lugar. –Boris— Nadia –Su semblante es serio, sus brazos fuertes y musculosos, llenos de tatuajes, están cruzados sobre su pecho, todo para infundir miedo, pero detrás de esa fachada dura es solo un enorme oso de felpa o por lo menos conmigo lo es. –Llegas tarde.— ¡Lo sé, lo sé! –Salto dejando un beso en su mejilla, que medio lo hace sonreír, de inmediato vuelve a su postura de ogro.Entro como un huracán al bar, la oscuridad del interior es característico, los rostros que visitan este lugar no son los
Nadia.-La ira mezclada con el miedo recorría cada rincón de mi sistema, era una sobreviviente y ahora acabaría en manos de un mafioso o sicario lo que fuera este hombre, en ese momento pensé en mis hermanos sobre todo en Aleksi aún me necesitaba, quería alejarlo de la vida que seguramente Andrey mi hermano mayor lo arrastraría.— Señor Petrov –desvié mis ojos cuando escuché a Niko y maldije para mis adentros, no solo había fastidiado a un jefe mafioso, fastidié al más peligroso, uno de los líderes de la banda criminal más grande, el dragón plateado, Emil Petrov alías “El Dragón” –Yo meto las manos por Nadia, la conozco desde niña, es de mi entera confianza y es muy discreta, aunque su actitud de ahora no lo ¡parezca!Emil Petrov no dejaba de mirarme fijamente, yo intentaba retarlo, no demostrarle miedo, pero la imagen de mi hermano menor aparecía en mi mente y eso me debilitaba, lo odiaba, juré no volver a ser débil delante de un hombre como este.— Entonces te mato a ti –movió el ar
Emil.-¡Qué mujer tan insolente! Pero no puedo negar las agallas que tiene, ese temperamento removió algo en mi interior, algo que creí que había desaparecido hace muchos años. No debo darle importancia ¿Y entonces por qué estoy aquí? Siguiéndola, vigilándola, aprieto mis manos sobre el volante.La veo entrar en una casa, es territorio de mis rivales, los araña roja, no puedo involucrarme con una mujer de la roja, siento frustración y enojo, seguramente por ser una de ellos fue que se envalentonó enfrentándome como lo hizo.— ¡Maldita araña roja! –unos segundos después sale de su casa Yuri el segundo al mando de los araña, ese mal nacido me debe una, saco mi arma poniéndola sobre mi muslo –sería muy fácil acabar contigo –veo que se dirige hacia donde estoy estacionado, bajo el asiento ocultándome.— ¡Ese idiota lo tiene, estoy seguro! Se atrevió a mentirme en mi cara, prepárate es hora de hacerlo pagar, dejaremos un mensaje para cualquiera que desee ayudarlo a él y a sus hermanos, mor
Nadia.-Limpio mis lágrimas después de leer esa carta, era una despedida, Andrey se estaba sacrificando por nosotros, de pronto sentí un estruendo que me hicieron pegar un brinco del susto, miré a Aleksi que estaba profundamente dormido, me levanté con el cuerpo temblando, me alejé un poco cuando escuché los gritos de Yuri.— Te daré una última oportunidad, Andrey dime ¿Dónde está el cilindro?— Ya te dije que mi padre se llevó ese secreto a la tumba, él no confiaba en mi para decirme eso —escuché decir a mi hermano, su tono de voz intentaba sonar segura.— Busquen a los hermanos, tal vez si presencias lo que le puedo hacer a tu hermanita elijas abrir la boca —soltó Yuri con un tono amenazador.— Jefe no estánEscucho un hombre entrando a la habitación donde estamos escondidos, se puede oír como rompen todo, mi corazón retumba en mi pecho de manera acelerada mirando la entrada esperando no ser descubiertos.— Entonces no tienes nada que esconder, es la una de la mañana ¿A dónde irían
Nadia.-La ciudad estaba tomada con hombres que llevaban armas largas, Yuri había movilizado a todos los hombres que tenía y hasta ahora me daba cuenta de que eran muchos, comenzaba a dudar si podíamos salir de esta.Debo aprovechar la oscuridad de la noche para ocultarnos, le coloqué la capucha de la sudadera a Aleksi cubriendo su rostro lo que más podía lo mismo hice yo. Mi primer lugar seguro sería el bar con Niko, pero lo pondría en riesgo, Yuri seguramente lo debe tener vigilado y siendo sincera no puedo soportar ser la culpable de otra muerte, menos la de Niko que fue capaz de arriesgarse por mí.— Mantén la cabeza baja, tenemos que irnos de la ciudad, vamos a tomar un taxiMientras nos manteníamos ocultos en un callejón, divisé un taxi, extendí mi brazo, por suerte se detuvo tomé de la mano a Aleksi y nos subimos, miré al taxista con tranquilidad ocultando mi nerviosismo, para nadie era un secreto que la ciudad era de los Araña Roja.— Por favor hasta Asparuhov –Le pedí al taxi