Cuatro días pasaron desde que logré descifrar el mensaje. Días en los que me atendieron como reina aunque cada vez bajaban más su atención. Gracias a eso pude corroborar que solo me estaban utilizando y que en cuanto no fuera de utilidad, muy probablemente me iría mal. Al único que sentí sincero fue Omar, era el chico encargado de llevarme de comer y pasarme mensajes del exterior. Era muy atento y carismático. En una ocasión le comenté que me gustaban mucho los chocolates, él hizo todo lo posible por conseguirlos y darmelos de contrabando. Se lo agradecí mucho, era lo más cercano a un amigo y en esos momentos lo necesitaba. No podía decir que tenía otras intenciones conmigo, era un joven de 17 años, demasiado menor como para pensar en algo romántico hacia mi. Por eso entendí que su única intención era el ser atento conmigo. Él me contó muchas cosas del campamento, desde que inició la lucha, cómo se unió él, sus padres en esas tierras, todo lo que le había llevado ahí. Sus histori
La situación era mucho más difícil de lo que habría podido imaginar. Estamos en medio de la yerba, escondidos para salvar nuestras vidas. En el caso de uno de mis guaruras era aún más difícil pues se estaba desangrando. Le puse una corbata en modo de torniquete, esto ayudaría a detener el sangrado y ayudar un poco en su salud. Ahora lo único que restaba era sobrevivir lo cual era muy difícil, esos hombres nos estaban buscando con mucha fiereza, totalmente convencidos de que esa era su oportunidad para matarnos de una vez por todas. Yo no entendía la gravedad de la situación, habíamos estado escondiéndonos de aquel gran carro de guerra que los rebeldes habían sacado en mi contra. Nunca se había visto un movimiento como este, aquellos hombres habían gastado todo un poderío militar para declararnos la guerra. En ese momento rogaba porque alguno de mis hombres de oficina se pusiera en contacto con nosotros para ofrecernos una salida. Un helicóptero, un avión, un tren, un auto, cualquier
El terror no terminó una vez que subimos al helicóptero. Cuando estábamos volando varios de estos grupos lanzaron disparos hacia nosotros. Afortunadamente el piloto era todo un experto y logró evadir todos y cada uno de ellos, además la defensa hizo lo suyo y provocó severos daños a quienes intentaban tumbarnos.Nos trasladaron a una ciudad ubicada en ese mismo estado. Era un punto peligroso pero el más rápido para reunirnos y poder estabilizar la situación. Un terreno abierto que en medio tenía una casa totalmente protegida en la que pudimos hacer el descenso y entrar para hablar.En el interior de esta, ya se encontraba el gobernador y parte de su equipo. Estaba resguardada por nuestro ejército, por la seguridad nacional, policía y por todo el guerrero que nos quería defender.Al descender todos hicieron lo suyo y me mostraron su respeto. Yo estaba tan estresado y tan alterado que no tenía el tiempo suficiente para corresponder como lo hacía habitualmente. Unicamente levante las man
Mi gran aventura está fundamentada en una verdad: salvar a Miriam era salvar mi gobierno.A pesar de las negativas del gobierno, logré quedarme en el estado con mucha vigilancia. Tuve que improvisar un plan muy rápido para lograr convencerlos de que era lo correcto. Les había guardado mucha información de la que yo conocía pero confiaban en mí y comprendieron lo desesperada de la situación.El maletín rojo se había denominado así por su alta importancia y por detener a gobiernos enteros en cuanto a su proceder.La idea de tenerlo había resultado de un experimento en Europa. Ahí a nadie le había ido mal. Hubo una temporada en la que se intentaron reclutar todo este tipo de maletines para dar caza a los gobiernos, afortunadamente se detuvo rápido y solo se quedó en un ligero rumor o como teoría de conspiración.Mi estrategia estaba fundamentada en que aún podía rescatarlo de mano de los rebeldes, si es que por alguna razón ya lo tenían ellos. De ser así, teníamos que ser muy rápidos par
En el fondo sabía que el secretario tenía mucha razón en lo que decía, pero yo no me iba a rendir tan fácil así que puse a trabajar mi mente y se me ocurrió una gran idea.Mi plan consistía en meter a un infiltrado para que nos pudiera dar más detalles sobre el interior. Obviamente está misión de espionaje normalmente llevaría mucho más tiempo del que teníamos, por eso la persona escogida solamente se iba a encargar de localizar al objetivo y no a prestar tantas atenciones en los demás movimientos.Elegí a un joven miembro reciente del gobierno, lo hice porque todos los demás guardias levantarían sospechas inmediatamente. Aunque ellos habían estudiado espionaje y otro tipo de cosas ideales para este momento, decidí que ese joven podía involucrarse más fácilmente en aquel territorio. Quizá era una corazonada o solo no quería exponer a los mejores miembros que tenía.El joven era muy valiente, no tuvo problema en aceptar la misión conociendo los riesgos. Incluso pude notar un poco de fe
"La veo, la veo"El joven Omar a quien habíamos enviado había logrado llegar muy rápido al centro del campamento. Por la frase que decía nos daba a entender que veía Miriam, eso levantó demasiado mi ánimo, tanto que olvidé a mi novia por completo para centrarme en ella. Me acerqué al secretario quién tenía la bocina para escuchar mejor las noticiasEl joven había hecho contacto visual con nuestro objetivo. Mi corazón palpitó rápidamente al escuchar le decir que estaba viva."Parece que la tienen en contra de su voluntad. La han sacado de un chiquero, varios de los hombres la han sacado de ahí y la llevan agarrada a otra habitación. Creo que no tenemos mucho tiempo antes de que le hagan algo.Escuché su reporte y hubiese deseado estar yo mismo ahí para solucionar las cosas. Quizá no me podía enfrentar a todos ellos yo solo, pero viendo la situación podría solucionar el problema. Ahora mi única ventaja era que el joven pudiera describir las cosas y poder pensar en algo.—¿Qué más ves?—P
Pasó más de un día desde que llegamos al búnker, el estrés en mi vida se mantuvo, no había podido dormir y los avances eran mínimos.Omar solo había podido hacer contacto con el objetivo pocas veces. Según él, era muy difícil sacarla de ahí. La habían metido en una habitación donde se la pasaba escribiendo algo, estaba siempre vigilada por un par de guardias en el centro de aquel campamento lleno de rebeldes.Seguramente estaba descifrando el código que su padre había dejado. Me sentía un poco traicionado pues ese código lo debía descifrar para mí y no para ellos.Omar tenía la noble tarea de volverse un amigo para ella, para lograrlo, se portó muy amable y comprensivo. Aparentemente Míriam no deseaba estar ahí, pero eso no garantizaba que ella quisiera regresar conmigo. A esas alturas ella ya debía saber que yo y todo el gobierno estuvimos involucrados en la muerte de su padre.Los rebeldes no la torturaban ni amenazaban. Estaban utilizando otro tipo de armas para ponerla de su lado.
Me quedé congelando pensando en eso, pero el secretario me volvió a llamar tan desesperado que comencé a avanzar como un robot, pues mi mente seguía reprochandome aquel terrible error.Llegué con el grupo y todos estaban muy ansiosos, el secretario me miró y me dijo a los ojos.—Han lanzado un ataque en contra de la casa presidencial.—Estaba muy asustado mientras me lo notificaba.—Parece ser que el bombardeó le ha provocado grandes perdidas, no se sabe si total pero los daños son severos.Tal vez la edad, tal vez las preocupaciones, tal vez la situación, tal vez mi reciente error, o todas juntas, eran las razones por las que no me había impactado por la noticia, de hecho, ni siquiera la había tomado tanta importancia pues mi atención no estaba en eso.Era como estar en un sueño y la voz del secretario era la que luchaba por despertarme. Sabía que lo miraba y estaba muy atento a él pero no les podía dar la atención correcta mientras él me seguía hablando como loco. Después de eso, junt