Capítulo 573
—¿Eh…? —balbuceó, sin comprender qué le pasaba. ¿Qué había hecho para provocarle esa mirada?

—¡Ay, por Dios! —se quejó un vendedor ambulante de frutas—. ¡Traes una panza enorme y ni ves por dónde andas! Te llamé, y ni caso hiciste.

Era evidente: Luciana había caminado distraída, sin notar el peligro.

—Lo siento —se disculpó Luciana, apenada—. De verdad, no lo oí.

—No pasa nada —respondió el vendedor—, pero ponga más atención.

Entonces, Luciana se fijó en el gesto de Alejandro y comprendió por qué estaba tan alterado. Pero, ¿podía soltarla ya?

—Gracias, estoy bien —dijo Luciana.

Alejandro la examinó con una mezcla de risa irónica y enojo:

—¿En serio no te importa tu propia seguridad? ¿Caminas sin mirar? ¿En qué estás pensando?

—No pensaba en nada —murmuró ella, bajando la cabeza y acomodándose un mechón de cabello—. Solo me distraje un momento… ¿Tú tan temprano aquí? ¿Vas a ver al abuelo?

Cambió de tema de manera evidente.

—Sí —replicó Alejandro con un nudo en la garganta—. Voy a desayu
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