Sus dedos subiendo apenas un poco más despues de decirme eso.El semáforo cambio a verde, pero el auto no se movió en lo absoluto. La ciudad sigue su ritmo, pero en este instante, dentro de su coche, solo existíamos él y yo con una tensión lujuriosa de por medio. Por un momento siento que he ido muy lejos, no soy de ese modo, sin embargo, Viktor me cambio lo suficiente y ya han pasado ocho meses desde que estuve con alguien que no fuera el coronel.No he vivido lo suficiente, no he conocido lo que alguien debería saber a esta edad.—Iker… —murmuré, mi voz saliendo más baja de lo que esperaba.Él sonrío y volvió la vista al frente, acelerando nuevamente. Su mano no se apartó. De hecho, sus dedos comenzaron un recorrido tortuosamente lento, explorando mi piel con intenciones claras.La velocidad aumentaba, el rugido del motor fusionándose con la intensidad del momento. Yo me mordí el labio y me aferré al borde del asiento, mi respiración volviéndose irregular con cada caricia calculada.
Al ingresar al apartamento las luces continuaban apagada, lo que me hizo suponer que Valeria no ha llegado. Deje mi bolso colgado, me saque los tacones y los puse en una esquina mientras me dirijo a la cocina.—¿Te divertiste?Solté un grito al instante de escuchar esa voz.La voz grave y áspera de Viktor hizo que mi corazón diera un vuelco. Me gire bruscamente y lo vi, de pie en medio de mi sala, con los puños cerrados y la mandíbula tensa.—¿Qué demonios haces aquí? —pregunté, encendiendo la luz.Sus ojos grises brillando con una rabia y celos que siento que me asfixio.—Estaba esperándote —dijo, me crucé de brazos, tratando de ignorar el nudo de culpa que se enroscó en mi estómago. Aún podía sentir el roce de las manos de Iker en mi piel, el sabor de su boca en la mía y sus ojos ámbar mirándome con hambre contenida—. ¿Te lo follaste?—No tienes derecho a reclamarme nada. Tú fuiste quien me apartó de su vida.—¡No fue así! —su voz se quebró por la frustración—. Nunca quise…—Pero lo
El sonido insistente de golpes en la puerta me sacó de mi sueño. Me costó salir de la cama mientras que mi piel se estremeció por el frío del suelo bajo mis pies descalzo, camine con pasos firme hacia la entrada del apartamento con el ceño fruncido por la insistencia. —¿Qué mierd…? ¿Viktor? Estaba apoyado contra el marco de la puerta, con la camisa blanca algo arrugada y arremangada hasta los codos. Su cabello despeinado como si hubiera pasado con bastante insistencia la mano por este. Pero lo que más me impactó fue el olor a alcohol que flotaba en el aire entre nosotros y la intensidad de los celos que vislumbro en sus ojos grises bastantes oscuros en este momento. —Así que ahora recibes regalos de ese —su voz es grave, casi un gruñido. Genial se encuentra borracho, rodé los ojos y crucé los brazos. —No es asunto tuyo. Él soltó una risita amarga y avanzó, entrando sin esperar una invitación. —¿No es mi asunto? —repitió con sarcasmo mientras cerraba la puerta tras de sí «Por supu
Los recuerdos me golpearon como un tren a toda velocidad. Fragmentos de un pasado olvidado. Recuerdo a ese niño delgado y alto de ojos grises que me acompaño por un jardín lleno de flores mientras me ayudaba a capturar mariposa. No tenía idea de que hacia allí en ese entonces hasta que mi padre me confeso la verdad años más tarde de que fuimos secuestrados para ayudar a una mujer de un mafioso a pasar a mejor vida después de sufrir durante meses por un cáncer terminal, ¿Cómo no lo he reconocido? Ese niño era Viktor.—No… —susurré, negando con la cabeza, no podía creerlo.—Nunca volví a verte después de ese día. Hasta que te encontré en aquel callejón… y supe que tenía que saber quién eras —dijo antes de acariciar mi mejilla—. Y mira que sorpresa descubrir que esa mujer asustada era nada más y nada menos que la pequeña a la que le jure darle mi primer beso —añadió sonriendo de lado.Recuerdo ese primer beso que me dio. Fue tonto y lleno de brusquedad absoluta, pero él sin duda no tiene
Al culminar de desayunar Viktor me llevo consigo a mi habitación, desempaco la muda de ropa que le trajo Dmitry y se vistió bajo mi atenta mirada antes de posarse enfrente de mí.—Tengo que regresar —dijo pasado una mano por su cabello, no pude evitar tensar de solo pensar que va a volver al lado de esa mujer, Viktor parece notar mi preocupación en mi rostro—. No debes preocuparte. Estoy buscando la forma de deshacerme de ella de una vez por toda mientras tanto necesito que este segura y que Evelyn siga pensando que no estamos juntos —añadió sujetando mi rostro entre sus manos.—¿La asesinaras? —interrogué en un susurro.—Solo sigue con tu universidad. Preocúpate por tu carrera hasta que puedas volver a mi lado —pidió.—Responde —pido mirando sus ojos grises, suspiro con pesadez.—No voy a matarla. Esperare que rompa parte del acuerdo, es solo cuestión de días para que revele su traición —dice—. Ella cree que no me he dado cuenta de que me está robando partes de la ganancias, pero est
Mi respuesta un sencillo gracias con una sonrisa fingida y luego un hasta luego dirigido a Val antes de bajar con Iker al lobby y más tarde estar de nuevo dentro de su auto con una atmosfera cargada de recuerdos, Iker condujo hasta un restaurante exclusivo en el centro de la ciudad. Durante la cena intentó ser su habitual yo coqueto: lanzando comentarios de doble sentido, rozando mi mano con la suya más veces de lo necesario, y sonriéndome de esa forma que sabía funcionaba con las mujeres y que por supuesto le funciono conmigo. Pero esta vez no respondí, ni jugué su juego. Mantuve respuestas cortas, lo suficiente para que la conversación fluyera sin que notara mi falta de interés. A medida que la noche avanzaba, la frustración en sus ojos se hizo evidente, Iker no era el tipo de hombre al que parece no le gusta perder control de la situación. Cuando finalmente terminamos, él pagó la cuenta sin decir una palabra más. El viaje de regreso fue tenso. Aparcó justo frente a la torre dond
No entendía porque Viktor en vez de ir directo al piso subterráneo pulso el botón para ir al último piso de la torre. Lo sorprendente no fue subir, si no que era el único con acceso a ese lugar porque para ir se exige un código de seguridad. Al llegar, un helicóptero esperaba por nosotros y el rugido de las hélices del helicóptero resonaba en mis oídos mientras ascendíamos sobre la ciudad. A pesar del estruendo del viento, el silencio entre nosotros era denso, cargado de una tranquilidad profunda mientras que Viktor estaba sentado a mi lado, relajado, con una copa de whisky en la mano y su mirada fija en mí. Su postura despreocupada contrastaba con la tensión que sentía recorrer mi cuerpo. —No pareces impresionada —comentó con ese tono de voz bajo y grave que siempre me ponía nerviosa. Lo miré de reojo. —Dudo que me hayas subido a un helicóptero solo para impresionarme. Una sonrisa ladeada se dibujó en sus labios. —No. Pero hubiera sido un buen punto extra. Rodé los ojos
La fiesta se llevaba a cabo en una lujosa mansión en las afueras de San Petersburgo. Desde la entrada, podía percibirse la exclusividad del evento. Autos de lujo, invitados con trajes de diseñador y un aire de misterio flotando entre todos por las máscaras que cubren sus rostros. —¿Todos son mafiosos? —interrogó antes de que nos abran la puerta del auto. —Empresarios la gran mayoría —dijo—. Tengo negocios limpios y aunque no soy popular, pero si un millonario más de Rusia —añadió, caminé con él, sintiendo la presión de los ojos ajenos sobre mí. Fuimos recibido por un joven que enseguida nos guio a nuestra mesa en donde solo vislumbre dos sillas más. Supuse que Dmitry estaría acompañado, me entregaron enseguida una copa de vino y por supuesto, Viktor recibe una de whisky. La noche iba muy bien, no se acercó nadie a saludar a Viktor y su mano todo el tiempo estuvo sobre mi pierna cubierta por la tela del vestido. Se presentaron algunos artistas a cantar durante la noche y luego