Estimadas lectoras y lectores ¿Qué será lo que Alejandro realmente busca en Eva? Porque lo que se entiende es que el hombre tiene mujeres a su alrededor... Demian ¿Qué habrá pensado o sentido? y ¿Por qué?
Eva se despertó muy de madrugada, su cabeza le dolía, se había quedado en la bañera hasta donde pudo sentir que ya había llorado suficiente, aún se sentía cansada, pero la cama no le acomodaba.Se levantó y vio a través de la ventana, el cielo aún estaba oscuro, miró la hora en su reloj y se percató de que eran las 4:50 am.Apenas y había podido conciliar el sueño, salió al balcón que tenía su habitación. Recordaba el pasado, uno cuando era una joven de 16 años llena de ilusiones. Recordaba las noches de pláticas entre ella y su…- Hermano… Demian, ¿Por qué demonios no puedo verte como mi hermano?Miraba el balcón en la habitación de Demian y sentía una fuerte opresión, Eva, poco a poco, se iba haciendo a la idea de que él, sí, él, su gran amor… Lo había perdido, es más, jamás fue suyo.Sus ojos comenzaron a inundarse de lágrimas. Desde su balcón miraba dentro de la habitación y cerraba los ojos, al recordar el día en que todo se había ido a la m****a, le dolía.¿Cómo era posible que e
Eva no entendía lo que hacía Sergio Carrasco llamándola a estas horas, así que no quiso andar con rodeos y fue directo al grano, además de que no estaba de humor para platicar.- ¿Por qué me llamas a esta hora? Son 5:30 am… ¿Acaso no duermes? - Dijo con una voz un tanto sería.- Bueno… Vengo de una cena de negocios, precisamente pasaba frente a tu casa y recordé nuestra salida a comer… - Dijo Sergio con voz indiferente.- ¡A todo esto! ¡No recuerdo haberte dado mi número telefónico…! - Dijo Eva cayendo en la cuenta de aquello.- Sí, es verdad, tuve que sobornar a muchas personas para conseguirlo… - Respondió Sergio descaradamente.- ¿Cómo? - ¡Olvídalo! Solo debes saber algo, Eva Díaz, cuando algo o alguien me interesa, suelo ser un poco creativo…Eva rodeó los ojos y sabía que él no lo podría ver.- ¡Oye…! Ya, hablando de temas más importantes y dejando detrás las nimiedades, ¿Te invito a desayunar?- Sergio, acabas de decir que vienes de una cena de negocios, ¿Cómo podrías seguir des
- Eva Díaz, vamos a tu casa antes de que tus padres se den cuenta de que no te encuentras en tu habitación y te castiguen todo el mes por salir a horas indecentes.- Búrlate…- ¿Qué? Lo peor de todo, es que normalmente esas escapadas se hacían para otras cosas, pero nosotros ni a primera base llegamos…- ¡Sergio! – Dice Eva sorprendida.- Digo… Puedo ponerme creativo, pero en definitiva, con los primeros rayos de sol nos pueden delatar rápidamente.Eva solo pudo sentir cómo una extraña sensación recorrió todo su cuerpo, al escuchar las palabras y observar los ojos con los que Sergio Carrasco la miraba.- ¡Anda! Vamos, te llevo a casa… Tampoco quiero que me vayan a correr de esta, porque pretendo venir a verte más seguido… - Dijo el hombre con evidente descaro.- ¿Ah, sí? ¿Cómo por qué vendrías a verme? ¿Con qué permiso? - Pregunto Eva un tanto sorprendida.- La calle es libre, mi cielo, la calle es libre y ahora que he visto que fácilmente puedo llegar a mi casa, pues se ha vuelto mi c
Eva iba entrando por la puerta trasera de la casa, llevaba dibujada una sonrisa en el rostro. Algo tenía ese tal Sergio Carrasco que, desde que se conocieron, la hacía sonreír de una manera que en pocas ocasiones lo había hecho.La felicidad le duraría muy poco, ya que tan pronto cruzó la puerta para entrar a casa, una mano se posó en su hombro y ella sintió un escalofrío recorrerla al sentirla.- ¡Eva! ¿Qué demonios haces fuera de casa a estas horas vestida así? – Digo Demian furioso.Eva se quedó sorprendida al ver cómo el hombre que ella tanto amaba, el hombre que siempre se mostraba amable y dulce, hoy la miraba con furia y con algo más que ni ella misma podía entender.- ¡Demian…! – Dijo al no encontrar más palabras al ser descubierta por su hermano.- Te he hecho una pregunta, Eva, ¿Qué demonios haces? Más que nada, contesta una cosa: ¿Qué demonios haces con Sergio Carrasco vestida así? ¿Acaso esto hacías cuando estaba sola en Boston? ¡Salir en camisón con hombres! ¿Acaso te es m
Luego de una mañana movida, Eva llegó a las oficinas del Grupo Mendoza. Sinceramente, hoy no era un buen día y el humor de la chica estaba algo volátil.Al entrar a la oficina del CEO del grupo, antes había tomado un largo respiro y luego lo había dejado salir. Su mañana no había iniciado fácilmente y rogaba porque el hombre frente a ella no dijese alguna tontería por la que ella explotara nuevamente.Eva aún se sentía molesta y dolida por la actitud y palabras dichas por Demian, su hermano, aquel que nunca la había reprendido. Esta vez que lo hizo, lo había hecho por las razones completamente invalidas a su parecer.- ¡Buen día! – Dijo Eva saltando del susto al ver a Alejandro sirviéndose una taza de café.Acomodaba su bolso en la mesa de la sala de juntas que estaba dentro de la oficina, cuando el hombre le acercó una taza de café.- Buen día… Pude revisar tu trabajo y es…- ¿Patético? ¿Una estupidez o pérdida de tiempo? – Dijo Eva, intuyendo los pensamientos del hombre que tenía a
Eva y Sergio finalmente llegaron a un acuerdo para poder rentar el lugar, por lo que la chica, tuvo que regresar a la oficina, luego de ver que la hora de comida había terminado.Sergio amablemente se ofreció a llevarla para que no corriera, debido a que llevaban 15 minutos de retraso.- ¡Gracias! – dijo Eva descendiendo del auto de aquel joven y atento caballero.- Para servirla hermosa damisela. – Dijo Sergio en tono burlón.- ¡No salgas con tus cosas, Sergio! Me voy o llegaré más tarde lo que ya voy… - dijo Eva con urgencia.En ese preciso momento, Sergio la tomó de la mano y la atrajo hacia él, para darle un beso muy cerca de los labios.- ¡Que tengas una excelente tarde! – Dijo el hombre y luego la dejó ir.Aquellas acciones, Eva no podía mentir, la hacían sentir extraña, no podía negarlo, el hombre tenía su encanto, pero así como lo tenía, era claro que también una larga lista de mujeres esperaban una atención de él.Rápidamente, se dirigió al ascensor para llegar al piso donde l
- Me dices que conoces de mucho tiempo atrás a Eva. ¿De dónde conoces a Eva? Tú apenas acabas de regresar de París. – Dijo Melissa intrigada.- Meli, hermosa, amiga mía, hay algo que no te he dicho, Eva Díaz es mi media hermana… - dijo Sofía Díaz, pareciendo acongojada. – Te digo que tengas cuidado, sé que es mi hermana y no quiero hacerte dudar, sé que ella actualmente dice ser hermana de Demian, pero…- ¿Pero? ¿Por qué debería tener cuidado con Eva? ¡Dime! – Respondió Melissa preocupada.- Demian es un excelente partido y tu hermano es su mejor amigo, pero sé lo que te digo… no me creas, mejor hazte una idea de ella, trátala más, acércate a ella y mira cómo ve a Demian.- ¿Qué debo ver? – Preguntó Melissa, aun sin entender lo que quería decirle su antigua amiga.- Meli, mi cielo, sabes que te aprecio y que te considero mi amiga… solo por eso, me voy a atrever a contarte algo…- Habla ya… no me gustan los rodeos y lo sabes…- Mi querida Meli, solo no se lo vayas a decir a nadie, esto
Eva iba camino a casa de sus padres, trataba de controlarse, trataba de relajarse, en definitiva, Alejandro Mendoza la había llevado al límite, ¿Cómo demonios se atrevía a hacerle lo que le estaba haciendo?Ella pensaba, y pensaba, en qué fue lo que había hecho para que este hombre se tomara tantas atribuciones que no le correspondían.Sus manos aún temblaban, jamás se hubiera imaginado vivir algo así, trataba de encontrar la mejor manera de continuar ahí, pero por más vueltas que le diera, ella no encontraba algún camino viable que no afectara a su amiga Sara.- Señorita, hemos llegado a su destino… - Se escuchó la suave voz de una mujer algo mayor.- ¡Oh, perdón! Estoy un poco distraída… - Respondió Eva algo apenada.- No se preocupe, ya me había percatado de ello. Sea lo que sea que usted esté pasando, debe saber que, siempre hay una solución, solo debe tratar de mantener la cabeza fría. – Dijo la conductora del taxi de aplicación.Eva la miró y sonrió. Era la primera vez que alguie