—¿Dónde estoy?, ¿por qué me tienen aquí?—Estaba tan harta y desesperada que por fin rompí el silencio, ya no me importaba nada.—¡¿Qué les sucede?!, ¡Esto es inhumano!Habían pasado más de cuatro horas, o al menos eso calculé desde que llegué ahí, en un cuarto que olía a popo. Era como un chiquero, un lugar donde se crían animales de granja como puercos o gallinas.Mis pies estaban en contacto directo con el lodo. La única rigidez que habían probado mis pies, fue una roca muy afilada que estaba en la esquina de aquel lugar. Cuando quise descansar, puse mis pies en ella y eso me ocasionó una cortada.La suciedad podía resistirla, incluso el mal olor podía superarlo. Con lo que ya no podía era con el intenso calor que hacía. Sudé por horas, saqué hasta el último gramo de grasa, puedo jurarlo. Podía sentir las gotas escurriendo sobre mi piel. No sabía que tenía tanta agua adentro.Justo cuando creí que ya no podía más, detoné con algo aún peor… había cucarachas en varios sectores del luga
Una vez en la silla, se acercó uno de ellos con un sensor que comenzó con su ruido molesto una vez que llegó a mi brazo izquierdo. Ese mismo ruido se repitió en mi cabeza, muy cerca de mi nuca.El segundo hombre se acercó y con un equipo muy especial que parecían unas pinzas pequeñas, me extrajeron aquello que había ocasionado el ruido.Al parecer tenía un par de chips rastreadores. Después de quitarmelos, el hombre los tiró al suelo y los rompió con un pisotón. Después de ver aquello, me pregunté ¿Qué otros misterios me encantaría en aquel lugar?Me retiraron el rastreador a tiempo. Jamás me imaginé que alguien se hubiera atrevido a ponerme algo así. De inmediato pensé que Luis había sido el responsable en su intento por capturarme. Me molesté mucho con él solo de pensarlo. Cuál sería mi sorpresa al resolver el misterio.—Ahora podemos hablar como te lo prometí.—Me dijo el hombre rubio al recibir la confirmación de que no había más chips.—Podemos salir y responderé todas tus dudas.
No entendí mucho el punto. Me pareció apreciar que el hombre me trataba de decir que Esteban estuvo involucrado en la muerte de mi padre.Eso era algo que no me esperaba en absoluto y sonaba a una total locura así que volví a insistir.—¿Por qué el gobierno mató a mi padre?—Pregunté de una manera más astuta para tener la información completa.—Porque descubrió algo que no debía y prometió que lo haría público.Sus palabras me dejaron helada, literalmente sentí mucho frío. Quizá la presión se me bajó o tal vez mi cuerpo se paralizó para no seguir escuchando aquella historia. Lo que sea que estuviera pasando, no era bueno.Todo se me reveló en ese momento. ¿Cómo pude ser tan tonta? Me pregunté una y otra vez mientras venían las imágenes de Esteban buscándome.La tonta niña civil, invitada a salir por el presidente del país. ¡Qué ilusa y egoncentrica llegué a ser al creer que lo hacía por su viejo amor del pasado!Yo, una chica tan normal que lo había bateado en la prepa ahora estaba sie
—Tienes hambre, ¿cierto?—Dijo el hombre rubio del cual aún no sabía su nombre.—Podemos ofrecerte una rica comida, es nuestra especialidad.Seguramente mi mirada o mis acciones me delataron y el aprovechó para mostrar humanidad conmigo.Pude negarme pero sabía que tarde o temprano no aguantaría más y cedería.—Quiero comer pero eso no asegura que yo me quedaré con ustedes.El hombre solo sonrió y afirmó con la cabeza. Para él era un punto y para mí solo tiempo ganado.Comenzamos a caminar y pronto llegamos a una choza donde había varias mujeres cocinando. Me enamoré de la comida tan solo al entrar. El olor era lo primero que se mostró y me dejó maravillada con su hermosura.Me dió más hambre pero ví tantos platillos en la mesa que casí quedo satisfecha con eso.Al menos en eso no mintió. La comida se veía tan deliciosa que aún sin hambre, no me hubiera resistido en probarla.—Puedes comer lo que gustes.—Me dijo invitandome a pasar con ambas manos.—Ya probaste la parte negativa de nuest
El grupo de rebeldes me permitió quedarme en su campamento, me dieron ropa nueva y las atenciones necesarias. Era como una heroína aunque no por mis acciones o personalidad, todos ellos veían la figura de mi padre a quien la mayoría conoció, y también a la máxima arma contra el gobierno.Eso me asustó un poco, el hecho de ser un arma significaba que todos me querían usar así que tenía que ser inteligente y yo ser la que utilizara al mundo.Planee mi estrategia, pero era difícil llevarla a cabo. En todas las opciones que pensé necesitaba algo muy importante... aliados. Y para ese momento era muy difícil de conseguir, empezando por el hecho de no confiar en nadie.Aunque quisiera hacerlo, ¿En quién podría confiar? Pagaría todo mi dinero a alguien que me dijera en quién hacerlo. Yo solo conocía a mi madre que estaba en casa enferma, una amiga de la cual tenía tiempo sin saber de ella y una banda de locos deseosos de poder.Actualmente ví a dos ex compañeros de la prepa, uno no se tentó e
Cuatro días pasaron desde que logré descifrar el mensaje. Días en los que me atendieron como reina aunque cada vez bajaban más su atención. Gracias a eso pude corroborar que solo me estaban utilizando y que en cuanto no fuera de utilidad, muy probablemente me iría mal. Al único que sentí sincero fue Omar, era el chico encargado de llevarme de comer y pasarme mensajes del exterior. Era muy atento y carismático. En una ocasión le comenté que me gustaban mucho los chocolates, él hizo todo lo posible por conseguirlos y darmelos de contrabando. Se lo agradecí mucho, era lo más cercano a un amigo y en esos momentos lo necesitaba. No podía decir que tenía otras intenciones conmigo, era un joven de 17 años, demasiado menor como para pensar en algo romántico hacia mi. Por eso entendí que su única intención era el ser atento conmigo. Él me contó muchas cosas del campamento, desde que inició la lucha, cómo se unió él, sus padres en esas tierras, todo lo que le había llevado ahí. Sus histori
La situación era mucho más difícil de lo que habría podido imaginar. Estamos en medio de la yerba, escondidos para salvar nuestras vidas. En el caso de uno de mis guaruras era aún más difícil pues se estaba desangrando. Le puse una corbata en modo de torniquete, esto ayudaría a detener el sangrado y ayudar un poco en su salud. Ahora lo único que restaba era sobrevivir lo cual era muy difícil, esos hombres nos estaban buscando con mucha fiereza, totalmente convencidos de que esa era su oportunidad para matarnos de una vez por todas. Yo no entendía la gravedad de la situación, habíamos estado escondiéndonos de aquel gran carro de guerra que los rebeldes habían sacado en mi contra. Nunca se había visto un movimiento como este, aquellos hombres habían gastado todo un poderío militar para declararnos la guerra. En ese momento rogaba porque alguno de mis hombres de oficina se pusiera en contacto con nosotros para ofrecernos una salida. Un helicóptero, un avión, un tren, un auto, cualquier
El terror no terminó una vez que subimos al helicóptero. Cuando estábamos volando varios de estos grupos lanzaron disparos hacia nosotros. Afortunadamente el piloto era todo un experto y logró evadir todos y cada uno de ellos, además la defensa hizo lo suyo y provocó severos daños a quienes intentaban tumbarnos.Nos trasladaron a una ciudad ubicada en ese mismo estado. Era un punto peligroso pero el más rápido para reunirnos y poder estabilizar la situación. Un terreno abierto que en medio tenía una casa totalmente protegida en la que pudimos hacer el descenso y entrar para hablar.En el interior de esta, ya se encontraba el gobernador y parte de su equipo. Estaba resguardada por nuestro ejército, por la seguridad nacional, policía y por todo el guerrero que nos quería defender.Al descender todos hicieron lo suyo y me mostraron su respeto. Yo estaba tan estresado y tan alterado que no tenía el tiempo suficiente para corresponder como lo hacía habitualmente. Unicamente levante las man