Capítulo 15

En el edificio más alto de la capital, el joven apuesto y elegante Antón entró con una ancha sonrisa, saludando a todo el que pasaba por su lado. Tras impresionar con su belleza varonil, ahora impresionaba con la grata educación que no acostumbraba a mostrar.

Se sentó en su escritorio recordando todo lo que había vivido en solo dos días. Deseaba tomar el celular y llamarle a su amada; apenas había pasado una hora desde que la dejó en casa y ya la extrañaba.

—¿Bro, puedo?

—Adelanté.

—Te perdiste el fin de semana. ¿Dónde te fuiste? —indagó Hanson.

—Por ahí...

—¿Por ahí? ¿Qué es eso? Bro, ¿piensas ocultarme las cosas?

—Hay cosas que no se deben contar —respondió con una sonrisa que brilló hasta sus ojos.

—¿Esos ojos?

—¿Qué pasa con mis ojos?

—Brillan... ¿Estás enamorado?

Antón tragó saliva y sostuvo su sonrisa.

—Ve a trabajar.

—Antón, mírame. No me digas que te atraparon.

—Hanson, ve a trabajar.

Esta vez sonó más serio y su amigo acató la orden, ya que Antón era su jefe.

Caminó hasta la
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