Estimadas lectoras y lectores Ahora sabemos cuál es el interés de Alejandro por Eva, sabemos cual es el pasado que hay entre ellos. Eva por cómo se ve, no recuerda nada de aquello.
Luego de la visita de Alejandro a la habitación de Eva, la chica quedó en shock. ¿Qué demonios pretendía aquel hombre con ella? Ella se sentía sofocada en aquel lugar, en primera instancia, sus padres desconfiaban de cada movimiento que hacía, ella lo entendía, pero le dolía, estaba claro que la sola idea de que Demian y ella tuvieran una relación era prácticamente descabellada.Ella alguna vez se imaginó verse de la mano de Demian, en sus brazos, conviviendo en familia, esa era una idea realmente estúpida, ¿Cómo podría soñar con cosas de ese tipo?- “Eva, ¡Dios! Ya eres una adulta, no puedes seguir soñando despierta, ¿Qué demonios esperabas? Que tus padres aceptaran tu relación con Demian con una gran sonrisa, mira los hechos, ellos no lo aceptaron antes y no lo aceptarán nunca". – Escuchaba una voz que últimamente se había vuelto muy molesta.Sentía una fuerte opresión en el pecho de solo pensar en que su sueño de toda la vida se le estaba yendo de las manos.Luego estaba aquel hombr
Eva se despertó y se alistó para ir a platicar con su amiga. El tema que debía tratar no sería fácil, pero debía entender que no podía trabajar al lado de Alejandro Mendoza, se sentía culpable, pero sabía que era mejor hablar con la verdad.Al salir de su habitación y casi a punto de salir de la mansión, su madre la atrapó.- Eva, hija, ¿A dónde vas? ¿Acaso no piensas desayunar?- Madre… ¡Perdón, llevo un poco de prisa!- Hija… - Dijo Martina, sintiendo cómo le clavaban un cuchillo en el corazón. Eva últimamente la llamaba madre, pero sus palabras se sentían más como un compromiso que algo realmente de valor.- Perdón, madre… Tengo prisa…- Hija, ayer… - Dijo Martina sin saber cómo abordar el tema de Alejandro.- ¿Qué pasó, madre?- Sobre Alejandro…Eva, al escuchar el nombre, se le erizó la piel. Definitivamente, algo tenía aquel hombre que le daba escalofríos.- ¿Qué con él?- ¿Cómo?- Sí, ayer tú y él…Eva se dio cuenta de algo, seguramente su madre los había visto, pero antes de qu
Era evidente que Eva, no esperaba toparse con Alejandro en la habitación de su amiga. Ahora menos, se imaginaba que, él hubiera hecho una oferta a Sara que ni ella misma rechazaría.Razón de sobra por la que, la pobre chica se tragó el discurso que tenía ensayado y tuvo que hacer de tripas corazón, para tratar de estar en el mismo lugar que aquel caballero.- Eva, estás muy callada. ¿Acaso no es una excelente noticia?Eva, al ver el entusiasmo de su amiga, se acercó con una sonrisa, dibujará en el rostro, besó la frente de su amiga y dijo:- ¡Claro que estoy muy feliz por este giro! Con esto, ya no tendremos que preocuparnos por cómo cubrir las cuentas del hospital. – Dijo Eva con total sinceridad.- ¡Ya, ya! ¡Tranquila, amiga! Si el señor Mendoza nos ayuda con esto, muchos de nuestros problemas se solucionarán. – Dijo Sara tratando de alentar a Eva. – Señor Mendoza, no sabe lo importante que es para nosotras el que usted me apoye con esto y, debe saber que el producto que apoyará, le
Eva se encontraba llegando a recepción del Grupo Mendoza, cuando vio a las personas que venían en su dirección. Tal como si el día no fuese lo suficientemente complicado ya, le faltaba la cereza del pastel.Alejandro, Melissa y, por supuesto, Demian, acababan de salir del ascensor y caminaban hacia su dirección.Melissa, acostumbrada a ser una chica efusiva, se abalanzó sobre Eva y la abrazó fuertemente, aquel incómodo acto, para Eva, fue una daga en el corazón.Si bien, desde anoche ya sentía una extraña emoción apoderándose de cada fibra de su ser, el ver al amor de su vida ir de la mano del amor de su vida, le partía el corazón y el alma.Alejandro, al notar la mirada de Eva, aclaro su garganta y dijo:- Señorita Díaz, la esperaba hace una hora, creía que ya no vendría a laborar el día de hoy, por lo que hice planes para comer con mi hermana y su futuro esposo, ¿Gusta unírsenos?Melissa soltó el abrazo y posó ambas manos en cada brazo.- Sí, Eva, debes venir con nosotros, sé que des
Eva lloraba mientras estaba en la bañera, tal como había sentido la necesidad en la mañana, cuando encontró a Demian y Melissa con Alejandro.Su complicado día, había iniciado mal e iba empeorando, por un lado, ella quería guardar sus cosas e ir de regreso a Boston, pero, por otro lado, estaba Sara, quien le había marcado en la tarde para agradecerle infinitamente lo que estaba haciendo por ella.- Demian, ¿Por qué no puedes amarme como te amo yo a ti? – Se preguntaba mentalmente.Cerraba sus ojos tratando de no pensar en ellos, así que mejor trató de poner la mente en blanco, pero al final, recordó todo lo que sucedió después de que Demian y Melissa se retiraron.--- Horas antes ---- Eva Díaz, vamos a mi oficina, debemos revisar lo que dices que tienes duda. – Dijo Alejandro en un tono serio.Tanto Melissa como Demian, sin más opción, se retiraron del lugar. Sabían que Alejandro era muy estricto en temas que tenía que ver con el trabajo y, ahora, el que Eva trabajara con él y para él
Eva se despertó muy de madrugada, su cabeza le dolía, se había quedado en la bañera hasta donde pudo sentir que ya había llorado suficiente, aún se sentía cansada, pero la cama no le acomodaba.Se levantó y vio a través de la ventana, el cielo aún estaba oscuro, miró la hora en su reloj y se percató de que eran las 4:50 am.Apenas y había podido conciliar el sueño, salió al balcón que tenía su habitación. Recordaba el pasado, uno cuando era una joven de 16 años llena de ilusiones. Recordaba las noches de pláticas entre ella y su…- Hermano… Demian, ¿Por qué demonios no puedo verte como mi hermano?Miraba el balcón en la habitación de Demian y sentía una fuerte opresión, Eva, poco a poco, se iba haciendo a la idea de que él, sí, él, su gran amor… Lo había perdido, es más, jamás fue suyo.Sus ojos comenzaron a inundarse de lágrimas. Desde su balcón miraba dentro de la habitación y cerraba los ojos, al recordar el día en que todo se había ido a la m****a, le dolía.¿Cómo era posible que e
Eva no entendía lo que hacía Sergio Carrasco llamándola a estas horas, así que no quiso andar con rodeos y fue directo al grano, además de que no estaba de humor para platicar.- ¿Por qué me llamas a esta hora? Son 5:30 am… ¿Acaso no duermes? - Dijo con una voz un tanto sería.- Bueno… Vengo de una cena de negocios, precisamente pasaba frente a tu casa y recordé nuestra salida a comer… - Dijo Sergio con voz indiferente.- ¡A todo esto! ¡No recuerdo haberte dado mi número telefónico…! - Dijo Eva cayendo en la cuenta de aquello.- Sí, es verdad, tuve que sobornar a muchas personas para conseguirlo… - Respondió Sergio descaradamente.- ¿Cómo? - ¡Olvídalo! Solo debes saber algo, Eva Díaz, cuando algo o alguien me interesa, suelo ser un poco creativo…Eva rodeó los ojos y sabía que él no lo podría ver.- ¡Oye…! Ya, hablando de temas más importantes y dejando detrás las nimiedades, ¿Te invito a desayunar?- Sergio, acabas de decir que vienes de una cena de negocios, ¿Cómo podrías seguir des
- Eva Díaz, vamos a tu casa antes de que tus padres se den cuenta de que no te encuentras en tu habitación y te castiguen todo el mes por salir a horas indecentes.- Búrlate…- ¿Qué? Lo peor de todo, es que normalmente esas escapadas se hacían para otras cosas, pero nosotros ni a primera base llegamos…- ¡Sergio! – Dice Eva sorprendida.- Digo… Puedo ponerme creativo, pero en definitiva, con los primeros rayos de sol nos pueden delatar rápidamente.Eva solo pudo sentir cómo una extraña sensación recorrió todo su cuerpo, al escuchar las palabras y observar los ojos con los que Sergio Carrasco la miraba.- ¡Anda! Vamos, te llevo a casa… Tampoco quiero que me vayan a correr de esta, porque pretendo venir a verte más seguido… - Dijo el hombre con evidente descaro.- ¿Ah, sí? ¿Cómo por qué vendrías a verme? ¿Con qué permiso? - Pregunto Eva un tanto sorprendida.- La calle es libre, mi cielo, la calle es libre y ahora que he visto que fácilmente puedo llegar a mi casa, pues se ha vuelto mi c