ELIZABETH
Continuamente revisaba mi celular, mientras divagaba en varias publicaciones que a diario observaba. Me asusté en el sillón en tanto esperaba que mis padres se organizarán en la mesa para poder cenar. —¡Elizabeth, ya está colocada la mesa!— corrí escaleras abajo ante el llamado de mi madre. —Beth, en esta cena de hoy que quiero creer que no va ser la última de muchas aún así, te vamos a pedir un pequeño favor.—Con sólo mirar los ojos de mi padre ya estaba segura para asentir a ello. —Los voy ayudar hasta donde tenga la capacidad.—trague fuerte porque en efecto, no tenía nada que refutar. En conclusión, les tengo que agradecer todo lo que llevaron a cabo por mi en estos largos y tortuosos años. Mi madre toma la iniciativa de hablar. —Requerimos que viajes a París con prontitud. Las vídeoconferencias no están elevando la calidad de los impuestos. Créeme que nosotros podríamos ir allá, pero como te has enterado tenemos pendientes aquí mucho más graves.— expresa desanimada. Los dos enfocan sus ojos en mi, esperando por una respuesta que sin dudar acepto. —Intentare todo lo que este a mi alcance para que estos lleguen al porcentaje que merecen. No prometo nada ahora mismo.— menciono por último. Me toman de las manos cada uno y comenzamos a degustar la pasta que es mi preferida, especialmente si es con queso parmesano. —No, ve a descansar, ya mañana en la tarde tienes que marcharte y es mejor que ahorres horas de descanso.—abandono los platos en la mesa y les doy un beso en la frente antes de retirarme e irme a dormir. A manera que toco mi maravillosa y suave cama me quedo rendida. El reloj de mi pared me hace levantar con el pitido y a la misma vez comienzan a tocar la puerta, así que con todas mis fuerzas logro llegar a ella. —Señorita, lamento despertarla. Sus padres se tuvieron que ir, pero me dejaron pendiente de que usted ya esté arreglada para ayudarla a empacar su maleta. —Gracias, Leja. Dame 5 minutos y ya bajo. Me desperezo de mala gana, odio levantarme temprano y a la vez tarde. En conclusión: siempre tengo sueño. Trato de hacer todo lo posible que es un baño, cepillarme y maquillarme, en este último procuro no hacerlo exagerado. Rápidamente salgo y ya tengo el almuerzo servido en la mesa. No sé que haría sin Leja y Harry los adoro. A fuerzas paso la comida con jugo de pera. —Ya terminé de empacar sus cosas personales. Los señores acaban de avisar que la esperan en el aeropuerto. Tenga usted un bonito viaje.—le doy las gracias dándole un abrazo lleno de simpatía. —No tan formal porque estoy segura de que pronto nos veremos otra vez.—le contesto a lo que ríe con mi respuesta. Subo la última maleta que queda a la cajuela y el conductor personal de papá me lleva al aeropuerto. El recorrido dura quince minutos y por fin llegamos. Con prisa bajo y corro hasta que logro hallarlos en la fila que supongo es de mi tiquete. —Pense que no llegarías. Por favor cuídate mucho, te realizaremos videollamadas para que nos informes del estado actual de la empresa y sobre todo saber de ti. Si llegas a solicitar alguna cosa comunicanos volaremos enseguida. Te queremos, hija.—abrazo a papá lo más fuerte que puedo y dándole un adiós a mi mamá a una distancia prudente debido a que el acercamiento no le gusta. —¡El avión 115 con destino a Paris está por despegar, por favor, los pasajeros ingresando para abordar!—la bocina resalta en el pasillo. Los despido, tomo mis maletas rumbo en dirección al avión que sin pensarlo a partir de hoy cambiaría mi vida rotundamente. ********************************************* BIENVENIDOS CORAZONES LINDOS, ESPERO LES GUSTE Y LO DISFRUTEN TANTO COMO YO AL ESCRIBIRLO.💗 ACTUALIZACIONES LOS DOMINGOS.Elizabeth.—Vamos evacuando y despejando los pasillos, gracias.Que obsesión la de gritarme en el puto oído.Voy caminando hacia la entrada del aeropuerto en la cual me espera Rafael, mi conductor-guardaespalda, aunque es como un amigo para mí.—¡Elizabeth, un gusto verla por acá!—lo abrazo para después ayudarme a subir los equipajes.—Gracias por venir a recogerme.—¿Al apartamento o quiere que la deje en la empresa?—niego avisándole que directamente al apartamento, ya que estoy muy cansada y exijo un reposo antes de llegar a saturarme de trabajo.De camino una camioneta azul blindada se nos cruza y con dificultad Rafael logra desviarla.—¿Qué le pasa a ese hombre? ¿No ve o qué?— Mi insulto sale disparado con cara de disgusto.«Si nos hubiera chocado, tú misma hubieras resucitado para matarlo y tener paz.»Para ser sincera.—Tranquila, debe ser que aceleró un poco y no lo tuvo en cuenta.—Rafael me mira por el retrovisor y en voz baja me dice que esté calmada.Al final ya no se inter
MaxinLa jornada laboral de hoy no sirvió de nada, necesito una secretaria urgentemente. Mañana llega mi aleada, debe tener muy buenos argumentos de por qué no llego antes a la empresa.Me interesa una mierda si está cansada, quiero hechos. Odio la puta impuntualidad.El chófer me pasa las llaves del Bugatti y salgo directamente hacia las avenidas de París. Manejo a una velocidad que no me interesa faltar a los semáforos con la policía atrás. Logro desviarlos tres minutos después hasta que llego a la casa de mis padres.No me doy la molestia de tocar, así que le paso las llaves a la sirvienta entrando de una vez.—¡Mamá! ¿Dónde están?...— volteo para la sala y no están allí.Camino hacia la biblioteca principal y están los dos en la mesa revisando no se que.— Hablando del rey de roma.— habla mi madre levantándose para abrazarme cuando llego hasta ellos.Mi padre se levanta dejando los papeles en la mesa para verme seriamente.—¿Ahora que carajos
Elizabeth Sin necesidad de alarma me despierto, vaya que es un milagro. Me levanto con pereza y envuelvo mi cuerpo con una toalla para ir de camino a asearme.En media hora ya estoy lista para bajar por el desayuno.—Buenos días a todos.—saludo con una gran sonrisa para tomar asiento.—Buenos días señora Elizabeth, su desayuno.— Solo Elizabeth, no creo que me vea tan vieja.— reimos y levanto la tapa del plato.Los waffles con fresa y banano se ven tan deliciosos que ya la saliva se me hace agua.—Gracias.Pide permiso y se devuelve a la cocina. Inhalo el aroma del café y leche, esto simplemente me mantiene viva.Degusto la comida hasta que llega Rafael a recogerme. —Primer día, ¿lista?— asiento y termino de darle el último sorbo al café colombiano.—Si, vamos.Tomo mi cartera de la mesa y me retoco un poco antes de irnos. Aún esta nublado y el frío al hacer contacto con mi piel me hace querer maldecir.Carajo, es demasiado.—Llegamos rápido son s
MaxinEs directa y obstinada, aún así tiene sus encantos.Muevo los planos y los enfoco en la luz para ver si llego a aclarar mis ideas, pero es difícil, me distraigo mirandola. Está hincada en la mesa verificando los correos que han llegado y me deja a la vista su escote.Prácticamente no he tenido cabeza para esto, lo que son mis padres me han estado presionando para casarme. Para ellos traerá beneficio, ya que necesitan un heredero que recibirá toda las acciones en el futuro.—No te distraigas, tenemos que dar resultados.La observo moviendo la mano al frente de mi cara y sonando los dedos para que reaccione.Casi sale una sonrisa, casi. Mis ojos viajan a los de ella, repaso cada una de sus facciones y capto que tiene un tic en la oreja izquierda.Enfoco bien la mirada y a ese mismo lado en la parte de abajo tiene un lunar.¿Qué como lo logro ver?, fácil, camino girando del otro lado donde está ella.¿A dónde más tendrá? Me intriga saber.—La
MaxinSe hacen las seis de la mañana y todavía sigo esperando a Tanger «maldito bastardo» sabe que lo necesito urgente y no llega.Me tomo el siguiente trago que rasga un poco mi garganta e igualmente la refresca a su paso. Visualizo al miserable de mi hermano y retorna hacia a mi.—Sientate no me voy a levantar.— hablo seriamente golpeteando la mesa con los dedos.Hace lo que le digo, excelente que no me contradiga.—Primero es un: "Hola hermanito."—ironiza— ¿Cómo te va con Rebecca?— se ríe al mencionarla.Revuelvo el trago con el dedo y hago el ademán de girarme para verlo.—No te interesa, vengo aquí porque necesito tu ayuda.—lo miro paciente a la espera de que diga algo.Su mirada se vuelve inesperada ante mi petición. Prácticamente no le pido nada.—Así cómo lo oyes Tanger,—comienzo— necesito votos para las distribuciones de la empresa, no están reproduciendo y necesito a alguien que tenga asociaciones para que nos apoyen.—lo piensa y habla.
Elizabeth No estamos ni a mitad de todo lo que nos falta por llegar y no lo niego, el hambre hace de las suyas así que me veo en la obligación de decirle a Maxin que estacione el auto frente al primer restaurante que salta a mi vista.—No te iba a decir que si podíamos parar, estaba esperando a que lo hicieras tú.—confiesa el troglodita que tengo a mi lado.—Eso es no ser cortés con una dama y más al ver que ya llevamos mucho recorrido, aún así no eres capaz de estacionar para almorzar.— me toco el puente de la nariz.El idiota cabeza de piedra, porque si lo es, no piensa cuando se necesita, me mira con una sonrisa cínica antes de bajar con las llaves rodando en sus dedos.Trato de abrir la puerta para salir y no me deja. No sé si lo hace a chiste, maldito idiota me dejó aquí encerrada. Intento dos veces más y ya logra abrir, Maxin me da la mano para salir del auto y obviamente no se la recibo.—¿Y ahora qué pasa?— pregunta arrugando la nariz. Me ac