Estimadas lectoras y lectores al parecer alguien podría estar interesado en Eva, ¿Que pensara a futuro Demian de aquello?
El camino hacia el restaurante que había reservado Alejandro fue silencioso, el hombre llevaba el ceño fruncido y se notaba que estaba concentrado en lo que estaba haciendo. A su lado, una Eva nerviosa y un tanto preocupada, trataba de calmarse mirando hacia el exterior.Al llegar al lugar, el hombre bajó y Eva desabrochó el cinturón al voltear. Ya tenía la mano del hombre frente a ella para ayudarla a bajar.- ¡Gracias! – Dijo Eva un poco nerviosa.- ¡Anda! ¡Vamos! ¡Supongo que estás lista…! - Dijo Alejandro, mirándola muy seguro de sí mismo.- ¡Sí! ¿Mi maletín? – Preguntó Eva nerviosa.- ¡Vamos a cenar! – Dijo Alejandro con un tono serio.- Señor Mendoza, un placer… - Dijo el capitán al verlo.- ¡Buena noche! – Respondió Alejandro en un tono seco.- Por aquí… - Dijo el hombre señalando el camino.Alejandro vio que Eva se quedaba detrás, sin ningún aviso, posó su mano en la espalda desnuda de Eva, lo que hizo que ella sintiera una corriente eléctrica recorrerle al contacto con aquella
Las palabras de Alejandro habían dejado clara su posición, Eva no había probado bocado, eso prácticamente dejaría a su amiga Sara de lado. Ella debía consultarlo, así que se levantó, se excusó con el pretexto de ir al baño, el hombre solo la miró y le sonrió.Eva caminaba hacia donde estaban los baños, iba pérdida ante aquella difícil decisión. Cuando menos se lo imaginó, su cuerpo chocó con un atlético y atractivo caballero.- ¡Perdón! ¡Perdón! – Dijo Eva con evidente preocupación.El hombre, al ver aquella bella mujer, solo sonrió.- No te preocupes, no siempre una bella mujer como tú se tropieza con alguien como yo. – Dijo el hombre y Eva solo sintió un escalofrío al ver a aquel hombre cuando sonrió.- ¡Perdón! Estaba un poco distraída, espero no haber causado algún otro accidente. – Dijo Eva sonrojada.- Para nada… Sergio Carrasco ¡Mucho gusto, bella dama! – Dijo el hombre extendiendo su mano.Eva, un poco apenada, extendió su mano, a lo que el hombre, frente a ella, la tomó sutilm
Demian se había quedado a dormir en casa de sus padres, esperaba la llegada de Eva, porque el solo hecho de pensar en que su amigo Alejandro la había invitado a cenar le dejaba muchas dudas y no podía esperar para responderlas.El hombre ya se encontraba en pijama, daba vueltas de un lado a otro en el sofá de la sala, esperaba atento al sonido de la puerta de la entrada.Casi pasada la medianoche, el chofer de Alejandro entraba dentro de las instalaciones de la casa de los Monroy.Eva, realmente cansada, hambrienta e irritada, entraba a casa luego de que aquel horroroso hombre que la había invitado a cenar y luego la votó.Apenas cruzó la puerta de entrada, la voz gruesa de su hermano la asustó.- ¿Eva?- ¡Demian…! ¿Qué sucede? ¿Qué haces en casa? – Respondió Eva desconcertada.- ¿Quién te trajo? ¡Dime! ¿Fue Alex? ¡Ya es muy tarde para que llegues tú sola a casa! – Volvió a preguntar Demian un tanto intrigado e igualmente irritado.- ¡Ay, Demian! Estoy cansada, ¿podemos hablar mañana?
Luego de no dormir casi nada, Eva se levantó de la cama, tomó un baño y llamó a su amiga Sara, le platicó con puntos y comas como había ido todo.Contra todo lo que ella había imaginado, Sara estaba encantada de que alguien como Alejandro Mendoza quisiera dirigir a Eva.Siendo completamente honesta consigo misma, Eva era una chica muy tenaz, pero en el mundo de los negocios, claramente le faltaba algo de experiencia, más cuando estás por tomar las riendas de una empresa.- Eva, jamás me molestaría de que tú tomes el control, lo que sí puedo decirte es que, agradezco tu honestidad y saber que ahora tú y Alejandro pueden hacerse cargo, me quita en peso sobre los hombros, con esto, seguro puedo enfocarme más en mi proceso de recuperación.- ¿De verdad, Sara? ¿Estás de acuerdo?- ¡Sí! ¡Definitivamente sí! Así que levanta tu bello trasero de esa cama y vete a las oficinas del Grupo Mendoza, que hoy inicia tu primera cátedra en el mundo de los negocios, ya después me irás contando cómo va sa
Eva leyó detenidamente los archivos que Alejandro Mendoza le había entregado, el contrato era muy claro, el Grupo Mendoza inyectaría una gran cantidad de dinero a S&M, con la única condición de que el CEO del Grupo Mendoza pudiese estar de primera mano en la dirección y toma de decisiones en el proyecto.Luego de hablar brevemente con Sara, Eva procedió a firmar el documento, pero debía llevarlo también a Sara, ya que este requería del dueño y actual representante de la compañía.Mientras tanto, en una de las salas de juntas se encontraba Alejandro que, por alguna razón, hoy no se encontraba del todo atento al reporte que su personal estaba llevando a cabo. Su mente estaba en la conversación que había tenido con su amigo Demian por la mañana.--- Horas antes ---Eran las 5:30 am y Alejandro se encontraba corriendo en el parque cuando su asistente digital le avisó de la llamada de su amigo Demian.- ¡Hola!- Hola… ¿No pudiste resistir más la curiosidad? – Dijo Alejandro sin detenerse mi
- Señor Mendoza…Alejandro levantó la vista y se dio cuenta de que su personal esperaba alguna respuesta, pero no tenía respuesta a lo que sea que le hubieran preguntado.- Mándame un resumen de todo lo expuesto y lo que sea que necesite que autorice o decida, ponlo como primer punto. Me excuso, tengo un tema pendiente que revisar.- Sí, señor… Ya escucharon equipo… Recopilaré la información y se la enviaré a su mail. – Dijo el asistente de Alejandro.El hombre se levantó y salió de la sala de juntas, rápidamente fue a su oficina, encontrándose con Eva, mirando por el enorme ventanal.- Bien, ¿Alguna duda?- No, todo está claro y ya firmé el contrato.- Muy bien, Eva Díaz, pues has cerrado tu primer trato, supongo que quieres irle a dar las buenas noticias a la dueña de la compañía.- ¿Puedo?- Solo por hoy… Te veo mañana a la misma hora aquí en mi oficina, mañana comienzas a trabajar para mí, Eva Díaz.- ¿Cómo?- Sí, vas a lanzar el nuevo producto para S&M ¿Correcto? Entenderás que so
Luego de aquel inesperado encuentro, Eva caminó hacia la habitación de Sara. La chica se encontraba dormida, por lo que lentamente entró y tomó asiento en el sofá de la habitación.Por un largo rato observó a su amiga recordando el tiempo que compartieron en Boston. Sara lucia muy diferente a la chica llena de energía que era cuando estaban en la universidad.Sara había sido el ancla que había hecho que Eva dejara de flotar a la deriva, era obvio que Sara y Eva venían de circunstancias diferentes, aunque Eva no debía preocuparse por el dinero, ya que su familia le daba una cierta cantidad mensual y su hermano le depositaba también, no era tan cercana a ellos.En cambio, Sara no tenía mucho, pero cada vez que hablaba de su familia, se le iluminaban los ojos y de repente se le inundaban de lágrimas. Su situación era precaria, pero había ganado una beca para estudiar en Boston. “La chica del pueblo salió del pueblo” era la frase que siempre le decía a Eva cada vez que la incitaba a vivir
Luego de que Eva descendiera del auto, Sergio coloco su brazo para conducirla dentro del restaurante, el hombre se notaba que era conocido en el lugar, aunque todas las miradas se enfocaban en la chica, para quienes conocían a Sergio Carrasco, sabían que la chica era posiblemente una más en su larga lista de conquistas.Eva desconocía la fama de aquel casanova, lo que, si sabía, era que entre ella y él, había una extraña familiaridad.- ¡Señor Carrasco! ¡Bienvenido! ¡Adelante!Eva lo miró, levantó una ceja y dijo:- ¡Eres muy popular!- ¡Qué te digo! Tengo mis encantos… - Dijo Sergio sonriendo encantadoramente.- Seguramente, aunque yo no los veo… - Dijo Eva con ironía.Sergio hizo los ojos chiquitos y dijo:- Podría cortejarte y ahí es donde descubrirías que soy un encanto.- ¿Perdón? - Dijo Eva sorprendida.- ¡Olvídalo! – Dijo Sergio mientras jalaba la silla para que Eva se sentara.- Mmm…- Anda… Escoge lo que te apetece, desayuna y comer… - Dijo Sergio, señalando con la mirada la c