A la mañana siguiente, casi sin poder cerrar el ojo durante toda la noche y con el corazón roto, cuidadosamente, Eva salió apresuradamente de casa de sus padres, dejando avisado que iría a ver a su amiga al hospital.
Luego de escuchar la conversación de ayer, tenía nulas ganas de permanecer ahí, aún tenía mucho que pensar, no era millonaria, pero bien tendría que pensar en un lugar donde permanecer, donde convertirlo de ahora en adelante, en su lugar seguro, en su hogar.
Minutos después de tomar un taxi de aplicación, llego al hospital, solo para encontrar a una Sara completamente despierta y furiosa. Aunque Sara al verla quería lucir solemne y tranquila, era evidente que no lo estaba, la llamada que estaba atendiendo se lo demostraba.
- ¿Cómo pudo hacer esto? - Dijo Sara enfadada - Ha copiado nuestro nuevo producto y está discutiendo inversión con la empresa Mendoza.
La empresa Mendoza es una empresa con la que estaba hablando de cooperar antes de enfermarme, pero ahora él me la va a quitar. No es de extrañar que no haya recibido ninguna noticia sobre seguir cooperando. – Dijo Sara como si se respondiera a sí misma.
Inmediatamente, colgó y vio a su amiga, quien la observaba con preocupación.
- Sara, no deberías estarte preocupando o exaltándote de esta manera, no es bueno para tu salud. Déjame ayudarte, déjame quitarte un poco la carga. – Dijo Eva tratando de calmar a su amiga.
- Eva… Es que, ¿Qué puedo hacer? Mark está robando todas las ideas de la empresa, aún no sé cómo consigue la información, me siento frustrada mientras yo estoy aquí postrada en esta cama, él sigue robando todo lo que puede. – Dijo Sara, derramando lágrimas de dolor.
- Amiga, si te hace sentir mejor, déjame ayudarte, escuche lo que mencionaste sobre un posible inversor o colaborador, déjame ir a verlo y sondear el terreno, aún no estoy familiarizada con el negocio, pero sabes bien que puedo hacerlo. – Dijo Eva sonando apacible pero convincente.
Luego de ello, Sara sonrió, sintió un gran alivio, luego, le envió un montón de información a Eva, incluida información de la empresa, rendimiento del producto, investigación y desarrollo de productos, etc., un total de más de 20 archivos.
Eva, al ver aquel cúmulo de información, no tuvo más remedio que estudiar rápidamente lo básico de aquellos archivos e intentar memorizar al menos lo más importante.
Luego de ello, vio cómo Sara finalmente volvió a dormir, ella tomó su mano y esperó poder quitarle un poco la carga a su amiga, quien hoy lucia completamente diferente a la chica que conoció en la universidad.
En aquella habitación de hospital, se cambió a un atuendo más formal, tomo nuevamente un taxi y se dirigió a la empresa Mendoza. Eva iba decidida a entrevistarse con el presidente, CEO o director de aquella compañía, si su amiga Sara ya llevaba un avance, no veía porque tuviese que detenerse o cambiarse.
Después de un rato, Eva llegó a la planta baja de aquella impresionante compañía, tomo un respiro y rezó para que todo saliera bien. Jamás se hubiera imaginado que rápidamente se vería en aquella situación, aunque se mentalizaba que todo saldría bien, no esperaba que tal vez ni siquiera pudiera pasar de la recepción.
- Hola, buen día, mi nombre es Eva Díaz y vengo buscando al CEO del grupo Mendoza. – Dijo Eva amablemente a la recepcionista.
- Buen día, ¿Tiene alguna cita? – Pregunto la recepcionista.
- La verdad es que no, pero solo deme 20 minutos. Actualmente, laboro con la compañía S&M y la dueña, Sara Benítez, ya había venido algunas veces a entrevistarse con su CEO, Alejandro Mendoza. —Eva respondió cortésmente.
- Lo sentimos, el señor Mendoza no recibe visitas sin cita previa. – Respondió la recepcionista cortésmente, pero de un modo cortante.
Era evidente que la empresa Mendoza, al ser una de las más importantes en la ciudad de México, bien podría tener varios posibles candidatos para negocios, pero algunos solo llegaban con estafas, por lo que en la recepción eran muy estrictos.
- Solo necesito una entrevista muy breve a lo sumo 10 minutos, por favor… - Dijo Eva en un tono suplicante.
Mientras hacía aquello, vio cómo Mark Thompson salía del ascensor. El hombre, al ver a Eva, sabía el motivo por el que ella podría estar ahí, así que se le acercó.
- ¿Por qué estás aquí? ¿Dónde está Sara? Me temo que murió de enfermedad ¿Verdad? – Dijo Marko en tono sarcástico y burlón.
- ¡Mark! Ojalá te hubiera conocido cómo realmente eres, tus palabras no son de un hombre que la amó. Además, debes saber que no es correcto todo lo que estás haciendo, mientras Sara está en recuperación. – Dijo Eva, molesta.
—¿Eso es lo que necesito saber? Obviamente, fue esa mujer la que me hizo perder el tiempo. Sin mí, su empresa no habría tenido éxito. – Dijo Mark de manera prepotente y altanera.
Eva resistió el impulso de propinarle un buen par de bofetadas al hombre, solo se quedó callada y prefirió volver a intentar entablar conversación con la chica de recepción.
Mark, al ver que Eva no seguía discutiendo con él, pensó que, posiblemente, Eva estaba asustada, por lo que le habló aún con más dureza y frialdad.
- ¿Estás aquí para negociar inversiones para Sara? Ja, ja, ja, ¿Sólo tú? He llegado a un acuerdo con ellos, así que deja de perder tu tiempo primor, ¡Deja de soñar! Tú no conoces nada de este mundo, este es el mundo de los adultos.
Eva no creía lo que escuchaba, según el breve resumen de Sara, el CEO de la empresa Mendoza, era un hombre duro y rudo, básicamente para los negocios, era un hueso duro de roer y, para implementar un proyecto, no se daba de manera rápida, ya que requería de múltiples reuniones.
Para Alejandro Mendoza, invertir en algún producto o productos, era un tema serio, más tratándose de dinero, por lo que algo, como lo que declaraba Mark, no podría implementarse tan pronto, más cuando aún no habían celebrado una reunión de licitación.
Mark sabía que el proceso no cumplió la normativa, pero eso no lo sabía Eva, por lo que el hombre supuso que la chica frente a él no contaba con experiencia y terminaría desistiendo, razón por la que mintió.
Ella sonrió, volteó a ver a la recepcionista y dijo:
- ¡Por favor…! Solo dígale al señor Mendoza que Eva Díaz está aquí para visitarlo. – Dijo Eva un tanto decepcionada.
Ella no quería hacer uso del lazo de amistad entre Demian, su hermano y Alejandro Mendoza.
- ¿Conoce usted al señor Mendoza? – Preguntó la recepcionista.
- ¿Acaso conoces a Alejandro Mendoza? – Preguntó Mark con curiosidad e intriga.
- Por supuesto, de lo contrario, ¿Por qué crees que vendría aquí? – Dijo Eva, fingiendo conocer a la perfección al hombre que mencionaba.
Eva tenía algo claro, delante de Mark no se dejaría pisotear, pero algo era obvio, ¡Ella mintió! No conocía para nada a Alejandro, sólo sabía que era amigo de Demian. Quizás lo conoció hace mucho tiempo en alguna reunión, solo esperaba que la otra parte aceptara reunirse con ella después de escuchar su nombre.
De lo contrario, sabía que la humillación y vergüenza sería enorme.
- ¿Tú? ¿Sabes quién es Alejandro? ¿Acaso sabes que él es uno de los hombres más ricos del país? Me sorprendes, Eva Díaz, ¿Cómo es que dices conocerle?
- ¡Claro que sé quién es Alejandro Mendoza! Le conozco desde niña. – Dijo Eva muy segura de sí misma.
Sinceramente, al ver la cara de desconcierto de Mark, le agradó, aunque muy por dentro, estaba hecha una bola de nervios. Alejandro Mendoza, que ella recordara, jamás había cruzado palabra con ella.
- De pronto comenzó a sonar su móvil, ella lo sacó, miró y arriesgándose a pasar un momento de horror dijo:
- ¿Alejandro? ¿Alejandro Mendoza? ¡Hola, Alejandro! Tanto tiempo si escuchar tu voz. Efectivamente, soy Eva Díaz, quería pasar a saludar, pero tu recepcionista no me deja pasar. – Dijo Eva fingiendo conversar, ya que la razón por la que sonó su móvil era por una alarma para despertar que había puesto un día antes.
- ¡Oh, Alejandro! Permíteme, paso el móvil con tu recepcionista, para que hables con ella. – Dijo Eva, arriesgándose aún más.
La chica de recepción, conociendo el mal carácter del señor Mendoza, solo se limitó a hacerle señas para pasar.
Eva, solo pudo respirar de tranquilidad, ya que, de lo contrario, era grande la humillación a la que ese tendría que enfrentar.
- ¿En qué piso debo subir, Alejandro? – Dijo Eva aún con teléfono en mano.
La chica de recepción con las manos le hizo señas del piso que debía subir, Eva agradeció con la cabeza y una ligera sonrisa de satisfacción. Esta batalla la había ganado, pero ¿a qué costo? Ella no iba preparada para nada, es más, Alejandro Mendoza no la conocía, no la esperaba, ni sabía de su existencia, o al menos eso era lo que ella creía.
Tan pronto entró al elevador y cerró la puerta, su semblante triunfador cambio, estaba hecha una bola de pánico. No sabía qué haría frente al amigo de su hermano.
- ¡Eva, si serás, si serás! ¡Tú y tu bocota siempre te mete en problemas! – Se decía en voz alta. – “No, Eva, haces bien. Esto es por Sara, no por ti, así como tu amiga ha estado contigo, tú ahora debes estar”. - Le decía una vocecita mentalmente.
De pronto, la campanita del ascensor anunció el piso elegido y la puerta se abrió, accediendo directamente a la oficina de aquel famoso CEO. Sucedió lo que jamás imagino…
- ¡Hola, Eva Díaz! Tanto tiempo si escuchar tu voz…
Alejandro Mendoza era un economista seguro de sí mismo, ambicioso y con una gran habilidad para manipular las circunstancias a su favor y, aunque su fachada denota su extrema confianza. El hombre que parecía ser intocable e inalcanzable poseía una profunda humanidad detrás de aquella imagen de éxitoAlejandro y Demian eran amigos desde que estaban en pañales, pero aunque eran amigos, ambos eran completa y absolutamente diferentes.El hombre se había percatado de la presencia de Eva Díaz cuando miro por el amplio ventanal mientras estaba reunido con Mark Thomson, el hombre al verla, sonrió y por dentro se preguntó de la razón de su presencia, por lo que sin que Mark lo notara, el hombre había accedido a las cámaras de recepción.Mark Thompson se había presentado ante él, ofreciendo varios beneficios si Alejandro desistía de su acuerdo con Sara y se pasaba al “equipo ganador”. Incluso para Alejandro aquella acción se le hacía repudiable, pero no lo expresaba al instante.Una vez que Ale
Eva salió rápidamente de la oficina de Alejandro, jamás imagino tal escenario, podía sentir como su rostro se encontraba rojo como un jitomate, como una cereza, no como una fresa, bien podía sentir como sus mejillas estaban calientes al igual que sus orejas.El hombre frente a ella, el hombre que infinidad de veces vio a lado de Demian era todo un egocéntrico, sabía perfectamente quien era y lo que valía, pero todo ello le molestaba a Eva.- Eva, Eva… Solita te metes en problemas. – Decía en voz alta.Molesta salió del edificio Mendoza y se dirigió inmediatamente al hospital, conforme iba llegando a este, el rubor y calor que le había provocado la pena de estar frente a ese famoso CEO, se iba disipando.- Eva, Eva ¿Cómo te fue? – Dijo Sara al verla llegar.- Sara no sé cómo explicarlo, ¿Estas completamente segura de que ya habías hablado con Alejandro Mendoza?- Si… Es un hombre serio, de pocas palabras, pero es muy bueno en lo que hace, si conseguimos su apoyo, créeme S&M se ira muy,
Eva llegó a casa de sus padres, todo el día había transcurrido de manera tan rápida que ni siquiera tuvo tiempo de pensar en lo que había escuchado una noche antes. Al llegar, lo recordó, le dolió, evidentemente le dolió, pero se hizo una nota mental para buscar un lugar donde vivir al día siguiente.- ¿Eva? ¿Eva, eres tú? – Se pudo escuchar la voz de Martina.- ¡Hola, mamá! Perdón, llevo un poco de prisa… - Dijo Eva corriendo al subir las escaleras.- Eva, hija, baja a…- Perdón, mamá… No puedo… - Grito Eva a lo lejos.- ¡Ay, esta niña! ¡Discúlpala!- ¡No se preocupe…! ¿Cuándo regreso?- Ella regresó ayer… Ella dice que viene por una temporada, aunque yo preferiría que continuara en Boston, allá existen muchas buenas oportunidades, pero Demian me dijo que viene a ayudar a su amiga que está gravemente enferma.- ¿Qué tiene?- Demian me dice que no se sabe, pero bien podría ser Lupus…- ¡Vaya! No lo sabía…- No es como si conociéramos a la chica, la verdad es que Eva casi no nos cuenta
El camino hacia el restaurante que había reservado Alejandro fue silencioso, el hombre llevaba el ceño fruncido y se notaba que estaba concentrado en lo que estaba haciendo. A su lado, una Eva nerviosa y un tanto preocupada, trataba de calmarse mirando hacia el exterior.Al llegar al lugar, el hombre bajó y Eva desabrochó el cinturón al voltear. Ya tenía la mano del hombre frente a ella para ayudarla a bajar.- ¡Gracias! – Dijo Eva un poco nerviosa.- ¡Anda! ¡Vamos! ¡Supongo que estás lista…! - Dijo Alejandro, mirándola muy seguro de sí mismo.- ¡Sí! ¿Mi maletín? – Preguntó Eva nerviosa.- ¡Vamos a cenar! – Dijo Alejandro con un tono serio.- Señor Mendoza, un placer… - Dijo el capitán al verlo.- ¡Buena noche! – Respondió Alejandro en un tono seco.- Por aquí… - Dijo el hombre señalando el camino.Alejandro vio que Eva se quedaba detrás, sin ningún aviso, posó su mano en la espalda desnuda de Eva, lo que hizo que ella sintiera una corriente eléctrica recorrerle al contacto con aquella
Las palabras de Alejandro habían dejado clara su posición, Eva no había probado bocado, eso prácticamente dejaría a su amiga Sara de lado. Ella debía consultarlo, así que se levantó, se excusó con el pretexto de ir al baño, el hombre solo la miró y le sonrió.Eva caminaba hacia donde estaban los baños, iba pérdida ante aquella difícil decisión. Cuando menos se lo imaginó, su cuerpo chocó con un atlético y atractivo caballero.- ¡Perdón! ¡Perdón! – Dijo Eva con evidente preocupación.El hombre, al ver aquella bella mujer, solo sonrió.- No te preocupes, no siempre una bella mujer como tú se tropieza con alguien como yo. – Dijo el hombre y Eva solo sintió un escalofrío al ver a aquel hombre cuando sonrió.- ¡Perdón! Estaba un poco distraída, espero no haber causado algún otro accidente. – Dijo Eva sonrojada.- Para nada… Sergio Carrasco ¡Mucho gusto, bella dama! – Dijo el hombre extendiendo su mano.Eva, un poco apenada, extendió su mano, a lo que el hombre, frente a ella, la tomó sutilm
Demian se había quedado a dormir en casa de sus padres, esperaba la llegada de Eva, porque el solo hecho de pensar en que su amigo Alejandro la había invitado a cenar le dejaba muchas dudas y no podía esperar para responderlas.El hombre ya se encontraba en pijama, daba vueltas de un lado a otro en el sofá de la sala, esperaba atento al sonido de la puerta de la entrada.Casi pasada la medianoche, el chofer de Alejandro entraba dentro de las instalaciones de la casa de los Monroy.Eva, realmente cansada, hambrienta e irritada, entraba a casa luego de que aquel horroroso hombre que la había invitado a cenar y luego la votó.Apenas cruzó la puerta de entrada, la voz gruesa de su hermano la asustó.- ¿Eva?- ¡Demian…! ¿Qué sucede? ¿Qué haces en casa? – Respondió Eva desconcertada.- ¿Quién te trajo? ¡Dime! ¿Fue Alex? ¡Ya es muy tarde para que llegues tú sola a casa! – Volvió a preguntar Demian un tanto intrigado e igualmente irritado.- ¡Ay, Demian! Estoy cansada, ¿podemos hablar mañana?
Luego de no dormir casi nada, Eva se levantó de la cama, tomó un baño y llamó a su amiga Sara, le platicó con puntos y comas como había ido todo.Contra todo lo que ella había imaginado, Sara estaba encantada de que alguien como Alejandro Mendoza quisiera dirigir a Eva.Siendo completamente honesta consigo misma, Eva era una chica muy tenaz, pero en el mundo de los negocios, claramente le faltaba algo de experiencia, más cuando estás por tomar las riendas de una empresa.- Eva, jamás me molestaría de que tú tomes el control, lo que sí puedo decirte es que, agradezco tu honestidad y saber que ahora tú y Alejandro pueden hacerse cargo, me quita en peso sobre los hombros, con esto, seguro puedo enfocarme más en mi proceso de recuperación.- ¿De verdad, Sara? ¿Estás de acuerdo?- ¡Sí! ¡Definitivamente sí! Así que levanta tu bello trasero de esa cama y vete a las oficinas del Grupo Mendoza, que hoy inicia tu primera cátedra en el mundo de los negocios, ya después me irás contando cómo va sa
Eva leyó detenidamente los archivos que Alejandro Mendoza le había entregado, el contrato era muy claro, el Grupo Mendoza inyectaría una gran cantidad de dinero a S&M, con la única condición de que el CEO del Grupo Mendoza pudiese estar de primera mano en la dirección y toma de decisiones en el proyecto.Luego de hablar brevemente con Sara, Eva procedió a firmar el documento, pero debía llevarlo también a Sara, ya que este requería del dueño y actual representante de la compañía.Mientras tanto, en una de las salas de juntas se encontraba Alejandro que, por alguna razón, hoy no se encontraba del todo atento al reporte que su personal estaba llevando a cabo. Su mente estaba en la conversación que había tenido con su amigo Demian por la mañana.--- Horas antes ---Eran las 5:30 am y Alejandro se encontraba corriendo en el parque cuando su asistente digital le avisó de la llamada de su amigo Demian.- ¡Hola!- Hola… ¿No pudiste resistir más la curiosidad? – Dijo Alejandro sin detenerse mi