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Capítulo 3: Una cena desagradable

Lily Smith

Jamás me besaron y para ser honesta, nunca creí que alguna vez alguien lo hiciera. Mis manos van a su cuello, sus brazos me rodean aún con fuerza y nuestras bocas se mantienen unidas como si esto fuese lo más normal. Cualquiera que nos vea pensará que somos novios, cuando en realidad somos dos desconocidos.

Mi corazón de nuevo se descontrola, siento que este hombre me va a provocar una afección cardiaca, pero es algo que con gusto viviría si él se queda a mi lado.

Está mal.

Sentir esto tan intenso, y tan rápido, por alguien que a penas conozco hace menos de veinticuatro horas, pero no puedo tampoco evitarlo.

No sé si es el sentirme protegida en su compañía, saber que nada me pasará, porque me ha salvado ya tres veces y, aunque resbalar en la entrada de mi casa no es algo tan terrible como el asalto o el casi choque, eso me hace sentir en las nubes.

Cuando nos separamos, nos miramos a los ojos y él me dice con esa voz que me hace temblar.

—Te podría decir que lo siento, pero sería como admitir que estuvo mal… ¡y te juro que eso no es lo que pienso! Me gustas mucho, Lily. ¿Estás molesta? —niego sonrojada, intento bajar la mirada, pero me detiene colocando su mano bajo mi barbilla—. No me huyas, quiero saber lo que piensas, lo que sientes… y si tus labios no me lo pueden decir, tus ojos tendrán que hablarme.

Esa intensidad en él me abruma, pero es lo mismo que me hace sentir esa sensación de seguridad. No tengo idea de cómo debe ser el amor, pero seguro se parece mucho a lo que estoy sintiendo ahora.

—Vamos, entra… no quiero que te enfermes —me dice con suavidad y yo asiento, pero antes de irme, me da un beso corto—. Para el camino.

Sonrío sin entender de qué va todo esto.

Como no tuve amigas, no sé si es normal que un hombre te bese así de rápido, ni menos el no querer que se vaya. Cierro la puerta, me apoyo en ella y respiro fuerte para poder llevar aire a mis pulmones, pero ahora sólo necesito ir a mi cuarto, quitarme la ropa mojada y darme una buena ducha

En cuanto el agua cae en mi cuerpo, siento cómo el calor se extiende y el frío de la tarde se pierde por completo. No puedo evitar sonreír y mucho menos dejar de pensar en Jake, pensando si de verdad le gusto o todo es una treta para burlarse de mí, como mi abuelo suele advertirme de vez en cuando.

Pero, por primera vez no tengo miedo de arriesgarme, porque siento que Jake es un buen hombre y en verdad quiero darle una oportunidad, tal vez como amigo o lo que sea que se dé entre los dos.

Jake Huxley

Me subo al auto y no puedo evitar llevar mis dedos a mis labios, la dulzura y la sensación tan sublime que su boca ha dejado en la mía es algo que no podré quitarme con nada.

¡Si hasta parezco un adolescente!

Pero hay algo en Lily que me atrae, más de lo que cualquier mujer pudo atraerme jamás y nada de lo que haga es sencillo ahora, porque si quiero intentar algo más que una amistad con ella, primero tengo que aprender a comunicarme en su lenguaje, porque aunque ella puede oírme, yo no sé qué me responderá a menos que ella me escriba en alguna parte y eso se me hace demasiado engorroso.

—Bueno, los idiomas se me dan muy bien, no creo que este me cueste demasiado…

Me animo mientras voy de camino a mi departamento y nada más llegar, comienzo a buscar un instructor que me pueda enseñar desde mañana mismo. Encuentro a uno y lo llamo para concertar una cita, le ofrezco el triple de lo que suele cobrar por un curso intensivo, si en dos días logro saludarla, despedirme de ella y preguntarle algunas cosas, me daré por satisfecho, aunque eso no quiere decir que deje de aprender.

Duermo más tranquilo y soñando con ella, de la nada me ha surgido esa necesidad de darle todo, protegerla y saber cómo puedo ayudarla a que su vida sea mejor.

El día se me pasa rápido entre todo el trabajo y se llega el momento de mis clases, el instructor se sorprende de mi rapidez para aprender, pero lo cierto es que me motiva algo mucho más fuerte de lo que se puede esperar.

Me paso el sábado practicando mis lecciones y por la tarde le escribo a Lily para quedar con ella el domingo por la tarde, si es que no tiene nada que hacer.

Y así es cómo mis días se vuelven una sonrisa a toda hora sólo por pensar en ella, Will se burla de mí, pero yo no le hago caso. A veces me escapo para verla en su trabajo, le hago señas cuando ella me ve tras la mampara transparente y siempre es para decirle que se ve preciosa de uniforme o que la quiero. Porque sí, la quiero y no tiene caso que lo niegue, si después de todo ocultar los sentimientos es una tontería sin sentido.

Pero no todo es color de rosas en mi vida, así que mientras me estoy mensajeando con Lily, la puerta de mi oficina se abre abruptamente y cuando levanto la mirada para regañar a Will, me encuentro con mi madre.

—Madre, no puedes entrar así a mi oficina, tal vez cuando papá estaba a cargo sí, pero esos tiempos se pasaron. ¿Qué quieres?

—Te quiero en la cena de esta noche y no puedes huir, llega tu hermana con su esposo de la luna de miel tan linda que tuvieron…

—¡Pues claro que fue linda! —le digo molesto acercándome por un vaso de agua—. ¡Si él no trabaja, mi hermana tampoco y ustedes les solaparon tres meses de viaje por Europa!

—¡Ay, no seas envidioso! —me giro para verla a los ojos sin poder creer lo que me está diciendo.

—¿Envidioso? ¿Cuándo dejaste de ser esa mujer a la que le preocupa la excelencia en todo para solapar la mediocridad? Es increíble cómo con mi hermana pareces aceptar todo, pero no conmigo…

—Mira, deja esos reclamos, te quiero en la cena esta noche y espero que lleves a tu novia.

—No —suelto sin dudar, porque sé de lo que ella es capaz de hacerle pasar a Lily y exponer a mi novia es lo último que haría.

—¿Tienes miedo de que la rechace? —me pregunta levantando una ceja—. Porque déjame decirte que ya sé que no es de nuestro nivel social…

—¿Me estás espiando? —siseo con rabia y me acerco a ella, es evidente que está nerviosa y como no lo niega, es obvio que sí lo hace—. Déjame decirte madre, lo que yo haga con mi vida es mi asunto…

—¡No es tu asunto! Eres el heredero de los Huxley, somos casi tan importantes como la realeza y…

—Pero no lo somos y ahora te pido que te vayas. Iré a la cena solo y siempre que mi novia esté ocupada esta noche, porque no tengo ninguna intención de llevarla.

—Cada vez te pones más como tu padre… es increíble.

Cierra la puerta y me dejo caer en una silla con un suspiro cargado de frustración, camino a mi escritorio y le escribo a Lily.

Enviado a Lily: “¿Tienes algo que hacer esta noche?”

Recibido de Lily: “No, hoy estoy libre, ¿tienes algo en mente? Porque yo sí.”

Enviado a Lily: “Me estás salvando de una cena familiar, nena. Te acepto cualquier panorama.”

Recibido de Lily: “Creo que deberías ir, Jake. La familia es importante y si no quieres ir por estar conmigo, me parece que eso no es bueno. Debes ir.”

—Sólo si tú vas conmigo —murmuro para mí y me decido a contarle todo en un audio. Para cuando ella lo oye, se tarda en escribir, pero luego su respuesta me deja impactado, pero en resumen me dice que ella irá conmigo y que no le da miedo a enfrentarse a mi familia, porque cosas como esa las pasa casi a diario.

Salgo de la oficina encargando algunas cosas a la secretaria del piso, paso por ella al trabajo y me la llevo de compras, porque quiero que vaya linda. Aunque no es formal, prefiero ayudar en algo con eso para que mi madre no la moleste tanto.

Lily se sonríe divertida de mí mientras le muestro una infinidad de prendas, pero sólo elije lo básico para la noche: un vestido de color azul marino hasta las rodillas, unos zapatos de tacón bajo y un blazer de color blanco.

La llevo a su casa para que se aliste y le dejo un beso antes de verla entrar.

—Si te arrepientes de ir, sólo dímelo —ella asiente y la beso—. Paso por ti en dos horas, te quiero.

Ella se mete a la casa con esa sonrisa hermosa, yo me paso las manos por el cabello y llamo a mi padre, porque no me puedo creer que vaya a llevarla a conocer a mis padres, para mí eso lo vuelve demasiado serio.

“Me sorprende que traigas a alguien a casa, porque nunca lo hiciste. Y sabes que te apoyaré, trataré de hacer lo posible para que tu madre no la moleste.

—Gracias, padre… y por cierto, te mandaré un video para que sepas cómo saludarla, porque mi chica es muda. Aunque oye perfectamente, hablarle con señas es una muestra de respeto.

“Si eso no distrae a tu madre lo suficiente, no sé qué más podría hacerlo. Nos vemos.

Tras estar listo, salgo a casa de Lily para buscarla, cuando llamo a la puerta, no me espero encontrarme con la visión de una mujer preciosa, que a pesar de todo demuestra confianza en sí misma, aunque no deja de lado ese aire de inocencia y timidez que me fascina.

—¿Lista? —ella asiente y la beso cuando me acerco a ella. La llevo al auto y partimos a casa de mis padres, en donde es lógico que el recibimiento no es el más lindo, porque simplemente no se lo esperaban.

—Jake, veo que decidiste venir de todas maneras… —dice posando los ojos en mi Lily y la ve como si fuera un bicho raro—. Y acompañado.

—Madre, te presento a Lily Smith, mi novia —Lily me mira con la boca abierta y me pregunto por qué, y como respondiendo a mi duda, me hace las señas para reclamarle de que nunca le he pedido que sea mi novia—. Lo siento, volvemos en un minuto…

La llevo a la oficina de mi padre, me encierro con ella y pongo una rodilla frente a ella, abre mucho sus ojitos, pero le digo torpemente…

—Lily, me gustas, te quiero… ¡Te amo, por Dios! Quiero estar contigo todos los días, a cada minuto… ¿quieres ser mi novia? —ella asiente emocionada y me abraza, yo me pongo de pie y la hago girar.

Al salir de allí, mi madre nos mira con molestia, pero Lily le extiende la mano para saludarla y lo que me temo podía pasar, sucede justo en ese momento. Mi madre la deja con la mano estirada, en un claro rechazo a mi chica, algo que yo no estoy dispuesto a permitir.

—Si no te vas a tomar la molestia de saludar a mi novia, no tenemos nada que hacer aquí —tiro de Lily para salir de allí, pero la voz de mi padre me detiene.

—¡Hijo, pero que linda muchacha! —abre los brazos y saluda a Lily como si la conociera de toda la vida y luego cuando se aparta la saluda con las señas que le enseñé, dejándola sorprendida—. Bienvenida a casa, linda, espero que disfrutes de la noche. Hijo…

—Padre, me temo que nos iremos… —pero Lily me hace con sus manos el gesto de que no quiere marcharse—. Sólo porque tú quieres, pero si veo que mi familia se pone pesada contigo, te saco de aquí de inmediato.

Veo a mi madre fruncir el ceño y apretar los labios, pero la verdad es que no me interesa, sólo quiero dejarle claro que mi chica es mi prioridad y ella no va a ponerla incómoda o a menospreciarla por nada.

Lily es guiada por mi padre, pero yo tomo a mi madre del brazo y le advierto.

—Si le dices o le haces cualquier cosa desagradable, da por muerto a tu hijo.

—¡No puedo creer que la estés prefiriendo…! —dice con la mano en el pecho de manera dramática, pero la interrumpo.

—Y no tienes idea de lo que puedo llegar a hacer por ella, así que déjala en paz.

Paso por su lado y me siento junto a ella, mientras mi padre le cuenta algunas cosas sin sentido, pero que a ella le sacan esa hermosa sonrisa. Sí, por esa sonrisa vale que me pelee con el mismo infierno de ser necesario, aunque sea mi madre quien lo administre.

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