Sin esperarlo, sin imaginarlo, Eva estaba a punto de subir al auto, pero Demian bajó e inmediatamente la abrazó. Eva trataba de ocultar el alboroto que llevaba por dentro, si antes de tomar el avión se engañaba con la idea de que el tiempo y la distancia habían logrado borrar los sentimientos hacia Demian.
Ahora, estaba completamente convencida de que eso era una verdadera estupidez, ella no lo había podido olvidar. Ella simplemente no había podido enterrar los sentimientos hacia aquel hombre tan atractivo como solo la naturaleza lo había podido crear.
- ¿Cómo estás, abeja? ¿Cómo te fue en el viaje? ¿Por qué no me avisaste que venías a México? – Demian comenzó a atiborrarla con preguntas mientras no soltaba el abrazo.
- No quería causarte molestias… Debes tener mucho trabajo y, pues, no es bueno que dejes la oficina, así como así… - Dijo la chica basándose en la única idea que se le venía a la mente.
- ¡Anda! Te esperan en casa, mamá y papá, han preparado una deliciosa cena como bienvenida. – Dijo el hombre con una evidente sonrisa dibujada en el rostro.
Al escuchar aquello, Eva se quedó sorprendida, ya que no esperaba tal recibimiento, no debido a la manera tan cruel en la que se fue.
- Oye abeja… ¡Todos te extrañamos mucho! – La mirada gentil del hombre seguía siendo la misma que hace seis años, Demian intentaba crear la ilusión de que no había pasado nada.
En la mente de la chica le pasaban muchos recuerdos de su adolescencia, Demian a pesar de ser 8 años más grande que ella, él siempre estaba para ella, él siempre era cómplice de sus locuras y viceversa.
Demian era un joven bastante maduro para su edad, siempre le aconsejaba, siempre la guiaba, él no era partidario de su verdadera familia, así que siempre buscaba la manera de protegerla de su padre biológico.
Aquel hombre era así, él era todo un caballero, uno sobre protector y celoso. El joven quería mostrarle el mundo, incluso cuando se iba de vacaciones con sus amigos, él la invitaba y ella convivía perfectamente con jóvenes igual de grandes que Demian.
- Eva, cuéntame, ¿Qué hiciste estos 5 años en el extranjero? Siempre quise ir a verte, pero papá siempre tenía mucho trabajo, así que, siempre me quedaba a ayudarlo, por eso te escribía, quería hacerte sentir como en casa, quería que no te olvidaras de nosotros. – Dijo Demian con toda la sinceridad posible.
Eva sabía que lo que decía Demian era verdad, ella siempre estaba al pendiente de que le llegara su mail diario, ella podía tener un mal día, pero el solo ver en su bandeja de entrada un correo de Demian, la hacía sentirse mucho mejor.
- ¡Estudié…! - Dijo Eva casi en un susurro.
- ¡Abeja, cielo! Está claro que te fuiste a estudiar a Boston, pero ¿Qué hacías en tus tiempos libres? ¿Conociste a alguien? ¿Tuviste novio? ¿Hay alguien a quien deba ir y romperle las piernas? – La increpó con preguntas bastante personales.
- ¡Demian! Estás siendo muy preguntón, ¿No lo crees? – Dijo Eva, apenada y con las mejillas sonrojadas.
- ¡Quiero saber de ti, abeja! ¿Acaso es un delito hacerlo? ¿Acaso no puedo querer saber de la vida de mi hermanita? Eva, ya no eres una niña y es obvio que no me voy a molestar, sí sé que tienes novio, solo evita momentos muy íntimos frente a mí, aún no estoy preparado para esas situaciones, para mí siempre serás mi abeja chiquita. – Dijo Demian con mucha sinceridad y tranquilidad.
Eva sentía que se asfixiaba dentro de aquella elegante y costosa camioneta, el escuchar al hombre que le gustaba y del que estaba enamorada, como una y otra vez le recordaba que era su “hermanita”, le generaba cierto grado de ansiedad y culpabilidad.
En su pecho sentía un extraño dolor, ella no lo esperaba, ella no quería ver a Demian tan pronto, si bien al momento de verlo sintió una punzada de emoción, no podía evitar sentirse mal, él jamás le correspondería y sus infantiles sueños jamás se harían realidad.
Cuando Demian mencionó que ella podía tener novio, sintió una fuerte punzada en el estómago y manos, ella jamás se había imaginado con un chico que no fuese él, es obvio, ya no era una niña, muchas veces se imaginó en escenas como en las películas románticas con Demian.
Incluso se imaginó cómo sería perder su virginidad a su lado, ella jamás había puesto sus ojos en alguien que no fuese Demian, si tenía algún deseo reprimido, era con Demian con quien quería cumplirlo, no con cualquier otro hombre. Pero estaba claro que aquel hombre no la veía con los mismos ojos con los que él la miraba.
Para no continuar escuchando cómo Demian le recalcaba una y otra vez que, ella era su hermana chiquita, Eva prefirió cerrar los ojos y fingir que tenía sueño.
- ¿Abeja? ¿Princesa? – Dijo Demian al ver que ya no respondía ninguna de sus preguntas. - ¡Descansa mi cielo! ¡Ya pronto estaremos llegando a casa! – Dijo Demian confiado del recibimiento de sus padres.
Demian observaba el rostro apacible de Eva, no podía negar que estos 6 años habían cambiado a su chica, él la miraba y ya no era una niña, era una mujer, una hermosa mujer. Él jamás lo aceptó, pero al igual que Eva, él en algún momento sintió algo, algo que no era propio de ser hermanos.
Actualmente, las cosas habían cambiado y mucho, él tenía pareja y era gran parte de una sorpresa que tenía preparada a Eva. Él consideraba que tan pronto Melissa y ella se conocieran, ambas harían buenas migas, ya que Meli, como él la llamaba, prácticamente era muy similar a su hermana.
Eva fingía dormir, mientras lo hacía, su mente se perdía en los dolorosos recuerdos del pasado. Su mente viajaba al día donde todo se fue por la borda, ese maldito día en donde su relativamente tranquila vida cambio para siempre.Aquellos recuerdos le llegaban uno por uno, como ecos del pasado, ecos del día en que todo comenzó bien, pero acabo terriblemente mal.--- Eva Díaz, 6 años atrás ---La mañana estaba soleada, Eva recién se levantaba, eran las 6:00 am y ya el sol se colaba por las cortinas como si de un ladrón se tratase. Eva entró al baño, tomó un baño caliente, era sábado, en teoría no había escuela, pero hoy debía ir a prácticas en el laboratorio de ciencias.Hoy en específico, hoy, si quería salir huyendo, no tenía ánimos de quedarse en casa, la razón era extraña, pero válida, su media hermana, Sofía Díaz, había llegado a casa de los Monroy y venía a “visitar a Eva”.A Sofía, al igual que a su madre, no le agradaba la existencia de Eva, a pesar de que la chica formaba part
Sofía soltó un gritito e inmediatamente se llevó las manos a la boca, tratando de cubrirla para no ser escuchada por el personal de servicio. Al hacer aquello, dejo caer el libro al suelo, del cual salió una fotografía de Eva y Demian juntos.En aquella foto tanto Eva como Demian llevaban ropa de playa, el pecho de aquel hombre estaba descubierto, la abrazaba de manera tan íntima, Sofía dejo volar su imaginación.Una oleada de celos, coraje, ira y frustración, la invadieron, Eva estaba enamorada de Demian al igual que ella, su hermana le llevaba ventaja, bastaba con ver aquella foto.Pero una idea cruzo por su mente, algo era cierto de todo lo escrito ahí, entre ellos dos no podía haber nada, técnicamente eran…- ¡HERMANOS! - Grito la chica al continuar leyendo como era que la fantasía que vivía Eva no era tan fantasiosa como ella describía.Sofía se sentía evidentemente molesta, molesta, era poco, furiosa, era el término correcto. Ella ya tenía todo un plan de vida a lado de Demian,
En la cena, Eva no tenía apetito, a pesar de que toda la mesa estaba llena de sus comidas favoritas. Tenía que admitir que Melissa y Demian eran una pareja perfecta, ni siquiera pudo fingir una sonrisa cuando vio la forma en que Demian cuidaba a Melissa.- Eva ¿Volviste a México como viaje de graduación? ¿Regresarás a Boston para trabajar en el futuro? - Martina preguntó con gran interés.- ¡Quiero quedarme en México! – Dijo Eva con sinceridad.Martina la miró con sorpresa y luego miró a Demian.- No te había escuchado mencionarlo, ¿Por qué es tan repentino? – Dijo Martina un tanto sorprendida y sin ocultar aquello.Eva capturó con precisión este momento y los cambios de emociones en los rostros de todos, incluso el de Melissa.- ¿Puedo quedarme en México? - Preguntó en lugar de responder a la cuestión de Martina.Toda la mesa estaba en silencio, Eva sabía que aquí nadie esperaba realmente que ella regresara.- ¿Cómo está tu amiga? ¿Necesitas mi ayuda? – Preguntó Demian rompiendo el i
A la mañana siguiente, casi sin poder cerrar el ojo durante toda la noche y con el corazón roto, cuidadosamente, Eva salió apresuradamente de casa de sus padres, dejando avisado que iría a ver a su amiga al hospital.Luego de escuchar la conversación de ayer, tenía nulas ganas de permanecer ahí, aún tenía mucho que pensar, no era millonaria, pero bien tendría que pensar en un lugar donde permanecer, donde convertirlo de ahora en adelante, en su lugar seguro, en su hogar.Minutos después de tomar un taxi de aplicación, llego al hospital, solo para encontrar a una Sara completamente despierta y furiosa. Aunque Sara al verla quería lucir solemne y tranquila, era evidente que no lo estaba, la llamada que estaba atendiendo se lo demostraba.- ¿Cómo pudo hacer esto? - Dijo Sara enfadada - Ha copiado nuestro nuevo producto y está discutiendo inversión con la empresa Mendoza.La empresa Mendoza es una empresa con la que estaba hablando de cooperar antes de enfermarme, pero ahora él me la va a
Alejandro Mendoza era un economista seguro de sí mismo, ambicioso y con una gran habilidad para manipular las circunstancias a su favor y, aunque su fachada denota su extrema confianza. El hombre que parecía ser intocable e inalcanzable poseía una profunda humanidad detrás de aquella imagen de éxitoAlejandro y Demian eran amigos desde que estaban en pañales, pero aunque eran amigos, ambos eran completa y absolutamente diferentes.El hombre se había percatado de la presencia de Eva Díaz cuando miro por el amplio ventanal mientras estaba reunido con Mark Thomson, el hombre al verla, sonrió y por dentro se preguntó de la razón de su presencia, por lo que sin que Mark lo notara, el hombre había accedido a las cámaras de recepción.Mark Thompson se había presentado ante él, ofreciendo varios beneficios si Alejandro desistía de su acuerdo con Sara y se pasaba al “equipo ganador”. Incluso para Alejandro aquella acción se le hacía repudiable, pero no lo expresaba al instante.Una vez que Ale
Eva salió rápidamente de la oficina de Alejandro, jamás imagino tal escenario, podía sentir como su rostro se encontraba rojo como un jitomate, como una cereza, no como una fresa, bien podía sentir como sus mejillas estaban calientes al igual que sus orejas.El hombre frente a ella, el hombre que infinidad de veces vio a lado de Demian era todo un egocéntrico, sabía perfectamente quien era y lo que valía, pero todo ello le molestaba a Eva.- Eva, Eva… Solita te metes en problemas. – Decía en voz alta.Molesta salió del edificio Mendoza y se dirigió inmediatamente al hospital, conforme iba llegando a este, el rubor y calor que le había provocado la pena de estar frente a ese famoso CEO, se iba disipando.- Eva, Eva ¿Cómo te fue? – Dijo Sara al verla llegar.- Sara no sé cómo explicarlo, ¿Estas completamente segura de que ya habías hablado con Alejandro Mendoza?- Si… Es un hombre serio, de pocas palabras, pero es muy bueno en lo que hace, si conseguimos su apoyo, créeme S&M se ira muy,
Eva llegó a casa de sus padres, todo el día había transcurrido de manera tan rápida que ni siquiera tuvo tiempo de pensar en lo que había escuchado una noche antes. Al llegar, lo recordó, le dolió, evidentemente le dolió, pero se hizo una nota mental para buscar un lugar donde vivir al día siguiente.- ¿Eva? ¿Eva, eres tú? – Se pudo escuchar la voz de Martina.- ¡Hola, mamá! Perdón, llevo un poco de prisa… - Dijo Eva corriendo al subir las escaleras.- Eva, hija, baja a…- Perdón, mamá… No puedo… - Grito Eva a lo lejos.- ¡Ay, esta niña! ¡Discúlpala!- ¡No se preocupe…! ¿Cuándo regreso?- Ella regresó ayer… Ella dice que viene por una temporada, aunque yo preferiría que continuara en Boston, allá existen muchas buenas oportunidades, pero Demian me dijo que viene a ayudar a su amiga que está gravemente enferma.- ¿Qué tiene?- Demian me dice que no se sabe, pero bien podría ser Lupus…- ¡Vaya! No lo sabía…- No es como si conociéramos a la chica, la verdad es que Eva casi no nos cuenta
El camino hacia el restaurante que había reservado Alejandro fue silencioso, el hombre llevaba el ceño fruncido y se notaba que estaba concentrado en lo que estaba haciendo. A su lado, una Eva nerviosa y un tanto preocupada, trataba de calmarse mirando hacia el exterior.Al llegar al lugar, el hombre bajó y Eva desabrochó el cinturón al voltear. Ya tenía la mano del hombre frente a ella para ayudarla a bajar.- ¡Gracias! – Dijo Eva un poco nerviosa.- ¡Anda! ¡Vamos! ¡Supongo que estás lista…! - Dijo Alejandro, mirándola muy seguro de sí mismo.- ¡Sí! ¿Mi maletín? – Preguntó Eva nerviosa.- ¡Vamos a cenar! – Dijo Alejandro con un tono serio.- Señor Mendoza, un placer… - Dijo el capitán al verlo.- ¡Buena noche! – Respondió Alejandro en un tono seco.- Por aquí… - Dijo el hombre señalando el camino.Alejandro vio que Eva se quedaba detrás, sin ningún aviso, posó su mano en la espalda desnuda de Eva, lo que hizo que ella sintiera una corriente eléctrica recorrerle al contacto con aquella