34. Siempre fui yo

Pov Juliette

Esa noche di vueltas en la cama tratando de no pensar o sobrepensar en lo que había pasado más temprano.

Aún sentía el regustito de sus dedos allá abajo y… no, no, no, Juliette, no pienses en eso. Tomé una almohada, alias el arma mortal, para ahogar un grito en ella.

Quería llorar de frustración por no poder entender qué me sucede con él. Necesitaba a mi loba para que me guiara y; sin embargo, ella está bastante noqueada.

Me levanté de la cama y fui hacia la mesita con aquel brebaje de la sanadora. Los muy malditos le dieron aconito mezclado con una planta que no conozco.

Si no fuera hija de mis padres, mi loba habría muerto.

Saqué un vestido cualquiera y me lo puse; no iba a prolongar más la vida de ese miserable, no después de saber lo que le hizo a Dara.

Avancé entre las tiendas del ejército de Kian; sus escorpiones solo me miraban al pasar. Espero que no den la alerta o no podré ejecutar mi venganza.

Llegué al palacio abriendo las puertas de golpe, sobresaltan
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