23: Ken.

Kenneth.

Subí a mi auto de nuevo, golpeando el volante con fuerza, frustrado. Ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que terminaba hiriendo al abuelo, y esta vez, a Lauren. Vi en sus ojos lo decepcionada que estaba de mí, y eso realmente me removió el corazón.

Debía encontrar la manera de reparar lo que había dañado, con ambos. De ser verdad el haberme follado a Cinthia, me hubiera ido de la mansión para siempre, pero no lo había hecho, yo solo… Estuve a punto de hacerlo. Admitía que, de no ser por lo confundido que estaba, la hubiera empotrado contra un árbol, y tal vez ahora estuviera agonizando de muerte en un hospital por culpa de su esposo.

Demonios. Me había repetido varias veces que debía ser cuidadoso con las mujeres casadas. Lo había cumplido. ¿Qué había salido mal? No podía creer que Cinthia dijera algo que jamás ocurrió.

Tomando un respiro hondo, conduje hasta la mansión de los Sullivan. Mi corazón bombeaba con fuerza, escuchaba gritos dentro de la casa, y me s
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