Estimadas lectoras y lectores Eva no se da cuenta, pero Sergio Carrasco quiere algo con ella, ¿Podría ser que él sea quien puede sacar de su mente a Demian? Eva no lo dice, pero es claro que con Sergio puede ser y actuar como siempre ha sido.
Eva iba entrando por la puerta trasera de la casa, llevaba dibujada una sonrisa en el rostro. Algo tenía ese tal Sergio Carrasco que, desde que se conocieron, la hacía sonreír de una manera que en pocas ocasiones lo había hecho.La felicidad le duraría muy poco, ya que tan pronto cruzó la puerta para entrar a casa, una mano se posó en su hombro y ella sintió un escalofrío recorrerla al sentirla.- ¡Eva! ¿Qué demonios haces fuera de casa a estas horas vestida así? – Digo Demian furioso.Eva se quedó sorprendida al ver cómo el hombre que ella tanto amaba, el hombre que siempre se mostraba amable y dulce, hoy la miraba con furia y con algo más que ni ella misma podía entender.- ¡Demian…! – Dijo al no encontrar más palabras al ser descubierta por su hermano.- Te he hecho una pregunta, Eva, ¿Qué demonios haces? Más que nada, contesta una cosa: ¿Qué demonios haces con Sergio Carrasco vestida así? ¿Acaso esto hacías cuando estaba sola en Boston? ¡Salir en camisón con hombres! ¿Acaso te es m
Luego de una mañana movida, Eva llegó a las oficinas del Grupo Mendoza. Sinceramente, hoy no era un buen día y el humor de la chica estaba algo volátil.Al entrar a la oficina del CEO del grupo, antes había tomado un largo respiro y luego lo había dejado salir. Su mañana no había iniciado fácilmente y rogaba porque el hombre frente a ella no dijese alguna tontería por la que ella explotara nuevamente.Eva aún se sentía molesta y dolida por la actitud y palabras dichas por Demian, su hermano, aquel que nunca la había reprendido. Esta vez que lo hizo, lo había hecho por las razones completamente invalidas a su parecer.- ¡Buen día! – Dijo Eva saltando del susto al ver a Alejandro sirviéndose una taza de café.Acomodaba su bolso en la mesa de la sala de juntas que estaba dentro de la oficina, cuando el hombre le acercó una taza de café.- Buen día… Pude revisar tu trabajo y es…- ¿Patético? ¿Una estupidez o pérdida de tiempo? – Dijo Eva, intuyendo los pensamientos del hombre que tenía a
Eva y Sergio finalmente llegaron a un acuerdo para poder rentar el lugar, por lo que la chica, tuvo que regresar a la oficina, luego de ver que la hora de comida había terminado.Sergio amablemente se ofreció a llevarla para que no corriera, debido a que llevaban 15 minutos de retraso.- ¡Gracias! – dijo Eva descendiendo del auto de aquel joven y atento caballero.- Para servirla hermosa damisela. – Dijo Sergio en tono burlón.- ¡No salgas con tus cosas, Sergio! Me voy o llegaré más tarde lo que ya voy… - dijo Eva con urgencia.En ese preciso momento, Sergio la tomó de la mano y la atrajo hacia él, para darle un beso muy cerca de los labios.- ¡Que tengas una excelente tarde! – Dijo el hombre y luego la dejó ir.Aquellas acciones, Eva no podía mentir, la hacían sentir extraña, no podía negarlo, el hombre tenía su encanto, pero así como lo tenía, era claro que también una larga lista de mujeres esperaban una atención de él.Rápidamente, se dirigió al ascensor para llegar al piso donde l
- Me dices que conoces de mucho tiempo atrás a Eva. ¿De dónde conoces a Eva? Tú apenas acabas de regresar de París. – Dijo Melissa intrigada.- Meli, hermosa, amiga mía, hay algo que no te he dicho, Eva Díaz es mi media hermana… - dijo Sofía Díaz, pareciendo acongojada. – Te digo que tengas cuidado, sé que es mi hermana y no quiero hacerte dudar, sé que ella actualmente dice ser hermana de Demian, pero…- ¿Pero? ¿Por qué debería tener cuidado con Eva? ¡Dime! – Respondió Melissa preocupada.- Demian es un excelente partido y tu hermano es su mejor amigo, pero sé lo que te digo… no me creas, mejor hazte una idea de ella, trátala más, acércate a ella y mira cómo ve a Demian.- ¿Qué debo ver? – Preguntó Melissa, aun sin entender lo que quería decirle su antigua amiga.- Meli, mi cielo, sabes que te aprecio y que te considero mi amiga… solo por eso, me voy a atrever a contarte algo…- Habla ya… no me gustan los rodeos y lo sabes…- Mi querida Meli, solo no se lo vayas a decir a nadie, esto
Eva iba camino a casa de sus padres, trataba de controlarse, trataba de relajarse, en definitiva, Alejandro Mendoza la había llevado al límite, ¿Cómo demonios se atrevía a hacerle lo que le estaba haciendo?Ella pensaba, y pensaba, en qué fue lo que había hecho para que este hombre se tomara tantas atribuciones que no le correspondían.Sus manos aún temblaban, jamás se hubiera imaginado vivir algo así, trataba de encontrar la mejor manera de continuar ahí, pero por más vueltas que le diera, ella no encontraba algún camino viable que no afectara a su amiga Sara.- Señorita, hemos llegado a su destino… - Se escuchó la suave voz de una mujer algo mayor.- ¡Oh, perdón! Estoy un poco distraída… - Respondió Eva algo apenada.- No se preocupe, ya me había percatado de ello. Sea lo que sea que usted esté pasando, debe saber que, siempre hay una solución, solo debe tratar de mantener la cabeza fría. – Dijo la conductora del taxi de aplicación.Eva la miró y sonrió. Era la primera vez que alguie
Eva estaba a punto de confirmar el taxi, cuando la voz de Sergio la hizo voltear.- ¿A dónde vas, corazón? – dijo el hombre acercándose a ella de manera sigilosa.- Voy a mi nuevo hogar… Necesito aprovechar que hoy salí temprano y quiero instalarme.- Bien… Te llevo… - dijo el hombre, comenzando a tomar su maleta.- ¡No! Ya no quiero más malentendidos. ¿Acaso no acabas de ver cómo mi madre quiere emparejarnos? – dijo Eva molesta.- Yo no le veo el problema o ¿Acaso tú sí?- ¡Claro! No he hecho ni un mes aquí y ya me quieren buscar pareja.- Discúlpala hermosa, pero seguramente cree que tú y yo, haríamos una pareja exquisita…- ¡No comiences tú también! Solo somos amigos… - dijo Eva sin darse cuentas de sus palabras.- ¿Amigos? – respondió Sergio un tanto intrigado.- Sí, ¿Recuerdas que sellamos nuestro pacto de amistad con un café y un croissant? – le recordó Eva.- ¡Oh! ¡Ya me acordé! Pues sí, si somos amigos… Pero tu mamá cree que podemos ser otra cosa.- ¡Lo sé! Y no quiero que terg
Luego de que Eva aceptara irse con Sergio, la sorpresa no pasó desapercibida para los jóvenes caballeros que llegaron a la casa.En este caso, Alejandro resulto ser el más afectado, aunque Demian no esperaba este giro en las cosas, él esperaba que, con el regreso de Eva, las cosas por fin mejoraran, él esperaba tener a su hermana cerca, esperaba que todo volviese a la normalidad, 6 años debían haber sido suficientes para borrar aquel fatídico momento.Pero, pareciera que todo apuntaba a que, esos 6 años, lo único que habían hecho era alejar a Eva de la familia. Tal vez tanto tiempo fuera, hizo que Eva fuese más independiente, tanto que, ahora, ella no los extrañaba, pensaba el hombre.Por otro lado, Alejandro, tuvo que soportar uno que otro comentario al aire por parte de Martina, ya que ella misma había visto que él tenía pareja. Luego, preguntando con algunas amistades, sus conclusiones habían sido ciertas. El hombre jugaba con su hija, ya que él tenía pareja, una pareja de al meno
- ¡Mamita hermosa! ¡Mamita! ¡No me dejes! – Sollozaba entre sueños la pequeña Eva.La pequeña niña estaba teniendo una pesadilla, desde que tenía uso de razón, Eva podía ver a su madre entre sueños, despertar a la niñera entre sollozos y lágrimas, era algo habitual en esa enorme y solitaria mansión.- ¡Maldita niña! ¡Cállate! ¡Déjame dormir!La madre de Eva había muerto de cáncer en la matriz, cuando la niña tenía tan solo dos años, la pequeña no contaba con recuerdos de su madre, a sus tiernos 6 años, solo tenía una foto de aquella bella mujer, la única pertenencia que le quedaba era esa vieja foto, aquella, era el único rastro de que su madre existió, eso y la propia Eva.El padre de Eva, Antonio Díaz, aquel hombre con el que la madre de la niña se había casado años atrás, jamás le había importado la existencia de su mujer. El matrimonio con Marina Carrasco había sido producto de una mala decisión, una noche de copas entre jóvenes que había salido mal.Aquello llevó a un matrimonio