Capítulo quince 15

Dante la ayudó a girarse. Alzó su camisa hasta el principio de la columna vertebral y se maldijo al ver los moretones dispersos por su espalda. Colocó la pomada en sus manos y comenzó a esparcirla, recorriendo cada parte con cuidado. No pudo evitar estremecerse al sentir la suavidad de su piel. Su mente se nubló y sus ojos se oscurecieron, sintiéndose como un lobo hambriento ante su presa.

Posteriormente, la ayudó a girarse para que se recostara. En el movimiento, sus frentes chocaron, quedando demasiado cerca. Sus miradas se conectaron. Dante se inclinó más hasta que la punta de su nariz rozó la de ella, y entonces la besó suavemente en los labios.

Ava abrió los ojos grandemente por la sorpresa, pero no se alejó. Al contrario, cerró los ojos, dándole permiso para que continuara. Dante acercó sus labios aún más, invadiendo su boca. Su lengua rozó la de ella, y Ava respondió con suavidad, creando un baile íntimo entre ambos que arrancó un leve jadeo de él. Durante unos instantes, el mu
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