Capítulo 2: Las cosas habían cambiado

Sin esperarlo, sin imaginarlo, Eva estaba a punto de subir al auto, pero Demian bajó e inmediatamente la abrazó. Eva trataba de ocultar el alboroto que llevaba por dentro, si antes de tomar el avión se engañaba con la idea de que el tiempo y la distancia habían logrado borrar los sentimientos hacia Demian.

Ahora, estaba completamente convencida de que eso era una verdadera estupidez, ella no lo había podido olvidar. Ella simplemente no había podido enterrar los sentimientos hacia aquel hombre tan atractivo como solo la naturaleza lo había podido crear.

- ¿Cómo estás, abeja? ¿Cómo te fue en el viaje? ¿Por qué no me avisaste que venías a México? – Demian comenzó a atiborrarla con preguntas mientras no soltaba el abrazo.

- No quería causarte molestias… Debes tener mucho trabajo y, pues, no es bueno que dejes la oficina, así como así… - Dijo la chica basándose en la única idea que se le venía a la mente.

- ¡Anda! Te esperan en casa, mamá y papá, han preparado una deliciosa cena como bienvenida. – Dijo el hombre con una evidente sonrisa dibujada en el rostro.

Al escuchar aquello, Eva se quedó sorprendida, ya que no esperaba tal recibimiento, no debido a la manera tan cruel en la que se fue.

- Oye abeja… ¡Todos te extrañamos mucho! – La mirada gentil del hombre seguía siendo la misma que hace seis años, Demian intentaba crear la ilusión de que no había pasado nada.

En la mente de la chica le pasaban muchos recuerdos de su adolescencia, Demian a pesar de ser 8 años más grande que ella, él siempre estaba para ella, él siempre era cómplice de sus locuras y viceversa.

Demian era un joven bastante maduro para su edad, siempre le aconsejaba, siempre la guiaba, él no era partidario de su verdadera familia, así que siempre buscaba la manera de protegerla de su padre biológico.

Aquel hombre era así, él era todo un caballero, uno sobre protector y celoso. El joven quería mostrarle el mundo, incluso cuando se iba de vacaciones con sus amigos, él la invitaba y ella convivía perfectamente con jóvenes igual de grandes que Demian.

- Eva, cuéntame, ¿Qué hiciste estos 5 años en el extranjero? Siempre quise ir a verte, pero papá siempre tenía mucho trabajo, así que, siempre me quedaba a ayudarlo, por eso te escribía, quería hacerte sentir como en casa, quería que no te olvidaras de nosotros. – Dijo Demian con toda la sinceridad posible.

Eva sabía que lo que decía Demian era verdad, ella siempre estaba al pendiente de que le llegara su mail diario, ella podía tener un mal día, pero el solo ver en su bandeja de entrada un correo de Demian, la hacía sentirse mucho mejor.

- ¡Estudié…! - Dijo Eva casi en un susurro.

- ¡Abeja, cielo! Está claro que te fuiste a estudiar a Boston, pero ¿Qué hacías en tus tiempos libres? ¿Conociste a alguien? ¿Tuviste novio? ¿Hay alguien a quien deba ir y romperle las piernas? – La increpó con preguntas bastante personales.

- ¡Demian! Estás siendo muy preguntón, ¿No lo crees? – Dijo Eva, apenada y con las mejillas sonrojadas.

- ¡Quiero saber de ti, abeja! ¿Acaso es un delito hacerlo? ¿Acaso no puedo querer saber de la vida de mi hermanita? Eva, ya no eres una niña y es obvio que no me voy a molestar, sí sé que tienes novio, solo evita momentos muy íntimos frente a mí, aún no estoy preparado para esas situaciones, para mí siempre serás mi abeja chiquita. – Dijo Demian con mucha sinceridad y tranquilidad.

Eva sentía que se asfixiaba dentro de aquella elegante y costosa camioneta, el escuchar al hombre que le gustaba y del que estaba enamorada, como una y otra vez le recordaba que era su “hermanita”, le generaba cierto grado de ansiedad y culpabilidad.

En su pecho sentía un extraño dolor, ella no lo esperaba, ella no quería ver a Demian tan pronto, si bien al momento de verlo sintió una punzada de emoción, no podía evitar sentirse mal, él jamás le correspondería y sus infantiles sueños jamás se harían realidad.

Cuando Demian mencionó que ella podía tener novio, sintió una fuerte punzada en el estómago y manos, ella jamás se había imaginado con un chico que no fuese él, es obvio, ya no era una niña, muchas veces se imaginó en escenas como en las películas románticas con Demian.

Incluso se imaginó cómo sería perder su virginidad a su lado, ella jamás había puesto sus ojos en alguien que no fuese Demian, si tenía algún deseo reprimido, era con Demian con quien quería cumplirlo, no con cualquier otro hombre. Pero estaba claro que aquel hombre no la veía con los mismos ojos con los que él la miraba.

Para no continuar escuchando cómo Demian le recalcaba una y otra vez que, ella era su hermana chiquita, Eva prefirió cerrar los ojos y fingir que tenía sueño.

- ¿Abeja? ¿Princesa? – Dijo Demian al ver que ya no respondía ninguna de sus preguntas. - ¡Descansa mi cielo! ¡Ya pronto estaremos llegando a casa! – Dijo Demian confiado del recibimiento de sus padres.

Demian observaba el rostro apacible de Eva, no podía negar que estos 6 años habían cambiado a su chica, él la miraba y ya no era una niña, era una mujer, una hermosa mujer. Él jamás lo aceptó, pero al igual que Eva, él en algún momento sintió algo, algo que no era propio de ser hermanos.

Actualmente, las cosas habían cambiado y mucho, él tenía pareja y era gran parte de una sorpresa que tenía preparada a Eva. Él consideraba que tan pronto Melissa y ella se conocieran, ambas harían buenas migas, ya que Meli, como él la llamaba, prácticamente era muy similar a su hermana.

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