Al culminar de desayunar Viktor me llevo consigo a mi habitación, desempaco la muda de ropa que le trajo Dmitry y se vistió bajo mi atenta mirada antes de posarse enfrente de mí.—Tengo que regresar —dijo pasado una mano por su cabello, no pude evitar tensar de solo pensar que va a volver al lado de esa mujer, Viktor parece notar mi preocupación en mi rostro—. No debes preocuparte. Estoy buscando la forma de deshacerme de ella de una vez por toda mientras tanto necesito que este segura y que Evelyn siga pensando que no estamos juntos —añadió sujetando mi rostro entre sus manos.—¿La asesinaras? —interrogué en un susurro.—Solo sigue con tu universidad. Preocúpate por tu carrera hasta que puedas volver a mi lado —pidió.—Responde —pido mirando sus ojos grises, suspiro con pesadez.—No voy a matarla. Esperare que rompa parte del acuerdo, es solo cuestión de días para que revele su traición —dice—. Ella cree que no me he dado cuenta de que me está robando partes de la ganancias, pero est
Mi respuesta un sencillo gracias con una sonrisa fingida y luego un hasta luego dirigido a Val antes de bajar con Iker al lobby y más tarde estar de nuevo dentro de su auto con una atmosfera cargada de recuerdos, Iker condujo hasta un restaurante exclusivo en el centro de la ciudad. Durante la cena intentó ser su habitual yo coqueto: lanzando comentarios de doble sentido, rozando mi mano con la suya más veces de lo necesario, y sonriéndome de esa forma que sabía funcionaba con las mujeres y que por supuesto le funciono conmigo. Pero esta vez no respondí, ni jugué su juego. Mantuve respuestas cortas, lo suficiente para que la conversación fluyera sin que notara mi falta de interés. A medida que la noche avanzaba, la frustración en sus ojos se hizo evidente, Iker no era el tipo de hombre al que parece no le gusta perder control de la situación. Cuando finalmente terminamos, él pagó la cuenta sin decir una palabra más. El viaje de regreso fue tenso. Aparcó justo frente a la torre dond
No entendía porque Viktor en vez de ir directo al piso subterráneo pulso el botón para ir al último piso de la torre. Lo sorprendente no fue subir, si no que era el único con acceso a ese lugar porque para ir se exige un código de seguridad. Al llegar, un helicóptero esperaba por nosotros y el rugido de las hélices del helicóptero resonaba en mis oídos mientras ascendíamos sobre la ciudad. A pesar del estruendo del viento, el silencio entre nosotros era denso, cargado de una tranquilidad profunda mientras que Viktor estaba sentado a mi lado, relajado, con una copa de whisky en la mano y su mirada fija en mí. Su postura despreocupada contrastaba con la tensión que sentía recorrer mi cuerpo. —No pareces impresionada —comentó con ese tono de voz bajo y grave que siempre me ponía nerviosa. Lo miré de reojo. —Dudo que me hayas subido a un helicóptero solo para impresionarme. Una sonrisa ladeada se dibujó en sus labios. —No. Pero hubiera sido un buen punto extra. Rodé los ojos
La fiesta se llevaba a cabo en una lujosa mansión en las afueras de San Petersburgo. Desde la entrada, podía percibirse la exclusividad del evento. Autos de lujo, invitados con trajes de diseñador y un aire de misterio flotando entre todos por las máscaras que cubren sus rostros. —¿Todos son mafiosos? —interrogó antes de que nos abran la puerta del auto. —Empresarios la gran mayoría —dijo—. Tengo negocios limpios y aunque no soy popular, pero si un millonario más de Rusia —añadió, caminé con él, sintiendo la presión de los ojos ajenos sobre mí. Fuimos recibido por un joven que enseguida nos guio a nuestra mesa en donde solo vislumbre dos sillas más. Supuse que Dmitry estaría acompañado, me entregaron enseguida una copa de vino y por supuesto, Viktor recibe una de whisky. La noche iba muy bien, no se acercó nadie a saludar a Viktor y su mano todo el tiempo estuvo sobre mi pierna cubierta por la tela del vestido. Se presentaron algunos artistas a cantar durante la noche y luego
Ha pasado un mes desde la última vez que vi a Viktor, no tengo idea de que ha ocurrido y solo sé lo poco que me da Sergei. El coronel se encuentra muy ocupado con un conflicto con un clan chino que quiere tomar parte de su territorio, es lo único que me dice. Es obvio que no entiende mi necesidad de tener información.El sol se filtraba entre las nubes cuando salí de la cafetería. El aroma a café recién hecho aún flotaba en el aire, y el suave murmullo de las conversaciones dentro del local se perdía con el sonido del tráfico. Miré mi reloj. Aún tenía tiempo antes de mi siguiente clase, así que decidí caminar de regreso a la universidad, no era tan lejos del local. La brisa era fresca, y por un momento, sentí que todo estaba en calma.Pero esa calma se rompió en cuestión de segundos.El chillido de unas llantas quemando el asfalto me hizo girar la cabeza justo cuando un coche negro se acercaba a toda velocidad. Un grito desgarrador rasgó el aire:—¡Señorita Alina!Reconocí la voz de S
Viktor VolkovDespués de que se tomara un calmante suministrado por una doctora que contrate para su cuidado personal en mi casa, Alina se quedó dormida. La observo desde un sillón mientras tomó un vaso de whisky. Había pasado horas así, sin moverme demasiado, sin atreverme a cerrar los ojos. Cada vez que lo hacía, volvía a ver su cuerpo moribundo en esa cama de hospital, su sangre tiñendo su rostro y el sonido de aquellas maquinas marcando los latidos de su corazón. Y la rabia me consumía otra vez.Mi mandíbula se tensó al momento de apretar mis dientes y mis dedos alrededor del vaso de whisky, pasé una mano por mi cabello, despeinándolo aún más. Alina se veía tan vulnerable, tan frágil… y eso me enfurecía. No sabía quién había ordenado ese ataque, pero encontraría al culpable. Haría que pagara con su vida. No importaba el costo.Un golpe en la puerta me sacó de mis pensamientos. Mi cuerpo se tensó de inmediato. Me levanté y caminé con sigilo hacia la salida de la habitación, asegurá
Alina PetrovnaHabía pasado un mes desde el incidente. Desde que mi cuerpo se estampó contra el asfalto de la calle, desde que el dolor se convirtió en mi única compañía y desde que Viktor me trajo a su mansión, negándose a dejarme sola.Un mes desde que perdí algo que nunca supe que tenía, mi bebé.A pesar de que mi cuerpo comenzaba a sanar, mi mente seguía atrapada en el momento exacto en que escuché el rugido del motor y el grito de Sergei. A veces me despertaba en la madrugada con la sensación de que el impacto volvía a repetirse, con un sudor frío pegado a mi piel. Y, sin embargo, cada mañana, Viktor seguía allí, a mi lado en la cama, con su rostro descubierto, pero una mirada llena de cosas que parece costarle admitir en voz alta.Pero el mundo no se había detenido. Y yo no podía seguir encerrada en esta burbuja.Me obligué a salir del cuarto ese día. Me duche con cuidado y luego me vestí, asegurándome de que cada movimiento no tensara demasiado mis heridas casi curadas, no me q
Esperaba que me bajara en al llegar a la habitación, pero este siguió hasta el baño en donde me deposito en el suelo mientras que lo observe con el ceño fruncido en espera de una explicación.—Estoy que apesto. Nos ducharemos —anuncio haciendo correr el agua de la ducha. Se volvió hacia a mí, se encargó de deshacerse de mi ropa y por supuesto que analizo si todo estaba en orden en las zonas afectadas por el choque.—¿Conforme? —interrogó al tenerlo de pie frente a mí, Viktor se cruzó de brazos y alzo sus cejas.—Debo asegurarme que estés en óptimas condiciones —dijo.Rodé mis ojos.Este se deshizo de su short deportivo junto a su bóxer, no puede evitar morder mi labio inferior. Se encuentra bastante erecto en este momento, esperando con paciencia, Viktor me tomo de la mano para llevarme a la ducha, nos bañó a ambos, ni siquiera me dejo tocarle y luego me envolvió en una toalla e hizo lo mismo con él.Salimos a la habitación, Viktor se fue hasta el sofá en donde se tomó asiento. —¿Qué