El mensaje de texto

Guadalupe estaba recostada tratando de calmarse, trataba de encontrar las mejores palabras para hablar con la abuela y explicarle que lo único viable en su matrimonio era el divorcio. 

De pronto su teléfono sonó y un mensaje de texto apareció en pantalla.

- "¿Qué tal la escena de ayer?"

- "¿Sabes? No es la primera vez que pasa, lo hacemos una o dos veces al día. Tú marido es insaciable". 

- "Normalmente, esto pasa en parejas que se aman de verdad".

- "Supongo que tú no lo sabes, porque tu matrimonio es solo una farsa y la única que está feliz, así eres tú".

El mensaje aparecía como pie de una foto muy comprometedora entre ella y su marido. 

Toda la tranquilidad que había estado mostrando Guadalupe se rompió y comenzó a llorar desesperadamente. Él nunca la había tocado de esa manera, ella, solo había estado una vez con él, pero, actualmente, aunque estuvieran casados, ni siquiera la deseaba como se veía en la foto con aquella mujer.

De pronto, entró en crisis y comenzó a tirar todo lo que se encontraba en su tocador. Estaba molesta, estaba dolida y, en su dolor, arrojó un objeto que terminó rompiendo su espejo, el piso se llenó de múltiples cristales.

Tal como si algo le dijera que lo hiciera, tomó uno y comenzó a cortarse la piel, quería sentirse viva y estos cortes le producían un dolor placentero que le hacía sentirse bien. 

Hacía ya algún tiempo descubrió que cortándose podía sacar su frustración, por lo que era frecuente tener marcas en los brazos. Sin fijarse, cortó una vena en su muñeca que comenzó a hacer que se desangrara más rápidamente.

Emma escuchó el ruido proveniente de la habitación de Guadalupe y fue rápidamente. Al intentar entrar, no pudo porque la puerta estaba cerrada por dentro.

- ¿Señora? ¿Señora? ¿Está usted bien? ¡Responda, por favor! – Decía Emma con gran angustia.

El ama de llaves, al no ver respuesta, se asustó y comenzó a marcar al señor.

- Conteste, conteste…

- ¿Sí?

- Señor, por favor, venga rápido. La señora se encerró en su habitación y no quiere abrir la puerta, he escuchado mucho ruido dentro, pero no me abre ni contesta.

- Emma, estoy por entrar a una junta, seguramente se trata de uno más de sus berrinches para hacerme volver. Ve por las llaves y abre esa maldita puerta. - Dijo Massimo exasperado.

- Pero señor…

- ¡Haz, lo que te digo!

- Entiendo, señor, disculpe por molestarlo.

Emma corrió por las llaves y fue a abrir la puerta. Cuando entró, vio la escena y no pudo más que gritar:

- ¡AHHHH, señora! ¿Qué se ha hecho? - Dijo Emma asustada.

Guadalupe estaba ida, no reaccionaba, su rostro se encontraba manchado en sangre y sus brazos estaban muy lastimados.

- Señora, ¿Qué se ha hecho?

Cuando Emma se agachó para tratar de levantarla, la chica se desmayó. Uno de los cortes había dado en una vena importante y ya había perdido mucha sangre. 

Emma al ver esto, se alarmó y comenzó a llorar y marcar a emergencias. Sin inmutarse, volvió a marcar a Massimo.

Massimo al ver la llamada, la ignoró, supuso que se trataba de algún tema relacionado con su mujer. Emma, al ver la falta de respuesta, no tuvo otra opción que marcar a la abuela Caterina.

- Señora Caterina, disculpe la molestia, pero ya no sé qué hacer. La señora Guadalupe acaba de atentar contra su vida, he hablado a la ambulancia y aún no llega. 

Intenté marcarle al señor, pero no he tenido éxito, me voy a ir al hospital con la señora.

La señora Caterina se quedó muda al escuchar lo que acababa de suceder, pronto reaccionó y dijo:

- ¿Qué sucedió? ¡Dime! ¡Explícate! - Dijo con voz de angustia y entrecortada. - ¡Voy para allá!

Emma volvió a intentar marcar al número de Massimo, finalmente contestó. La voz era la de Matteo.

- Emma ¿Qué sucede? ¿Por qué la insistencia? El señor está en una junta muy importante.

- Matteo, la señora acaba de intentar suicidarse. La ambulancia acaba de llegar, me voy con ella, tuve que avisarle a la señora Caterina, ella se dirige al hospital.

La cara de Mateo se puso pálida, apenas ayer acababa de ver a Guadalupe y estaba muy tranquila. Esa calma se había roto hoy, él sabía que esto se debía a lo visto ayer.

- Le avisaré inmediatamente al señor, avísame cualquier cosa. - Dijo Matteo con voz preocupada.

Sin pensarlo dos veces, Matteo entró en la sala de juntas, sabiendo bien que solo debía interrumpir al hombre, solo si era algo urgente.

Massimo le vio entrar y puso un semblante frío.

- ¿Qué sucede, Matteo? - Dijo Massimo molesto.

- Señor, acaba de hablar Emma. La señora atentó contra su vida y va camino al hospital.

La cara de Massimo cambió de color, se levantó de su asiento y dijo:

- Señores, debo retirarme, si hay algo urgente, por favor notifiquen a Matteo.

Sin más palabras, salió de la sala de juntas.

- ¿Qué es lo que específicamente te dijo Emma? Solo lo que acabo de decirle, no tuvo tiempo y cortó la llamada, ella va en la ambulancia con la señora.

En ese momento, Alessia se acercó y preguntó a Massimo:

- ¿Qué sucede? ¿Por qué dejaste la junta intempestivamente? Debemos cerrar el acuerdo hoy, no podemos perderlo. – Dijo molesta.

- Se va a cerrar, pero yo tengo que retirarme.

- ¡MASSIMO! ¿ADÓNDE SE SUPONE QUE VAS? – Alessia gritó al punto de perder la compostura.

- ¡ALESSIA! No se te olvide que, yo aquí soy el jefe y tú no puedes hablarme así. – Dijo mientras le sostenía el mentón.

- Massimo, disculpa, pero…

- ¡Pero nada, debo irme ahora mismo!

Massimo salió a toda prisa rumbo al hospital. Trataba de entender qué estaba sucediendo. 

La discusión de hoy era menor comparada con otras, no sabía por qué su mujer actuaba de esa manera, no lo podía comprender. En su mente cruzaba la idea de que no la entendía debido a la diferencia de edad entre ellos dos. 

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