—Tienes hambre, ¿cierto?—Dijo el hombre rubio del cual aún no sabía su nombre.—Podemos ofrecerte una rica comida, es nuestra especialidad.Seguramente mi mirada o mis acciones me delataron y el aprovechó para mostrar humanidad conmigo.Pude negarme pero sabía que tarde o temprano no aguantaría más y cedería.—Quiero comer pero eso no asegura que yo me quedaré con ustedes.El hombre solo sonrió y afirmó con la cabeza. Para él era un punto y para mí solo tiempo ganado.Comenzamos a caminar y pronto llegamos a una choza donde había varias mujeres cocinando. Me enamoré de la comida tan solo al entrar. El olor era lo primero que se mostró y me dejó maravillada con su hermosura.Me dió más hambre pero ví tantos platillos en la mesa que casí quedo satisfecha con eso.Al menos en eso no mintió. La comida se veía tan deliciosa que aún sin hambre, no me hubiera resistido en probarla.—Puedes comer lo que gustes.—Me dijo invitandome a pasar con ambas manos.—Ya probaste la parte negativa de nuest
El grupo de rebeldes me permitió quedarme en su campamento, me dieron ropa nueva y las atenciones necesarias. Era como una heroína aunque no por mis acciones o personalidad, todos ellos veían la figura de mi padre a quien la mayoría conoció, y también a la máxima arma contra el gobierno.Eso me asustó un poco, el hecho de ser un arma significaba que todos me querían usar así que tenía que ser inteligente y yo ser la que utilizara al mundo.Planee mi estrategia, pero era difícil llevarla a cabo. En todas las opciones que pensé necesitaba algo muy importante... aliados. Y para ese momento era muy difícil de conseguir, empezando por el hecho de no confiar en nadie.Aunque quisiera hacerlo, ¿En quién podría confiar? Pagaría todo mi dinero a alguien que me dijera en quién hacerlo. Yo solo conocía a mi madre que estaba en casa enferma, una amiga de la cual tenía tiempo sin saber de ella y una banda de locos deseosos de poder.Actualmente ví a dos ex compañeros de la prepa, uno no se tentó e
Cuatro días pasaron desde que logré descifrar el mensaje. Días en los que me atendieron como reina aunque cada vez bajaban más su atención. Gracias a eso pude corroborar que solo me estaban utilizando y que en cuanto no fuera de utilidad, muy probablemente me iría mal. Al único que sentí sincero fue Omar, era el chico encargado de llevarme de comer y pasarme mensajes del exterior. Era muy atento y carismático. En una ocasión le comenté que me gustaban mucho los chocolates, él hizo todo lo posible por conseguirlos y darmelos de contrabando. Se lo agradecí mucho, era lo más cercano a un amigo y en esos momentos lo necesitaba. No podía decir que tenía otras intenciones conmigo, era un joven de 17 años, demasiado menor como para pensar en algo romántico hacia mi. Por eso entendí que su única intención era el ser atento conmigo. Él me contó muchas cosas del campamento, desde que inició la lucha, cómo se unió él, sus padres en esas tierras, todo lo que le había llevado ahí. Sus histori
La situación era mucho más difícil de lo que habría podido imaginar. Estamos en medio de la yerba, escondidos para salvar nuestras vidas. En el caso de uno de mis guaruras era aún más difícil pues se estaba desangrando. Le puse una corbata en modo de torniquete, esto ayudaría a detener el sangrado y ayudar un poco en su salud. Ahora lo único que restaba era sobrevivir lo cual era muy difícil, esos hombres nos estaban buscando con mucha fiereza, totalmente convencidos de que esa era su oportunidad para matarnos de una vez por todas. Yo no entendía la gravedad de la situación, habíamos estado escondiéndonos de aquel gran carro de guerra que los rebeldes habían sacado en mi contra. Nunca se había visto un movimiento como este, aquellos hombres habían gastado todo un poderío militar para declararnos la guerra. En ese momento rogaba porque alguno de mis hombres de oficina se pusiera en contacto con nosotros para ofrecernos una salida. Un helicóptero, un avión, un tren, un auto, cualquier
El terror no terminó una vez que subimos al helicóptero. Cuando estábamos volando varios de estos grupos lanzaron disparos hacia nosotros. Afortunadamente el piloto era todo un experto y logró evadir todos y cada uno de ellos, además la defensa hizo lo suyo y provocó severos daños a quienes intentaban tumbarnos.Nos trasladaron a una ciudad ubicada en ese mismo estado. Era un punto peligroso pero el más rápido para reunirnos y poder estabilizar la situación. Un terreno abierto que en medio tenía una casa totalmente protegida en la que pudimos hacer el descenso y entrar para hablar.En el interior de esta, ya se encontraba el gobernador y parte de su equipo. Estaba resguardada por nuestro ejército, por la seguridad nacional, policía y por todo el guerrero que nos quería defender.Al descender todos hicieron lo suyo y me mostraron su respeto. Yo estaba tan estresado y tan alterado que no tenía el tiempo suficiente para corresponder como lo hacía habitualmente. Unicamente levante las man
Mi gran aventura está fundamentada en una verdad: salvar a Miriam era salvar mi gobierno.A pesar de las negativas del gobierno, logré quedarme en el estado con mucha vigilancia. Tuve que improvisar un plan muy rápido para lograr convencerlos de que era lo correcto. Les había guardado mucha información de la que yo conocía pero confiaban en mí y comprendieron lo desesperada de la situación.El maletín rojo se había denominado así por su alta importancia y por detener a gobiernos enteros en cuanto a su proceder.La idea de tenerlo había resultado de un experimento en Europa. Ahí a nadie le había ido mal. Hubo una temporada en la que se intentaron reclutar todo este tipo de maletines para dar caza a los gobiernos, afortunadamente se detuvo rápido y solo se quedó en un ligero rumor o como teoría de conspiración.Mi estrategia estaba fundamentada en que aún podía rescatarlo de mano de los rebeldes, si es que por alguna razón ya lo tenían ellos. De ser así, teníamos que ser muy rápidos par
En el fondo sabía que el secretario tenía mucha razón en lo que decía, pero yo no me iba a rendir tan fácil así que puse a trabajar mi mente y se me ocurrió una gran idea.Mi plan consistía en meter a un infiltrado para que nos pudiera dar más detalles sobre el interior. Obviamente está misión de espionaje normalmente llevaría mucho más tiempo del que teníamos, por eso la persona escogida solamente se iba a encargar de localizar al objetivo y no a prestar tantas atenciones en los demás movimientos.Elegí a un joven miembro reciente del gobierno, lo hice porque todos los demás guardias levantarían sospechas inmediatamente. Aunque ellos habían estudiado espionaje y otro tipo de cosas ideales para este momento, decidí que ese joven podía involucrarse más fácilmente en aquel territorio. Quizá era una corazonada o solo no quería exponer a los mejores miembros que tenía.El joven era muy valiente, no tuvo problema en aceptar la misión conociendo los riesgos. Incluso pude notar un poco de fe
"La veo, la veo"El joven Omar a quien habíamos enviado había logrado llegar muy rápido al centro del campamento. Por la frase que decía nos daba a entender que veía Miriam, eso levantó demasiado mi ánimo, tanto que olvidé a mi novia por completo para centrarme en ella. Me acerqué al secretario quién tenía la bocina para escuchar mejor las noticiasEl joven había hecho contacto visual con nuestro objetivo. Mi corazón palpitó rápidamente al escuchar le decir que estaba viva."Parece que la tienen en contra de su voluntad. La han sacado de un chiquero, varios de los hombres la han sacado de ahí y la llevan agarrada a otra habitación. Creo que no tenemos mucho tiempo antes de que le hagan algo.Escuché su reporte y hubiese deseado estar yo mismo ahí para solucionar las cosas. Quizá no me podía enfrentar a todos ellos yo solo, pero viendo la situación podría solucionar el problema. Ahora mi única ventaja era que el joven pudiera describir las cosas y poder pensar en algo.—¿Qué más ves?—P