Estimadas lectoras y lectores Demian quiere a su hermana, pero lo que no está claro es en como la quiere, si como hermana o como algo mas...
Luego de no dormir casi nada, Eva se levantó de la cama, tomó un baño y llamó a su amiga Sara, le platicó con puntos y comas como había ido todo.Contra todo lo que ella había imaginado, Sara estaba encantada de que alguien como Alejandro Mendoza quisiera dirigir a Eva.Siendo completamente honesta consigo misma, Eva era una chica muy tenaz, pero en el mundo de los negocios, claramente le faltaba algo de experiencia, más cuando estás por tomar las riendas de una empresa.- Eva, jamás me molestaría de que tú tomes el control, lo que sí puedo decirte es que, agradezco tu honestidad y saber que ahora tú y Alejandro pueden hacerse cargo, me quita en peso sobre los hombros, con esto, seguro puedo enfocarme más en mi proceso de recuperación.- ¿De verdad, Sara? ¿Estás de acuerdo?- ¡Sí! ¡Definitivamente sí! Así que levanta tu bello trasero de esa cama y vete a las oficinas del Grupo Mendoza, que hoy inicia tu primera cátedra en el mundo de los negocios, ya después me irás contando cómo va sa
Eva leyó detenidamente los archivos que Alejandro Mendoza le había entregado, el contrato era muy claro, el Grupo Mendoza inyectaría una gran cantidad de dinero a S&M, con la única condición de que el CEO del Grupo Mendoza pudiese estar de primera mano en la dirección y toma de decisiones en el proyecto.Luego de hablar brevemente con Sara, Eva procedió a firmar el documento, pero debía llevarlo también a Sara, ya que este requería del dueño y actual representante de la compañía.Mientras tanto, en una de las salas de juntas se encontraba Alejandro que, por alguna razón, hoy no se encontraba del todo atento al reporte que su personal estaba llevando a cabo. Su mente estaba en la conversación que había tenido con su amigo Demian por la mañana.--- Horas antes ---Eran las 5:30 am y Alejandro se encontraba corriendo en el parque cuando su asistente digital le avisó de la llamada de su amigo Demian.- ¡Hola!- Hola… ¿No pudiste resistir más la curiosidad? – Dijo Alejandro sin detenerse mi
- Señor Mendoza…Alejandro levantó la vista y se dio cuenta de que su personal esperaba alguna respuesta, pero no tenía respuesta a lo que sea que le hubieran preguntado.- Mándame un resumen de todo lo expuesto y lo que sea que necesite que autorice o decida, ponlo como primer punto. Me excuso, tengo un tema pendiente que revisar.- Sí, señor… Ya escucharon equipo… Recopilaré la información y se la enviaré a su mail. – Dijo el asistente de Alejandro.El hombre se levantó y salió de la sala de juntas, rápidamente fue a su oficina, encontrándose con Eva, mirando por el enorme ventanal.- Bien, ¿Alguna duda?- No, todo está claro y ya firmé el contrato.- Muy bien, Eva Díaz, pues has cerrado tu primer trato, supongo que quieres irle a dar las buenas noticias a la dueña de la compañía.- ¿Puedo?- Solo por hoy… Te veo mañana a la misma hora aquí en mi oficina, mañana comienzas a trabajar para mí, Eva Díaz.- ¿Cómo?- Sí, vas a lanzar el nuevo producto para S&M ¿Correcto? Entenderás que so
Luego de aquel inesperado encuentro, Eva caminó hacia la habitación de Sara. La chica se encontraba dormida, por lo que lentamente entró y tomó asiento en el sofá de la habitación.Por un largo rato observó a su amiga recordando el tiempo que compartieron en Boston. Sara lucia muy diferente a la chica llena de energía que era cuando estaban en la universidad.Sara había sido el ancla que había hecho que Eva dejara de flotar a la deriva, era obvio que Sara y Eva venían de circunstancias diferentes, aunque Eva no debía preocuparse por el dinero, ya que su familia le daba una cierta cantidad mensual y su hermano le depositaba también, no era tan cercana a ellos.En cambio, Sara no tenía mucho, pero cada vez que hablaba de su familia, se le iluminaban los ojos y de repente se le inundaban de lágrimas. Su situación era precaria, pero había ganado una beca para estudiar en Boston. “La chica del pueblo salió del pueblo” era la frase que siempre le decía a Eva cada vez que la incitaba a vivir
Luego de que Eva descendiera del auto, Sergio coloco su brazo para conducirla dentro del restaurante, el hombre se notaba que era conocido en el lugar, aunque todas las miradas se enfocaban en la chica, para quienes conocían a Sergio Carrasco, sabían que la chica era posiblemente una más en su larga lista de conquistas.Eva desconocía la fama de aquel casanova, lo que, si sabía, era que entre ella y él, había una extraña familiaridad.- ¡Señor Carrasco! ¡Bienvenido! ¡Adelante!Eva lo miró, levantó una ceja y dijo:- ¡Eres muy popular!- ¡Qué te digo! Tengo mis encantos… - Dijo Sergio sonriendo encantadoramente.- Seguramente, aunque yo no los veo… - Dijo Eva con ironía.Sergio hizo los ojos chiquitos y dijo:- Podría cortejarte y ahí es donde descubrirías que soy un encanto.- ¿Perdón? - Dijo Eva sorprendida.- ¡Olvídalo! – Dijo Sergio mientras jalaba la silla para que Eva se sentara.- Mmm…- Anda… Escoge lo que te apetece, desayuna y comer… - Dijo Sergio, señalando con la mirada la c
Luego de una amena comida, Sergio se ofreció a llevar a Eva a casa, él aún desconocía la relación entre la chica y Alejandro, pero, sus preguntas fueron respondidas tan pronto como cruzó el portón de la casa de los Monroy.Eva Díaz no era nada más y nada menos que la hija expulsada de la familia Monroy, ella no había mencionado el apellido y él obviamente no lo había preguntado.Sergio creía que solo se trataba de una chica más en el camino, sin embargo, ahora entendía por qué Alejandro conocía a la chica.- Bien, querida Eva, has llegado a casa, sana y salva…- ¡Gracias! Me la pasé bien…- Aún me debes un café…- ¡Oh! Sí, será en otra ocasión…- Bien, esperaré ese café o esperaré que el destino nos ponga en el camino.Eva sonrió, sabía que era muy probable que lo segundo ocurriera antes de lo primero, ya que ahora tenía varios pendientes en mente como para pensar en otra cosa.Sergio se inclinó y besó tiernamente la mejilla de Eva, justo en el preciso momento en que Alejandro y Demian
Rápidamente, llegó el momento de cenar, Eva no había salido de su habitación, no cuando sabía que Alejandro aún estaba en casa. Ella aún mantenía la esperanza de que el hombre se fuera antes de la cena, desconocía que tanto Demian como Martina lo habían invitado a pasar ese momento juntos, incluso Melissa se les había unido.- Eva… Hija, es hora de cenar. – Se escuchó a lo lejos la voz suave de Martina.Eva se levantó de la cama, caminó hacia su baño y notó que el enrojecimiento había pasado. Sus ojos ya no lucían tan inflamados por el llanto.Si alguien le hubiera dicho que, un hombre como Alejandro vendría y robaría su primer beso, desde hace varios años ya lo hubiera dado, soltó un suspiro, enjugo su rostro y se dispuso a bajar a cenar.Un golpe en la puerta la puso en modo de alerta.- Eva… Lamento haberme comportado como un idiota en la tarde, de verdad espero que me disculpes, tal vez después de cenar podamos platicar… Sí, muñeca, vamos a cenar, Melissa y Alejandro esperan a que
Por unos instantes, Eva se perdió en aquel beso, un recuerdo borroso le llegó, aunque rápidamente se disipó. Esta vez, no había sido un castigo, era algo diferente, la sensación era diferente y, a pesar de no saber besar, sintió algo extraño.Luego su mente reaccionó, fue ahí donde, con toda la fuerza que pudo, abofeteó a Alejandro.- ¿Qué demonios te pasa? ¿Qué quieres de mí? ¡Déjame en paz! ¡Demonios! ¡Sal de mi maldita habitación! - Dijo Eva al ser soltada por Alejandro.Martina se había retirado segundos antes, sintiendo una gran emoción, la escena presenciada le dejaba claro algo, su hija, no tenía otras intenciones con Demian y de eso podría estar tranquila.Lo que ella desconocía por completo era que las acciones de Alejandro estaban rompiendo por completo el corazón de su hija.Volviendo a la habitación de Eva, Alejandro sobaba su mejilla, se sorprendía de la fuerza que podría tener alguien tan pequeña, para él.Sin encontrar las palabras correctas para expresar lo que quería,