Capítulo 576
Dirigió una mirada casi imperceptible al vientre de Luciana.

—Necesitas mantener un buen estado de ánimo, relajarte.

Ella asintió, mordiéndose suavemente el labio.

—Sí, entiendo.

—Bueno, entonces me voy.

Alejandro se levantó para marcharse. Apenas caminó un par de pasos, se detuvo y volteó a verla.

—Eres bien desconsiderada... Vengo a verte y ni un vasito de agua me ofreces.

—Yo… —Luciana se sintió algo apenada—. ¿Tienes sed? Puedo traerte uno ahora…

—No te preocupes —contestó él, sonriendo para tranquilizarla—. Lo dejamos para la próxima. Ya recibirás buenas noticias de mi parte.

Luciana lo acompañó hasta la puerta.

—Cuídate… Nos vemos.

—Sí.

Ella se quedó allí un rato, respirando hondo antes de cerrar. Dejando de lado la parte dolorosa de su matrimonio, había que admitir que Alejandro… se portaba bastante bien con ella.

Aquella misma noche, Alejandro regresó.

Luciana le abrió y lo invitó a pasar. Con la queja de la mañana presente, se adelantó:

—¿Quieres que te sirva un vaso de agua?
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