Desmond.-— Cincuenta flexiones debes tonificar tus brazos –veo como Lina casi está a nada de fulminarme con la mirada, mientras Emil y Nadia viven en su burbuja romántica, Lina y yo llevamos dos horas y media de entrenamiento arduo, somos los protectores de esos dos, no podemos bajar la guardia.Estamos sudados y cansados, pero necesito que dejarla exhausta, aunque quisiera hacerlo de otra manera, elimino esos pensamientos de inmediato, veo las gotas de sudor a la altura de su busto.— Ok ¡basta, se acabó! –se levanta tomando una toalla y pasándome por el lado, la detengo sujetando su brazo.— ¿A dónde crees que vas? No he terminado contigo –una batalla de miradas inicia haciendo que todo alrededor desaparezca.— ¡¿Qué es lo que te pasa conmigo?! Una de dos ¿me odias? Lo que no entendería por que no te he hecho nada ¿o? quieres acostarte conmigo y eso te enoja porque aunque quieres hacerte el duro no te resistes a mí –se acerca sigilosa y seductoramente a mi rostro –dime ojitos preci
Nadia.-Caminaba de un lado a otro frotando las palmas de mis manos sobre la suave tela de color negro que cubría mi cuerpo, la noche de la presentación de Emil como el nuevo líder de la mafia de Europa del este había llegado y yo como su esposa, la nueva dama de la mafia.Tenía el estómago contraído por los nervios, eso significaba que a partir de esta noche sería una mafiosa con todas las letras, sonreí con ironía hace unos cuantos meses lo único que deseaba era salir de este mundo para siempre, tener una vida normal para mí y para… Aleksi.Hacía mucho que no lo recordaba ni a Andrey… si ahora me vieran, las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos amenazando con destruir el hermoso maquillaje que la estilista había realizado.— ¿Estás lista? –la puerta se abrió de golpe dejando entrar la imagen de mi amiga con un vestido muy sobrio en color azul marino, muy elegante, me quedé con la boca abierta porque se veía muy diferente –te ves muy hermosa.— Tú también amiga, muy sofistica
Emil.-Estaba acostumbrado a la atención, los ojos puesto sobre mí y para ser sincero era una atención que disfrutaba, pero estaba preocupado por Nadia, aunque se crió en este mundo en este momento se encontraba desde una posición diferente, podía sentir como su piel temblaba ligeramente al sentirse observada por todos, especialmente por los hombres.— Emil Kosta –salgo de mi burbuja cuando veo parado frente a mí a uno de los empresarios del medio oriente con el que he tenido negocios por dos años, veo como mira a mi mujer de arriba abajo casi salivando, este definitivamente quiere que le corte la lengua y se la haga comer poco a poco al igual que sus ojos.— Ahmed –extiendo mi mano y con la otra bordeo la cintura de Nadia, pegándola a mi cuerpo –pensé que no ibas a poder venir.— No me perdería nunca el nombramiento de mi socio –sonreí sin dejar de mirar el busto de Nadia, aunque no lleva un escote la tela que los cubre le dan una excelente forma, se ven igual de apetecibles, mi agar
Nadia.-Veo a Desmond seguirme atento mientras voy al baño, intenté buscar a Lina, pero me fue imposible, la verdad no quiero pasar mucho tiempo lejos de Emil estando entre toda esta gente.Puedo sentir la mirada de todos, en especial de los hombres inescrupulosos y lujuriosos comiéndome con la mirada, cuando hicieron el nombramiento de Emil sus miradas hacía mi fueron… como si fuera un trofeo una mujer inalcanzable a la que intentarían llegar. Al salir del baño veo una salida al final del pasillo, que conducía a una terraza.Sentí alivio cuando el frío me golpeó el rostro.— ¿Te encuentras bien? –giro y ahí estaba mi protector, se veía más aliviado que yo por estar allí.— Un poco abrumada y algo cansada, pero tú no te ves peor que yo y… estoy enojada contigo –arrugó el entrecejo confundido –Lina –fue lo único que dije para hacer que su expresión cambiara por completo, tensando su cuerpo hasta hacerlo sentir incómodo.— ¡Aquí vamos! –rueda los ojos con fastidio, su postura de guardae
Emil.-Seguí con la mirada a Nadia, apenas vi que Desmond la protegía me relajé, del otro lado observé a Lina en su misión, no solo la contraté como dama de compañía de mi mariposa, es astuta, intuitiva, confiada y con un poder de persuasión que no suele tener todo el mundo.Es por eso que le ordené acercarse a uno de los miembros de la triada, el húngaro Atila, me apoya, pero solo lo hace porque los otros dos son más fuertes que él, sé que no le genero confianza del todo y eso no me conviene, basta con que un solo eslabón así sea el más débil caiga para que mi fortaleza se tambalee.Veo como Lina sonríe de manera coqueta, por suerte Desmond no está cerca, aunque sabe que no debe reaccionar.— Pensé que tu esposa no te soltaría en toda la noche –escucho el acento árabe a mi espalda.— Ahmed ¿disfrutas la fiesta? ¿buscas a tu quinta esposa? –mi mirada sigue enfocada en Lina.— No hay material aunque, la chica con el vestido azul es interesante, pero sería un grano en el culo, tú sabes
Varna, Bulgaria.-Nadia.-Siento el sudor deslizándose por mí frente a medida que avanzo, mis piernas comienzan a sentir el agotamiento mientras corro por las calles de Varna, miro mi reloj y frente a mí la luz neón del nombre del bar ilumina mi rostro.— Nuevamente tarde –Ruedo mis ojos, intento recuperar el aliento después de la maratón que me acabo de echar para llegar a tiempo a mi turno, fracasando estrepitosamente, en la entrada se encuentra Boris, el guardia de seguridad de este lugar. –Boris— Nadia –Su semblante es serio, sus brazos fuertes y musculosos, llenos de tatuajes, están cruzados sobre su pecho, todo para infundir miedo, pero detrás de esa fachada dura es solo un enorme oso de felpa o por lo menos conmigo lo es. –Llegas tarde.— ¡Lo sé, lo sé! –Salto dejando un beso en su mejilla, que medio lo hace sonreír, de inmediato vuelve a su postura de ogro.Entro como un huracán al bar, la oscuridad del interior es característico, los rostros que visitan este lugar no son los
Nadia.-La ira mezclada con el miedo recorría cada rincón de mi sistema, era una sobreviviente y ahora acabaría en manos de un mafioso o sicario lo que fuera este hombre, en ese momento pensé en mis hermanos sobre todo en Aleksi aún me necesitaba, quería alejarlo de la vida que seguramente Andrey mi hermano mayor lo arrastraría.— Señor Petrov –desvié mis ojos cuando escuché a Niko y maldije para mis adentros, no solo había fastidiado a un jefe mafioso, fastidié al más peligroso, uno de los líderes de la banda criminal más grande, el dragón plateado, Emil Petrov alías “El Dragón” –Yo meto las manos por Nadia, la conozco desde niña, es de mi entera confianza y es muy discreta, aunque su actitud de ahora no lo ¡parezca!Emil Petrov no dejaba de mirarme fijamente, yo intentaba retarlo, no demostrarle miedo, pero la imagen de mi hermano menor aparecía en mi mente y eso me debilitaba, lo odiaba, juré no volver a ser débil delante de un hombre como este.— Entonces te mato a ti –movió el ar
Emil.-¡Qué mujer tan insolente! Pero no puedo negar las agallas que tiene, ese temperamento removió algo en mi interior, algo que creí que había desaparecido hace muchos años. No debo darle importancia ¿Y entonces por qué estoy aquí? Siguiéndola, vigilándola, aprieto mis manos sobre el volante.La veo entrar en una casa, es territorio de mis rivales, los araña roja, no puedo involucrarme con una mujer de la roja, siento frustración y enojo, seguramente por ser una de ellos fue que se envalentonó enfrentándome como lo hizo.— ¡Maldita araña roja! –unos segundos después sale de su casa Yuri el segundo al mando de los araña, ese mal nacido me debe una, saco mi arma poniéndola sobre mi muslo –sería muy fácil acabar contigo –veo que se dirige hacia donde estoy estacionado, bajo el asiento ocultándome.— ¡Ese idiota lo tiene, estoy seguro! Se atrevió a mentirme en mi cara, prepárate es hora de hacerlo pagar, dejaremos un mensaje para cualquiera que desee ayudarlo a él y a sus hermanos, mor