IVAR.
El camino por los pasillos de mi vieja casa está lleno de recuerdos, que aunque no quiera reconocer, son agradables.
Mi casa solía ser un lugar agradable y cómodo, alegre y lleno de luz, pero ahora era un lugar sombrío, sin flores ni fotografías, las paredes eran grises y no tenían ese fino papel tapiz que mi madre solía comprar.
Las alfombras emotivas y de países extranjeros tampoco estaban, era solamente un piso frío y aburrido, como mi padre, así siempre fue mi padre.
Y como siempre mis pies se sienten pesados en esta casa, me parece tan difícil moverlos, es atemorizante, siento que vuelvo a ser un niño frágil, pero no tengo más opción que obedecer, por ahora.
Voy enredando las mangas nuevamente sobre mis brazos, un poco divertido, un poco travieso.
La condición para poder entrar en esta casa es que mis tatuajes deben estar cubiertos, por eso siempre llego con una prenda de cuello muy alto y mangas largas, mi cabello perfectamente peinado y lentes oscuros para cubrir esa pequeña mancha de tinta en mi rostro. Pero como siempre antes de entrar al despacho de mi honorable y adinerado padre y con los ojos de sus rozagantes y delirantes sirvientas me voy quitando esas prendas que muestran una cara mía que no es.
—Joven Isaken, un placer verle —las tetas de esta rubia eran una delicia, pero este día no tenía tiempo para volver a probarlas.
Además no podía sacar a la mujer de mis sueños, estaba seguro que la había visto la noche anterior, en ese parqueadero maloliente, allí donde tenía que ayudar a mi mejor amigo. Estaba seguro que era ella y de solo recordarlo sentía que mi mundo se volvía más… interesante.
Continue mis pasos y 3 puertas antes de la imponente de madera negra y tallada que enseña el despacho de mi padre puedo escuchar los gritos de mi hermano Isak, el pobre es como un mal títere de mi padre y vive un infierno de m****a por complacer al viejo que solamente ha vivido sus más de 60 años con la satisfacción de tomar y hacer con las demás personas lo que le da la gana, yo había aprendido a decirle que no desde muy temprana edad, porque yo había dejado de ser el hijo que él quería y había tomado la decisión de ser yo.
Eso y que la muerte de mi madre nos separó como si la tierra se hubiese fragmentado en dos, yo quedé en un extremo y mi padre al otro. Pude gritarle, pude llorar, pelear (más), pude hacer una escena y tal vez hablar las cosas, pero aprendí que era mejor quedarme callado y vivir en soledad. Aguardando el momento perfecto para atacar.
Así vivía desde que tenía 16, mi madre había muerto cuando yo recién cumplía 14 y todo fue tan repentino y doloroso por esa enfermedad que llegó y le arrebató la luz en meses, que simplemente no supe cómo vivir sin su amor, sin mi madre.
Pero esa era un a historia triste por la que había aprendido a dejar de llorar muchos años atrás, cuando era débil y estúpido, luego simplemente decidí dejar de llorar y golpear, los golpes me ayudaban a no pensar en lo mucho que me dolía todo lo que un niño había tenido que ver y soportar, cosas que no eran para esa edad.
—¿Qué necesitan de mí? —preguntó aburrido y encendiendo un cigarrillo mientras mi padre volvía sus ojos a mi.
—Sabes que tienes prohibido entrar a mi casa, mientras dejes ver todos esos horribles tatuajes y...
—Nadie los vio, me acabo de quitar esa ropa incómoda —le dije desinteresado y tomando una de las botellas de su licorera.
—Los vasos están... —pero no me detuve a escucharlo, porque tomé directamente de la botella.
—No uso vasos y estando aquí permanecer sobrio no es una opción. ¿Qué quieren? —mire a mi hermano de reojo y este me sonrió diabólicamente. Isak era dulce y amable, pero un hijo de per.ra cuando se lo proponía.
—Lo mejor para ti.
—¿En serio padre? —lo mire con una amplia y sarcástica sonrisa—. Creo que llegaste como 29 años tarde para eso, soy feliz sin ti y sin esto.
—Ivar no juegues con mi paciencia.
—Así como tu no jugaste conmigo y mis juguetes. De acuerdo. Entonces ¿qué necesitan de mí? Porque hasta donde sé, solo causo problemas y soy esa mancha que no le muestran a nadie.
—Te vas a casar.
—No.
—Si, en dos días.
—Isak no es gracioso, te he ayudado mucho —estaba advirtiéndole a mi hermano mayor, que me conocía mejor que nadie y sabía que le podía partir la cara con un solo golpe.
—Ivar, hermano, lo siento. He peleado con papá tanto como he podido, pero ni yo te puedo sacar de esto.
—Olvídate de mi ayuda, nunca más...
—¡Cállate y escucha! —Isak nunca me gritaba. Siempre ha sido una persona calmada y amable, con una sonrisa para todos, pero sus ojos se muestran afectados.
—¿Recuerdas ese chico de hace cuatro años? —preguntó mi padre acercándose demasiado a mi. Colocó su mano en mi mejilla y acarició, se sentía peligrosamente invasivo y suave. Casi como si en sus ojos quisiera mostrarme algo parecido a la bondad y a la diligencia—. El que casi muere por los golpes que le diste en la cabeza, era el sostén de su familia y en aquel hospital tu...
—No necesito que me recuerdes nada, se que lo que hice y se lo que pasó en ese hospital.
Recordaba poco de ese hospital, excepto los dulces y hermosos ojos de la mujer que había visto esa noche y que más bien parecía una alucinación, una que estaba seguro había tenido entre mis manos la noche anterior.
—Entonces sabes tan bien como yo, que si te denuncio, si entrego las pruebas de tu culpabilidad y dejo de pagarle cada mes a esa familia irás a la cárcel y en la cárcel tienes bastantes enemigos.
—Los suficientes como para sacarme de tu camino, para terminar de esconder de una vez por todas al hijo maldito de la familia Isaken.
—No, los suficientes como para que te vuelvas su juguete, Ivar.
—Hermano, por favor escucha —Isak estaba tan calmado y tranquilo que eso me molestaba aún más.
—Debes casarte con una tonta niña, arrogante y maleducada, cree que tiene el mundo en sus manos y le encanta ir de compras.
—¿Por qué? ¿Para qué?
—Su madre me debe mucho dinero y si te casas con ella podremos controlar sus empresas, bueno tu hermano controlara sus empresas —la risa de Isak estaba por romper frente a mi padre, así que intervine, no podía dejarlo mostrar esa risa.
—¿Por cuánto tiempo? Me refiero a que en cuanto tiempo se salda esa deuda.
—8 meses, máximo un año. Todo depende de cuán inteligente sea Isak para cobrar lo que nos deben.
—De acuerdo, luego de eso me voy con mi dinero, lejos de aquí, lejos de ustedes.
—¿Incluso de la tumba de tu madre? —Ahí estaban las malas intenciones de mi padre.
—Si, inclusive de la tumba de mi madre, esa que no te importo dejar morir mientras estaba postrada en una cama.
—No sabes de lo que hablas.
—Lo sé mejor que nadie en esta casa.
Mis puños estaban completamente blancos, sabía que las venas de mi frente y cuello estaban abultadas, pero no me importaba.
—Ivar, es hora de que te vayas —mi hermano habló, porque sabía cuales eran mis límites.
—Me voy a casar con esa mujer, pero no porque te tenga miedo a ti o la cárcel, lo hago por esa familia de ese chico. Pero no me pienso ir de mi casa, ni cambiar mi vida por esta estupidez. ¿De acuerdo?
—Eso no es una casa, no al menos una casa digna para una mujer.
—Pues que se aguante, no tengo la culpa de que su madre sea una derrochadora de mier.da.
—De acuerdo, entre más rápido tu hermano cobre ese dinero, más rápido saldrás de allí.
Me quedé con los ojos fijos en Isak y este solamente sonreía, tenía ese rostro típico de los chicos buenos de la escuela, de esos que usan lentes de marco grueso pero que son jodidamente sexy para las compañeras.
Me subí a mi moto y aceleré tanto como esta daba, quería sentir el aire de la libertad o tal vez accidentarme y morirme allí mismo, la verdad es que no tenía demasiadas razones para aceptar ese absurdo que mi hermano me había propuesto, pero él había sacrificado tanto por mi, que no pude decirle que no, además que también de alguna forma lo iba a disfrutar, una pequeña venganza contra mi padre y en nombre de mi madre, era una oportunidad que no podía dejar pasar.
Aunque la venganza y mis planes iban viento en popa, de mi mente no podía sacar el rostro de ese chico.
Varios años atrás, el chico y yo éramos los más populares en los rings de las peleas callejeras, había luchado y derrotado a los mismos que yo, inclusive con mejores resultados, pero no nos habíamos enfrentado y en parte era porque sabía que el día que esa batalla llegará a mi vida no pensaba salir perdiendo. En efecto el encuentro se dio luego de mucha presión y unos exagerados montos de apuestas.
La pelea fue a muerte, tal como todos a los que les importaba, esperaban que fuera. Los golpes en mi cara, la piel abierta de mi rostro y sangre por toda mi ropa, cuando llegamos al hospital yo era una fiera, más bien como una bestia desatada y estaba fuera de control, la pelea se detuvo porque el chico ya no respondía y tuvieron que liberar mis puños del rostro del pobre. Las enfermeras intentaban limpiar mis heridas, pero no dejaba que nadie me tocará y fue entonces cuando levanté mis ojos y la vi.
Una chica menuda, demasiado delgada para mi gusto, pero con un rostro perfecto, angelical pero de mandíbula fuerte aunque estaba sucia, ojos claros y profundos, su pelo era más bien como una cuerda deshilachada. Su ropa y zapatos eran tan viejos que parecían varias tallas más pequeños, pero era tan hermosa seguía siendo igual de hermosa, la reconocí y sentí como mi pecho vibró.
EL chico quedó en un estado vegetativo y mi padre para que no me pusieran problemas o mejor para no llenar más mi prontuario decidió que era mejor pasarles dinero cada mes, eran una familia realmente pobre y no solo él era quien les ayudaba, yo estaba pendiente de cada cosa, aunque ellos no sabían realmente que había sido yo el que había dejado al hijo, hermano y novio postrado para siempre en una camilla.
Levanté mi cabeza por un segundo, mientras que el viento golpeaba mis brazos, recordando la noche anterior. Esos ojos, eran los mismos de hacía 4 años en aquel hospital.
¿Acaso existía la misericordia para alguien como yo?
Pero era más bella, más corpulenta, sus caderas, trasero y pechos estaban significativamente más rellenos, como si se la hubiese pasado comiendo, su pelo brillante y sus ojos eran curiosos y divertidos.
Me deslicé por entre la gente, ignorando finas manos con uñas pintadas que querían tocarme y follar,me. Ignore todo y luego simplemente le di la espalda esperando a que chocara conmigo. Casi la tenía para mi esta noche, pero se me fue de entre las manos.
No me quedaba esperanza, ni mucho menos energía para buscarla si debía casarme en breve con alguien que ni conocía y solamente estaba siendo un gilipollas con mantener la ilusión por una chica que me había visto dos veces en su vida, y la verdad es que tal vez ni me recordaba, porque esta vez no me quiso ni mirar.
Cuando al fin regresé a mi apartamento vi los autos lujosos de mi hermano, me acerqué antes de entrar.
—Actuaste bien frente a papá.
—No estaba actuando.
—Si, como digas.
—Isak, más te vale que tu estúpido plan funcione o te voy a mat.ar.
—Prometo que así será. Toma —me entregó un papel con la dirección del lugar de la boda y la hora—. Por favor no faltes, ya casi somos libres, Ivar. Ya casi. Por cierto en los noticiarios saldrá la buena nueva.
—¡¿Qué carajos?!
—El chico de los tatuajes, se casa. Así será el titular.
—Ni se te ocurra.
—Será divertido, no lo niegues.
—¡No!
—Está bien, está bien.
—Isak.
—¿Si?
—Si la chica no me agrada...
—No le debes fidelidad y ella a ti tampoco, solo limpia un poco ese chiquero que tienes arriba —señalo mi piso—. Mañana vendrás a poner la cocina en orden y llenar la despensa de comida.
—No voy a dejar entrar a nadie.
—Entonces matala de hambre.
—Si quiere comer, que compre y cocine su comida, somos un negocio, no voy a ser su jodido niñero.
Terminé de fumar el cigarrillo que tenía entre mis labios mientras estaba recostado contra la pared conversando con mi hermano. Suspire y lo vi marcharse en su lujoso auto.
Tenía trabajo que hacer, porque yo era como un vampiro, trabajaba de noche y dormía de día.
Entonces mi amada madrastra, tan dulce y amable como siempre sostenía entre sus manos un objeto que yo conocía muy bien y que había sido mi más grande tormento.—¿Qué haces? —«No dejes que te tiemble la voz, Valeska»—Solamente te quiero recordar que nada puede salir mal hoy.—No es necesario que me amenaces. Ya no soy la niña que se dejaba golpear por ti, Jonella.—Eso está por verse.Ragna entró al estudio que era de mi padre y ahora parecía el lugar más rosado del mundo, con impresiones doradas por doquier y un asqueroso olor a flores. Cerró la puerta y se acercó hasta mí con una sonrisa socarrona que en otra ocasión hubiese disfrutado borrar.—¿Ya le dijiste? —pregunto soberbia y mirando a su madre.—Estoy por hacerlo —suspiro y me miró—. Querida Valeska, la situación es muy sencilla. Tu debes cumplir con un contrato por cerca de un año y luego serás libre.—No vine aquí por un contrato, Jonella, vine por mi dinero. El que mi padre me dejó.—Y te lo voy a entregar —casi sentí que
Ese tipo tomó mi mano y sin dejar que yo me despidiera de nadie o que pudiera pronunciar algo, me arrastro hasta las afueras de la pequeña capilla, allí pude ver una moto y me lanzó un casco a las manos mientras volvía a encender un cigarrillo.—Yo no...— Eres mi esposa, debemos vivir juntos, no soporto a esta gente, te vienes conmigo o llegas a casa sola. Tu decides.Era obvio que ese hombre no sabía el significado de cortesía, me puse el casco y me subí a la moto, no sabía cómo sostenerme en la moto, así que puse mis manos hacía atrás.—Rodea mi cintura —dijo botando humo por la boca.—¿Qué? ¡No! —le dije enseguida y puso sus ojos en blanco.—Mira, no tengo paciencia para niñas mimadas como tú, rodeas mi cintura o sales disparada de la moto y no pienso regresar por ti. Tengo cosas que hacer.Mi cabeza y mi estómago estaban fuertemente confundidos, la voz de ese hombre era muy masculina, seductora y por alguna razón mi cuerpo respondía obedeciendo. Pero por otra parte, me daba mucha
—Sabes que no tienes que cocinar para mi. No tienes que hacer nada para mi.—Lo sé.—¿Entonces por qué lo hiciste?—No lo hice para ti, lo hice para mi, pero es tu cocina y tu comida, lo mínimo que podía hacer para agradecer era darte un plato a ti también.—Entiendo —me miró un par de segundo más y luego sonrío.—¿Cómo... Cómo te llamas? —detuvo su mano a mitad de camino, iba directo con la cuchara para su boca.—¿En serio, Valeska? —¡Mierda! él sí recordaba mi nombre—. Se supone que estamos felizmente casados y no sabes el nombre de tu amado esposo.—No estamos felizmente casados, falsamente si, pero felizmente no. Y no te amo, tu tampoco a mi, lo siento estaba nerviosa, no presté atención.—Ivar, el menor de los Isaken.—Ivar —su nombre en mis labios sonaba bien.—Cocinas delicioso, hace mucho tiempo que no comía algo casero.—¿Entonces qué comes? —Era extraño conversar tan naturalmente con alguien que solo había visto por instantes.—No sé, tal vez lo que se cruza por mis narices,
Esa chica era como un pequeño frasco de miel, dulce, rubio, tierno.Me ponía con solo mirarla a los ojos, el vestido le quedaba bien, pero simplemente no parecía ella, en realidad no se parecía en nada a la chica que Isak me dijo que era.«Le encanta ir de compras, no sabe cocinar, en realidad no sabe hacer nada y es arrogante»Pero sus palabras parecían describir a otra persona, Valeska no criticó mi casa, tampoco hizo mala cara, y sin necesidad de preparar comida para mi, me sirvió un plato de cada cosa, que sabía a gloria y sobre todo, era comida de verdad.No comía un plato de comida decente desde que me había marchado de casa, en realidad no comía nada rico desde la muerte de mi madre.Y por supuesto que la nobleza de sus palabras fue algo que no espere. «Ropa de segunda».Claro como si yo fuese a permitir que mi mujer, aunque fuese de mentiras y en un papel, se vistiera con ropa de segunda mano. Sin embargo me di cuenta que cuando estaba analizando sus palabras se sintió avergon
Deje la moto a un lado y camine hasta encontrarme con la melena roja de mi mejor amigo desde hacía varios años. Un tonto norteamericano de nombre Joshua, que había llegado desde Dallas, huyendo de unos cobradores que le iban a arrancar la lengua.Era él el que por lo general organizaba las peleas, las carreras o las fiestas.—¿Dónde estuviste todo el día?—Yo también me alegro de verte —le conteste mientras bebía la cereza que me acababa de entregar.—Tienes dos peleas esta noche.—No voy a pelear hoy.—Pero Ivar...—Sin peros.—¿Por qué?—Tengo que llegar a casa temprano.Hubo un silencio extraño, casi glorioso entre los dos porque podía asegurar que no había música, ni barullo, ni voces, nada. Pero luego de unos segundos de mirarnos fijamente explotamos en carcajadas y por poco escupo la cerveza.—Son las 10 de la noche, creo que ya estás llegando tarde.—No es tu problema.—¿Sucede algo? —Joshua sabía que las cosas con mi familia no eran fáciles, quería a mi hermano, porque mi herm
Al fin deje de escuchar los gritos de esa peli roja demente que gritaba improperios en mi contra y parecía que los casi inexistentes muebles de Ivar estaban rotos. Si es que eso era posible.Quería tomar una ducha, desayunar, ir por la poca ropa que aún me quedaba a donde la bruja de Jonella y regresar con mi auto además de salir a buscar un empleo.Necesitaba un empleo y también necesitaba empezar a buscar un departamento pequeño para cuando mi abuela saliera del hospital, no podía vivir con ella en este frío lugar.Pero contrario a todo lo que tenía planeado, llegó una loca que casi me pega y me entero que soy la cornuda de la casa.Es claro que Ivar y yo no somos nada, que no me debe nada, que ni siquiera la comida que prepare es parte del trato, porque además no tengo un trato con él, lo tengo con Jonella. Pero que en la primera noche saliera a foll.ar y sobre todo que el polvo de su noche viniera a la que se supone es "nuestra casa" a hacer un escándalo, era no solo vergonzoso. T
Esa chica era como un torbellino en mi cabeza."Valeska, Valeska, Valeska"Se comportó como toda una dama frente al show que hizo Grete, justo cuando la vi parada en la puerta, gritando y rompiendo, fue que caí en cuenta de las palabras de mi hermano Isak.La noticia estaba en todos los medios."El rebelde y menor de los Isaken, se casó" "El rebelde Isaken, contrajo nupcias en secreto" "El rebelde y más pequeño de los Isaken...Los titulares eran interminables e insoportables, mientras que Valeska tomaba su ducha, me puse un pantalón, barri un poco y sostuve una conversación con Isaken, un poco subida de tono, porque él sabía lo mucho que yo odiaba que los medios y la prensa amarillista se metieran en mi vida, me gustaba pasar de incógnito y ambos teníamos claro que él había sido el que había filtrado la información.Pero el puño se lo daría cuando nos viéramos. Mientras tanto le pedí que enviara personal a la casa para limpiar y organizar los muebles que iba a ir a comprar con Valesk
—Hola —le dije aún algo adormilado y me di cuenta que ya se había cambiado de ropa. Se veía jodidamente sensual, como para rasgar esos leggings de cuero y palmear ese firme trasero, la blusa era holgada y tenía impresa la imagen de una vieja banda de rock, su pelo en un chongo alto y mechones sueltos, le daban un aire juvenil que no había percibido.—Ya tengo lista la cena, ¿puedes comer antes de irte?—Valeska, no debes cocinar para mi. Si la despensa está llena es por ti —era la verdad, yo no comía, ni cocinaba y si eso estaba allí era para que no muriera de hambre.—Bueno tu hiciste algo por mi hoy, así que yo haré algo por ti también —¿algo por mi?—. No tengo dinero, pero puedo cuidarte.¿Cuidarme? ¿Por qué iba a cuidarme? Eso solo lo había hecho mi madre y mi hermano por mi.Su hermosa sonrisa, allí estaba dándome esa hermosa sonrisa a mi. ¿Le sonreía acaso a alguien más? De esa forma tan genuina. Preferiría que fuese solo para mí.—Lamento lo de Grete, prometo que no va a volve