Capítulo 22

Rosario se demoró varios días en volver a su barrio. Eran las 7 am cuando bajó del colectivo y quedó frente a la entrada principal. Dejó pasar varios vehículos. Respiraba profundo, todavía estaba débil. Colocó un pie en la calle y se dispuso a entrar,  Agachó la cabeza. Intentaba taparse el rostro con un precario y roto saco de lana. Caminó por las primeras calles asfaltadas. Parecía que todo seguía igual. Las mismas casas, las mismas caras, aunque tal vez no todos se encuentren en el barrio o vivos. Traspasó las primeras esquinas a toda velocidad, algunos viejos vecinos se voltearon a verla porque creían reconocerla o porque tenía una actitud sospechosa. Rosario, sin embargo, trató pasar desapercibida.

     «Ojalá siga viva.» Se decía dentro suyo cuando se acercaba a la casa de Carmen. Se colocó frente
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