Capítulo XXXI

Al ingresar al apartamento las luces continuaban apagada, lo que me hizo suponer que Valeria no ha llegado. Deje mi bolso colgado, me saque los tacones y los puse en una esquina mientras me dirijo a la cocina.

—¿Te divertiste?

Solté un grito al instante de escuchar esa voz.

La voz grave y áspera de Viktor hizo que mi corazón diera un vuelco. Me gire bruscamente y lo vi, de pie en medio de mi sala, con los puños cerrados y la mandíbula tensa.

—¿Qué demonios haces aquí? —pregunté, encendiendo la luz.

Sus ojos grises brillando con una rabia y celos que siento que me asfixio.

—Estaba esperándote —dijo, me crucé de brazos, tratando de ignorar el nudo de culpa que se enroscó en mi estómago. Aún podía sentir el roce de las manos de Iker en mi piel, el sabor de su boca en la mía y sus ojos ámbar mirándome con hambre contenida—. ¿Te lo follaste?

—No tienes derecho a reclamarme nada. Tú fuiste quien me apartó de su vida.

—¡No fue así! —su voz se quebró por la frustración—. Nunca quise…

—Pero lo
Continue lendo no Buenovela
Digitalize o código para baixar o App

Capítulos relacionados

Último capítulo

Digitalize o código para ler no App