Queridos lectores: Hemos llegado al final, gracias por todo su apoyo :) espero hayan disfrutado la historia de Adelaida y Brandon. Si les ha gustado la historia pueden compartir a sus amigos y si quieren pueden dejar una recomendación en la sección de comentarios. Me ayudarían muchísimo. Gracias de nuevo y atentos a nuevos libros que estaré subiendo. Bso Kika
—Hola mamá— digo de forma distraída mientras recibo la llamada que aparece en mi celular mientras voy camino al trabajo. Ni siquiera había escuchado el teléfono, tengo la cabeza en otras cosas. Ayer mismo mi jefe nos había comentado que el nuevo CEO iba a reunirse con nosotros hoy, y es todo en lo que puedo pensar. Yo creo que los cambios son buenos ¡Y vaya si necesito un cambio! He tenido pocas oportunidades en el trabajo —Ady querida… solo llamo para recordarte que están próximos a comenzar los preparativos para la boda de Annie. Los Clark no solo invitaron a tu hermana, sino que amablemente nos incluyeron en su lista, ¡incluso a ti! ¿No son maravillosos?— dice y puedo notar el evidente placer en su voz. —Ah sii mamá… ehhh si, sobre eso… ehhh… aún no sé si voy a ir porque…— —¡No digas tonterías! Este es el evento del año y ellos han sido excelentes amigos. Necesito que estés atenta para que no nos vayas a dejar mal frente a los Clark. Te quiero bien involucrada en todo lo que
Déjenme contarles quién es Brandon Clark. Bien, la historia es así, cuando mi hermana Fernanda era pequeña conoció a Annie y se hicieron amigas. Mi mamá acostumbraba a llevarme a sus citas de juegos para no dejarme sola, pues tenía que trabajar y tener su vida y ahí en su gran casa, una casa inmensa con todo lo que unos niños puedan desear… conocí a Brandon, que era mayor que Annie y por un par de años. Era un niño lindo y, como yo era la menor de todos, siempre me protegió y me cuidaba. En poco tiempo éramos un grupo de amigos donde siempre me trataban como una especie de mascota del grupo, supongo que era una niña inocente y rechoncha, lo cual parecería adorable en ese momento. Pero Brandon… siempre fue especial conmigo, eso es verdad, jamás lo ocultaba, todo lo contrario. Me tenía paciencia si no aprendía algo, me explicaba y hasta se unía a mis juegos.A veces la familia Clark nos invitaba a su casa de la playa, a mi hermana y a mí… y esos simplemente fueron los mejores días de
Habían pasado aproximadamente siete años desde que nos vimos la última vez, o al menos desde que yo lo vi de lejos en la graduación de Annie… y sí que había cambiado. Envejecido para bien, por supuesto. Su cabello rubio oscuro estaba cuidadosamente peinado hacia atrás, tenía un traje fantástico y a la moda, un reloj caro en su muñeca y sus rasgos eran masculinos y hermosos. Sus ojos castaños que había querido tanto desde niña me miraban con una expresión casi alegre, tenía pequeños destellos dorados en sus pupilas que me encantaba admirar. La sonrisa que me daba era arrebatadora, con unos dientes perfectamente blancos, era muy expresivo como si me hubiese encontrado dándome una gran sorpresa. Su espalda era ancha, podía ver sus brazos musculosos bajo su traje y su voz era encantadoramente grave y masculina. Sí, era un hombre que podía tener lo que quisiera en esta vida solo con extender su mano. Era sexy, con dinero, estudiado, todos deben haberse enloquecido cuando él entró, Brando
Digamos que eso no fue tan así como yo pensaba. Habían pasado ya casi dos semanas en donde, efectivamente, se aprobó la propuesta y estábamos full de trabajo, era todo lo que habíamos querido y finalmente cuando llegó… yo era miserable. La primera semana, teníamos reuniones casi todos los días en donde yo veía a Brandon de lejos y cuando se me acercaba yo inventaba una excusa antes que llegara siquiera a hablarme. Me escribió un par de mails de trabajo a los que yo respondía muy profesionalmente, y de repente todo iba bien…. o al menos eso creía. Porque cuando yo bajaba la guardia o empezábamos a ser bien cordiales… el hombre volvía a hablar de lo mismo, cuando mencionaba algo de salir a tomarnos el mencionado café o cenar, yo simplemente no respondía. ¡Dios mío! ¡Qué hombre tan persistente! No podía verme o escribirme sin sacar a relucir el estúpido café, una copa en un bar de la esquina, una cena, una merienda, y pare usted de contar las posibilidades de salidas sociales. Yo simpl
¡Demonios y recontra demonios! Pienso mientras manejo camino a mi casa, mis manos sosteniendo el volante cuál demente. He trabajado como loca para este proyecto y aún no han pasado más que algunas semanas desde que comenzó, parece una eternidad y ya estoy completamente agotada. Al azar, voy cambiando de lugar de trabajo, a veces la oficina, otras veces en el depósito e incluso aprovecho si hay que ver a algún proveedor o alguna exhibición, solo para no estar con él cara a cara. Soy capaz de viajar y cruzar la mitad de la ciudad si es necesario. En resumen ando de un lado para el otro ¡Solo por evitar a un hombre! Debería estar concentrada en hacer mi trabajo lo mejor posible para que Mike vea mi trabajo, para que reluzca, para que llame su atención, mostrar que soy una buena diseñadora, que merezco un lugar en la empresa. Creo que hago un buen trabajo, pero sin duda el hecho de no tener un flamante título me resta importancia, pareciera que eso es lo único que le importa a esta gente,
No sé ni cómo lo hice, pero luego de semanas de trabajo finalmente tenemos un par de pequeños comienzo, un ejemplo de diseño para presentarle al cliente. Tengo un borrador con alguna información, ejemplos de colores, algunas imágenes de referencia. No tienen idea de como me he esforzado, he estado casi día y noche en la oficina y por momentos pensé o más bien dudé de que todo sea en vano. Los ojos me duelen de estar tanto tiempo en la pantalla, sin descanso. Mi compañera Katie no ha hecho básicamente nada, además de dar algunas ideas y “corregir” todo lo que hago, solo para dejarlo tal como estaba antes. Por otra parte, Brandon, debo reconocer que ha intentado ayudarme, le ha gustado lo que ha visto de los primeros ejemplos y todas las opciones, pero generalmente le he dicho amablemente qué gracias, pero no gracias a su ayuda. Me da una mirada frunciendo su ceño, claro que si necesito ayuda ¡estoy haciendo esto casi sola! Pero no la quiero de él. No quiero que piense que somos ami
—Como siempre muy callada… al menos que estés hablando con otras personas, claro está. Tienes palabras para todos menos para mí. O al menos muy justas para mí. Lo estrictamente necesario… se podría decir, ¿no?— dice, no sé si hablando conmigo o para sí mismo. ¿Qué le sucede? Está sin su chaqueta, la camisa no tiene corbata y los botones de arriba están desabotonados. No tengo forma de salir sin ser tan obvia. Quizás…. quizás debería afrontar esto, hablar, escuchar lo que él tenga que decir de una buena vez. Quizás salir de esto y cerrar el tema cuanto antes. Manejar la situación para que él deje de insistir. No es la opción que más me gusta, sigo pensando, quizás se aburra de perseguirme, aunque no parece el caso. —¿Qué haces aquí, Brandon?— él coloca sus manos en sus bolsillos y sigue aproximándose hacia mí, se queda a pocos pasos y empieza a ver el lugar donde estamos. —Yo… quería felicitarte. El cliente está muy contento con lo que has mostrado. Tienes mucho potencial Ady. Siem
Ayer fue completamente un borrón en mi mente. Recuerdo haber llegado a la mesa con mis compañeros de trabajo y mi jefe y decir algo como que tenía que irme a casa sin dar muchas explicaciones de qué o por qué, y a nadie tampoco le importo mucho. Brandon no volvió a contactarme de nuevo y fue realmente un alivio, honestamente pensé que su acoso iba a ser más insistente. Quizás estaba demasiado borracho para siquiera recordar lo que hizo.Llegué a casa cansada de correr, de huir básicamente, me bañé y me acosté, pero eso no fue todo. Por más cansada que estaba, me quedé como un zombi toda la noche, pensando en qué demonios ocurrió. ¿Será que tomé mucho anoche? No, realmente no tomé. ¿Estaré alucinando? Mi mundo se había vuelto de cabeza, así que toda opción por improbable que fuera, seguía compitiendo en la carrera de locos. La peor parte es que sé que yo estoy aquí, desvelada, pensando en ese beso… cuando él debe estar acostado tranquilo, durmiendo a pierna suelta… o quizás ya con una