El día termina y yo recojo todas las cosas para marcharme a mi solitaria casa. Es en este momento que mi jefe sale listo para marcharse a su hogar, por lo que, lo sigo hasta el ascensor donde bajamos juntos.
El señor Castagnoli, tiene dos asistentes, Louis que es con quien prácticamente vive porque es quien me entrega al señor Castagnoli y se marcha y yo lo entrego cuando vamos a salir de nuestro horario laboral.Por lo que, todos los días en un horario de ocho horas a doce, estoy con el hombre que me gusta coordinando muchas cosas relevantes de su trabajo y día a día, como también, ayudándolo a desplazarse o responder adecuadamente a invitaciones donde debe hacer discursos y conocer personas.Mi jefe no es bueno con las palabras, por lo que, de eso me encargo yo y su secretaria, se encarga de cosas generales de la empresa, yo me encargo que esas funciones puedan ser atendidas adecuadamente como al jefe le gusta, también me hago cargo de su alimentación y que todo lo personal que necesite este cuando él lo requiera. — Es tan molesto siempre hacer lo mismo, señorita Hill. — dice el señor Castagnoli y yo asiento.— Bueno, la vida por muy emocionante que sea, llega a la monotonía cuando uno trabaja, señor Castagnoli. — respondo y él comienza a reírse.— Debí tomar el trabajo de mi padre, ese trabajo no es monótono. — dice mi jefe y yo me quedo confundida por sus palabras.‘¿Qué trabajo no es monótono y muchas veces aburrido?’ me pregunto mentalmente.— Entonces, si desea cambiar de trabajo, no me olvide. Si es tan increíble como dice, deben pagar bien, así que, yo también quiero ir señor Castagnoli.— No creo que puedas venir conmigo. Eres muy distinta a lo que normalmente las personas son en ese tipo de trabajo, serias tú quien se aturdiría y saldría huyendo de inmediato.— Señor Castagnoli, no soy una cobarde, ni mucho menos débil. — digo mientras mi teléfono suena.— Claro, seguramente no eres eso. — dice el señor Hill, mientras yo miro mi teléfono confundida — ¿Por qué no contestas?— Es un número privado. Me da miedo que sea una persona queriéndome extorsionar.— A esto me refiero en que no eres apta para donde quiero moverme, eres muy cobarde cuando algo que no conoces aparece— dice el señor Castagnoli y yo comprendo que es un reto, por lo que, respondo. Pero, lo pongo en altavoz.Algo que le causa una sonrisa a mi jefe, porque ve que aunque muestro valentía, no lo enfrento sola.— ¿Hola? ¿Estoy hablando con la señorita Dove Hill? — pregunta un hombre en un perfecto castellano que me preocupa.‘¿Acaso es un estafador de otro país?’ me pregunto mentalmente.— Con ella habla. — digo con voz temblorosa.— La llamamos de la aerolínea volar seguro. — dice el hombre y yo de inmediato me tenso.Es la aerolínea que mi madre y hermana usaron para marcharse a San Andrés.— ¿Qué sucede? ¿Está mi hermana y mi madre bien? — pregunto preocupada.— Por eso la hemos llamado, el avión en que sus familiares viajaban, ha sufrido un accidente. — dice el hombre y yo siento como mi cuerpo se debilita. Mis piernas flaquean y antes de que el teléfono se caiga, el señor Castagnoli toma este, mientras Louis baja del auto que recién estaciona cerca de nosotros.— ¿Qué está pasando? No es un momento ni la manera de bromear— dice el señor Castagnoli con evidente firmeza, una que no tengo siquiera en mi cuerpo para levantarme.— ¿Qué sucede? — pregunta Louis.— Si ha llamado a extorsionarnos, déjeme decirle que no vamos a caer en su juego solo porque te esfuerces en ocultar tu número y sonar profesional.— Señor…— Dice que el avión en el que iban mi hermana y mi madre ha sufrido un accidente.— ¿Es el avión de Viajar seguro que iba a San Andrés? — pregunta Louis y yo levanto mi mirada para mirarlo con miedo y asentir— si se han accidentado, cayeron en el mar y parece que los sobrevivientes son pocos.Mi corazón deja de latir y yo siento que mi mundo se ha derrumbado sin que yo pueda hacer algo. No podía ser posible, hace solo unas horas ellas habían estado bromeando conmigo, es imposible que haya muertos.— Ellas están bien. Debe haber un error. — murmuro.— Sus cuerpos fueron encontrados, necesitamos que venga a identificar sus cuerpos, por favor, señorita Hill. Lamentamos llamar para dar una mala noticia, pero, es el protocolo para estos casos.— ¿Protocolo? ¡¿no es también un protocolo vigilar que los aviones están en óptimas condiciones para que cumplan con el nombre de la empresa sobre ‘volar seguro’?! — grita el señor Hill, mientras yo solo puedo negar y llorar.Es imposible que esto me esté sucediendo esto. Ellas son mi única familia. No puede pasarme algo así, debe haber un error.— Señorita Hill, reaccione, por favor— me dice mi jefe y yo lo observo con mis ojos nublados.— Dígame que es mentira. Dígame que es una e****a, por favor. — suplico y mi jefe suspira profundo.Sabía que los humanos mentimos muchas veces por placer o aburrimiento, pero, en el tiempo que había tenido con mi jefe, he notado que él no mentía. Mi jefe es una persona tan correcta y segura de lo que dice que aunque la verdad sea dolorosa o le genere desventajas, la dice.Por lo que, si él decía que era una e****a, le creería ciegamente y me reiría por ser tan inocente de caer en un juego tan terrible. Pero, él no me daba esas palabras que necesitaba de él.— Lo estamos averiguando, no te preocupes, pronto vamos a saber lo que sucede. Louis esta averiguándolo. — dice mi jefe y yo miro hacia Louis que habla por teléfono.— Debe ser una e****a, mi madre y hermana están bien, voy a llamarlas y ellas me dirán que han estado tan emocionadas explorando la isla que por eso, no me han llamado— digo buscando mi teléfono y mi jefe me lo extiende.De inmediato, tomo el dispositivo móvil de su mano y temblando, intento desbloquear la pantalla. Pero, mi mente ni siquiera recuerda cual es la clave, por lo preocupada que me siento.— Ten calma, señorita Hill. No es algo que hemos confirmado. — dice mi jefe sosteniendo mis manos.Aunque deseo concentrarme en la emoción que debería sentir por ese toque y cercanía de mi jefe, el temor de quedarme sin familia, supera mi enamoramiento no correspondido del señor Castagnoli.— Todo va a estar bien. Mantente tranquila. Llama, ellas podrían contestarte. — dice mi jefe y yo asiento llamando a mi hermana.El teléfono suena, pero, nadie contesta.— Señor…El contestador de mi hermana es lo que recibo después de varios intentos, por lo que, llamo a mi madre, que me da la misma respuesta, aumentando mi angustia.— ¿Qué te han dicho, Louis? — pregunto y él no responde, por lo que, miro a mi jefe.— Señorita Hill…— Dígalo, señor. Debe decirlo o no podré creerlo.— Si se estrellaron y su hermana y madre, no está en la lista de los sobrevivientes— informa mi jefe y yo siento como todo se vuelve negro.El olor a alcohol me hace negar y quejarme. Mi cuerpo dolía, pero, no era un dolor físico, si no, algo más que no podía describirlo. Solo podía saber que era algo malo. El malestar me lo decía.— Ya ha despertado— dice alguien y yo abro mis ojos con dificultad.— Señorita Hill— dice mi jefe y yo abro mis ojos aún más por la sorpresa.Muchas veces había soñado despertar y escuchar la voz de mi jefe hablándome, pero, algo me decía que aunque se estaba cumpliendo mi deseo, no era por algo agradable.— Señor… ¿Qué…?— Debe despertar completamente para que atienda lo que le voy a decir. — dice el señor Castagnoli.— Sí, señor…— Louis va a viajar con usted. Así que, necesito que nos diga donde está su pasaporte para que pueda marcharse pronto. — dice mi jefe y yo lo observo aturdida.— ¿Por qué necesitaría mi…? — pregunto, pero, los recuerdos vienen a mi mente y me bloquean.Mi hermana, mi madre… no puede ser posible.— No... no puede ser posible. —Digo de inmediato.— Eso es lo que van a
De todos los papeles se encarga Louis, mientras yo camino sin saber hacia dónde debo moverme. Es como si fuera alguien sin alma y no era para menos, la había perdido en un accidente aéreo que jamás debió suceder.— Necesitas levantarte, señorita Hill— No puedo. — susurro sin saber quién me habla. Solo puedo mirar a nada en especial y caminar aunque mis pies duelan, porque sentada duele más mi corazón.— No suspendí una reunión tan importante para verte así de derrotada. — dice la voz que anteriormente me hablo y yo lentamente miro hacia la persona a mi lado.La sorpresa me invade al ver como el hombre que debía estar a miles de kilómetros aparece — Señor Castagnoli… — susurro con voz quebradiza.— Puedes llorar, puedes derrumbarte, puedes y necesitas hacerlo, pero, no olvides levantarte de allí, porque no perteneces al suelo. No perteneces a ese lugar en ruina en el que te estas aferrando a estar. — dice el señor Castagnoli y yo no quiero que me vea completamente destruida, pero, ¿C
Era mucho que procesar, por eso, era que mi mente estaba intentando alcanzar la velocidad con todo lo que estaba pasando en un día que sentía que no tenía fin. Parece que no tiene fin porque no logro entender cómo es posible que él me diga algo así.— Lo que acabas de escuchar, señorita Hill. Vine a decirle que quiero… no, necesito que seas mi esposa, entonces, ¿Por qué te encuentro así?— Señor Castagnoli… esto me ha tomado por sorpresa.— ¿Por qué debería tomarte por sorpresa? He estado apoyándote en este momento duro como algo más que jefe. Además, ¿crees que dejo que cualquier mujer este sobre mis piernas? — pregunta mi jefe y yo de inmediato, me levanto reaccionado a su comentario.— Lo entiendo, señor. Pero, eso está lejos de lo que podría significar un matrimonio.— Te conozco y me gusta como eres, eso me parece suficiente para mí. — dice el señor Castagnoli y yo respiro profundo.— Aun así.— No voy a obligarte, si no quieres casarte conmigo, lo entenderé.— No somos novios, m
No lograba comprender qué era lo que estaba sucediendo, pero, estaba pasando. Por un momento había pensado que había sido todo producto de mi imaginación, que lógicamente, después de reaccionar y va a llegar la realidad.Pero, al tener mi billetera con mi documentación y ver a Louis sonreírme, mientras nos escolta hasta el auto de mi jefe, confirmo que no estoy soñando ni tampoco me lo estoy, imagino.— Señor Castagnoli, Vuelvo a decirlo, ¿realmente desea casarse conmigo? — digo, esperando que me diga que no y que el motivo de haberme llevado hasta su auto fue para hacerme una mala broma.— ¿Usted cree que vine a sacar nada más para bromear, señorita Hill? — pregunta mi jefe con seriedad.— Lo siento, es que me parece tan irreal, señor, Castagnoli.— A mí me parece irreal que usted haya intentado quitarse la vida. Pero, eso no quiere decir que no haya pasado ello. — dice mi jefe, mientras extiende su mano al asiento del conductor donde Louis le entrega un botiquín de primeros auxilios
Después de recapacitar y prometerme que por muy difícil que sea la vida, no puedo acabar con esta. Bajamos del auto y caminamos a una peluquería. Con un estilista que muestra mucho respeto a mi jefe, se inicia la transformación.Corte de cabello, tratamiento facial, maquillaje, ropa que parece hecho con las estrellas por su brillo increíble e incluso, calzado que parecen nubes esponjosas, soy preparada para la boda más relámpago que creí posible realizar.Mi vestido ajustado a mi cuerpo, me hacen creer que esto ha sido preparado desde hace tiempo, porque todo me queda tan perfecto que me resulta extraño.Lista, con un cabello brillante y hermoso, un vestido sencillo, pero, hermoso, un maquillaje acorde a la ceremonia que tendremos y unos zapatos que me hacen ver un poco más alta, salgo del salón para encontrarme con mi jefe.— Señor Castagnoli, estoy lista. — aviso al hombre que habla por su teléfono de una manera tan elegante que parece un modelo.Él ya lleva un traje de color gris,
No sabía que estaba sucediendo entre mi jefe y su padre, pero, no tenía tiempo para estar pendiente de su relación, cuando tenía una vista perfecta de la mandíbula del hombre que me tiene en sus piernas.En mi tiempo trabajando con él, nunca había estado así de cerca, pero, este día he estado sobre sus piernas dos veces y no porque yo lo provoque, si no, porque él así lo quiso.‘Estamos avanzando bastante rápido, Dove’ me digo sonriendo mentalmente mientras siento la mano de mi jefe en mi espalda baja.— Ella está bien y lo estará siempre. No necesitas preocuparte por mi relación, padre. Adiós — dice mi jefe girándose en su silla eléctrica para llevarme hasta donde está el notario.— Señor Castagnoli…— Ya puede iniciar nuestra ceremonia de matrimonio. — dice mi jefe y el hombre asiente.Realmente no comprendo qué es lo que dice el hombre, porque aunque puedo ver que mueve su boca, no puedo entender qué es lo que dice porque estoy más concentrada en lo que siento por estar sentada en
El anillo que ahora está en mi dedo, brilla con una intensidad que calienta mi corazón. Sabía perfectamente que mi boda no era por amor y que ha sido tan apresurada que como decía mi madre: de una decisión apresurada, solo quedaran malas experiencias y cansancio. Ese era un riesgo que tenía una probabilidad grande de experimentar, pero, ahora no quería pensar demasiado en los resultados futuros, si no, en que he avanzado mucho al estar sobre las piernas de mi ahora esposo, que espera que le coloque su alianza de matrimonio.— No seré el esposo perfecto. Pero, prometo que seremos un matrimonio sin restricciones y si en el futuro estas segura de encontrar la felicidad en otro lado, no voy a ser un obstáculo. — No es buena idea hablar de una separación cuando estoy colocando el anillo de matrimonio en tu dedo. — digo terminando de colocar su anillo.— No quiero que sientas que ese anillo es una soga irrompible, Dove. No quiero que te sientas obligada a estar conmigo, quiero que te sien
La mañana llega y yo seco mis mejillas. Realmente no había dormido siquiera un poco en toda la noche, dejando en claro que la tristeza no estaba relacionada con la casa y los recuerdos que en ella tenía, si no, la ausencia de mi hermana y mi madre.Después de quedar completamente sola en una habitación tan grande, las dudas comenzaron a surgir y yo quise hablar con alguien sobre esto, pero, mis mejores amigas y confidentes eran mi madre y mi hermana.Por lo que, ahora estaba completamente sola, en un lugar tan vacío y carente de alegría, que era el ambiente perfecto que describía como me sentía. Casarme, era la segunda decisión que había tomado sin consultar a mi madre y hermana, la primera fue el intento de suicidio.Parecía que en ninguna de las dos había decidido correctamente, pero, lo peor de todo es que no quería divorciarme. Como ha dicho Louis, me he marchado al infierno caminando con mis propios pies y eso no era bueno.— Señora Castagnoli, ¿se encuentra despierta? — pregunta