Capítulo XXXV
Mi respuesta un sencillo gracias con una sonrisa fingida y luego un hasta luego dirigido a Val antes de bajar con Iker al lobby y más tarde estar de nuevo dentro de su auto con una atmosfera cargada de recuerdos, Iker condujo hasta un restaurante exclusivo en el centro de la ciudad. Durante la cena intentó ser su habitual yo coqueto: lanzando comentarios de doble sentido, rozando mi mano con la suya más veces de lo necesario, y sonriéndome de esa forma que sabía funcionaba con las mujeres y que por supuesto le funciono conmigo.

Pero esta vez no respondí, ni jugué su juego. Mantuve respuestas cortas, lo suficiente para que la conversación fluyera sin que notara mi falta de interés. A medida que la noche avanzaba, la frustración en sus ojos se hizo evidente, Iker no era el tipo de hombre al que parece no le gusta perder control de la situación.

Cuando finalmente terminamos, él pagó la cuenta sin decir una palabra más. El viaje de regreso fue tenso. Aparcó justo frente a la torre dond
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