Después del exitoso evento comunitario, la vida de Sol y Bruno parecía ser un torbellino de emociones positivas. La atención mediática había cambiado de tono, y la gente empezó a verlos como una pareja comprometida y auténtica. Sin embargo, mientras la luz brillaba intensamente, también comenzaron a llegar sombras inesperadas.Una mañana, mientras Sol revisaba su correo electrónico, recibió un mensaje de un periodista de una importante revista de negocios. El tono del correo era cordial, pero la pregunta que planteaba la dejó inquieta: “¿Podría hablar sobre su relación con Bruno, especialmente en el contexto de su reciente éxito y las críticas que han recibido?”Sol sintió un nudo en el estómago. “¿Por qué ahora?” se preguntó, sintiendo que la presión comenzaba a acumularse nuevamente. Había disfrutado de la atención positiva, pero ahora parecía que estaban a punto de entrar en otro ciclo de escrutinio.Decidida a no dejar que esto la afectara, Sol se dirigió a la oficina de Bruno. Al
Tras las duras críticas que surgieron después de la entrevista, Sol se sintió atrapada en una tormenta de emociones. La presión de la atención pública y la constante duda sobre su relación con Bruno comenzaban a pesarle. Sin embargo, en medio de la confusión, Sol decidió que no podía dejar que la negatividad la definiera.Una mañana, mientras tomaba café en su cocina, Sol tuvo una revelación. “Es hora de dar un paso adelante y mostrar a la gente quién soy realmente,” se dijo a sí misma. Se dio cuenta de que, en lugar de tratar de encajar en lo que otros esperaban de ella, debía abrazar su verdadera esencia y compartir su historia de una manera más profunda y auténtica.Decidida, comenzó a escribir un ensayo sobre su experiencia, reflexionando sobre su viaje desde sus humildes comienzos hasta su vida actual junto a Bruno. “Quiero que la gente vea que esto no es solo un cuento de hadas,” pensó, sintiendo que había mucho más detrás de su historia.Cuando terminó de escribir, se sintió al
El sonido ahogado de los pasos en el exterior advertía de la pronta llegada de su padre. Sabía a lo que venía y se preparaba para enfrentarlo. No transcurrió menos de un minuto cuando la puerta fue abierta de golpe, mostrando la figura de un señor entrado en años cuya presencia formidable imponía respeto a su paso. Su cuerpo erguido pero frágil se sostenía en un bastón negro que le otorgaba cierta aura aterradora.—Enzo, ¿puedes explicarme qué hiciste para que la señorita Jossie acabara llorando? —preguntó demandante.Enzo volteó a mirarlo desde su lugar. Había pasado un rato frente al ventanal que daba hacia el jardín, observando un punto en específico; el árbol de cerezo que su madre había plantado años atrás.—¿Qué quieres que te diga? —inquirió en medio de un bostezo—. Le he dejado claro algunas cosas. Eso es todo.—¿Ah sí? ¿Y era necesario hacerlo delante de todos? Pobre muchacha, debió sentirse avergonzada... —un resoplido escapó de Enzo, ganándose una mirada de recriminación po
Por otro lado, a varios kilómetros de la residencia de Enzo, se encontraba una cabaña aislada situada en el bosque cerca del lago. En ese lugar vivía una joven junto a su padrastro, un hombre viudo que se había refugiado en el alcohol después de la muerte de su esposa hace diez años. Durante ese tiempo, la joven había soportado los maltratos por parte de su padrastro, convirtiéndose en víctima de él sin poder hacer nada al respecto. Estaba atrapada en una vida miserable, esclavizada.Como si eso no fuera suficiente, el padrastro tenía muchas deudas por pagar y decidió ofrecer a Celine como esposa a uno de los hijos de sus prestamistas, sin importar que este fuera veinte años mayor que ella.—Por favor, no me hagas esto... —suplicó Celine entre lágrimas—. Encontraré el dinero y pagaré cada centavo que debes, pero no permitas que ese hombre me lleve con él.Celine se dirigió hacia su padrastro al verlo entrar a la sala, luego de haber despedido al prestamista que pocos minutos había est
—No tendría problema en llevarte, pero como ves, mi auto está atascado en un bache. Será imposible sacarlo a menos que llame a una grúa, pero mi celular no tiene señal —respondió con un suspiro, su situación no era la mejor en ese momento—. ¿Hacia dónde te diriges en la ciudad? Puedo indicarte dónde encontrar la estación de tren que está más cerca.Celine negó con la cabeza, al borde del colapso. Las lágrimas inundaron su rostro, pero intentó contenerse frente a aquel desconocido. Aunque estaba indecisa acerca de recurrir a él, ya que no lo conocía, tenía pocas opciones y escapar de su padrastro era lo más importante en ese momento.—N-no, no tengo dinero para un boleto. Solo necesito salir de este lugar lo antes posible... —su voz se quebró en la última oración y trató de reponerse—. Si no me voy de aquí pronto, temo que mi vida se volverá un completo infierno. Por favor, se lo suplico, ayúdeme. La desesperación en su rostro hizo que Enzo comprendiera que aquella joven estaba huyend
Al día siguiente, Celine despertó debido a la claridad que se filtraba por el enorme ventanal de vidrio. Desorientada, se sentó en la cama, escudriñando todo a su alrededor. Por un instante había olvidado dónde estaba, hasta que un suspiro lleno de alivio escapó de sus labios al recordar por qué se encontraba allí.Después de llegar a la mansión de aquel hombre cuyo nombre desconocía, la habían conducido a la habitación donde se encontraba. No recordaba muy bien cómo su andrajosa ropa se había cambiado por aquella pijama limpia y cómoda, pero se sentía mucho más ligera con ella. Apenas había quedado a solas en el dormitorio, el cansancio en su cuerpo se hizo presente a los pocos minutos, impidiéndole observar detalladamente la elegante habitación en la que había dormido.El lugar estaba decorado al estilo clásico, con toques modernos. Las paredes tenían papel tapiz crema con detalles dorados, y el suelo era de parquet de roble. Había una chimenea de mármol blanco con un espejo grande
Por otro lado, las sirvientas no dejaban de susurrar y chismorrear entre ellas. A escondidas, observaban cuidadosamente a la joven pelirroja junto al señor Enzo, ellos eran ajenos a lo que sucedía, sin darse cuenta de que los demás estaban al pendiente de la mujer que había llegado la noche anterior. Se preguntaban quién era y por qué estaba allí. De repente, lograron escuchar algo que resolvería todas sus dudas.—¿Se van a casar? —susurró sorprendida una de las sirvientas, mirando hacia el comedor—. Ella es su novia...—Parece que sí, de lo contrario no le estaría hablando de matrimonio —dijo la más baja de ellas, Paula.—¿Por eso ha negado la visita de la señorita Jossie? —preguntó Claudia de nuevo.—Aparentemente, ella es la dueña de su corazón. Pero es muy joven, ¿no crees? —señaló a la pelirroja a escondidas. Claudia asintió.—Espero que el señor Enzo no esté en problemas, sería otro dolor de cabeza para su padre si se entera de que está saliendo con una jovencita —dijo con un s
Caminaron por el pasillo hasta llegar a una de las últimas puertas al fondo. Enzo la abrió y se adentraron a su interior. El lugar era elegante y lujoso. Estaba decorado con paneles de madera oscura y preciosos cuadros en las paredes. Había un gran escritorio de caoba en el centro de la habitación y una cómoda silla de cuero. En las estanterías de vidrio se encontraban libros sobre textiles y bonitas piezas de decoración hechas de hilos y telas. Celine pudo intuir a qué se dedicaba él al ver esto. Sin embargo, por mucha curiosidad que tenía por querer preguntar decidió volver al tema principal.—¿Cuáles son esas condiciones y beneficios? —quiso saber intrigada.—Pagaré las deudas que tienes, o bueno, tu padrastro, pagaré todo en absoluto. Y además, puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras. A cambio, sé mi esposa y finge ser el amor de mi vida —explicó Enzo con una seriedad que no dejaba lugar a dudas.Aquellos términos resonaron en el interior de la joven, quien mantuvo la res