Me zafé de las obligaciones que mi puesto requería. Me olvidé que era el presidente del país, al menos en lo político pues de mi autoridad y poder militar, aún estaba haciendo uso.Nos montamos en varias camionetas blindadas. Varios miembros de mi seguridad con algunas instituciones privadas, formaron mi equipo de cacería para entregarme a mi rival.Luis dominaba ese estado y contaba con varios escondites, pero nuestra jugada principal seguía siendo el rastreador que le colocamos a Miriam.El secretario pudo ver que estaba en una casa no muy lejos de ahí. Pudimos corroborar que ese inmueble le pertenecía a Luis, así que no había duda, lo iba a buscar y lo hundiria de una buena vez.Solicité a mi equipo un chaleco antibalas así como un arma. Se sorprendieron mucho por mi petición ya que no era común que el presidente se uniera a ese tipo de actividades.De hecho, desconocían que yo tuviera algún tipo de preparación para hacerlo.Cuando inició mi carrera política tomé varios cursos, lo
Mi adrenalina anterior se convirtió en coraje por esa situación y esta aumentó con las palabras del secretario.—No la podemos encontrar señor.—Me dijo algo desesperado a través del comunicador.—Seguramente se metieron a un túnel subterráneo y se están moviendo por ahí.—¿Un túnel dices?—Mi mente se esclareció un poco.—Ese estúpido pensó en todo. Nos será muy difícil encontrarlo.Me quedé un momento en silencio tratando de analizar cómo poder encontrar un túnel. El terreno era enorme y la entrada debía ser pequeña. Teníamos que registrar toda la parte baja del terreno.—¡Muy bien, vamos a buscar esa entrada!—Ordené a mis hombres con jerarquía.—¡No nos iremos de aquí hasta encontrar ese túnel, rápido o ese maldito nos sacará ventaja!Todos me hicieron caso y se pusieron a buscar algo que les diera indicios. La única ventaja que teníamos es que ya no había hombres de él así que teníamos permitido bajar la guardia.Al sentir dicha importancia se me ocurrió recurrir a toda la fuerza dispo
El tránsito en la ciudad era más que el habitual, seguramente los movimientos del ejército y la policía estaban ocasionando ese efecto.Tuve varios minutos para relajarme y ver a través de la ventana del auto, el caos que había desatado sobre aquella hermosa ciudad. Un caos que sin duda iba a empeorar. En ese momento no le dí mucha importancia a los rebeldes que me querían atacar, estaba más preocupado por recuperar a Miriam. Me cuestionaba si era por la misión o si yo sentía algo por ella realmente. Algo que iba más allá de una amistad o compasión.En ese momento y como si los celos le ayudaran, mi novia me llamó justo para recordarme que estaba pensando en otra mujer.Le traté de responder lo más normal que pude. Aunque seguramente ya sabía lo que pasaba, no podía saber las verdaderas razones.—Hola mí amor, ¿Qué tal tu día?—Le dije al responder la llamada.—Esteban ¿Estás bien?—Dijo con un tono muy preocupado lo cual me halagó.—Ví todo lo que está pasando, ¡Sal de la ciudad inmedia
—¿Dónde estoy?, ¿por qué me tienen aquí?—Estaba tan harta y desesperada que por fin rompí el silencio, ya no me importaba nada.—¡¿Qué les sucede?!, ¡Esto es inhumano!Habían pasado más de cuatro horas, o al menos eso calculé desde que llegué ahí, en un cuarto que olía a popo. Era como un chiquero, un lugar donde se crían animales de granja como puercos o gallinas.Mis pies estaban en contacto directo con el lodo. La única rigidez que habían probado mis pies, fue una roca muy afilada que estaba en la esquina de aquel lugar. Cuando quise descansar, puse mis pies en ella y eso me ocasionó una cortada.La suciedad podía resistirla, incluso el mal olor podía superarlo. Con lo que ya no podía era con el intenso calor que hacía. Sudé por horas, saqué hasta el último gramo de grasa, puedo jurarlo. Podía sentir las gotas escurriendo sobre mi piel. No sabía que tenía tanta agua adentro.Justo cuando creí que ya no podía más, detoné con algo aún peor… había cucarachas en varios sectores del luga
Una vez en la silla, se acercó uno de ellos con un sensor que comenzó con su ruido molesto una vez que llegó a mi brazo izquierdo. Ese mismo ruido se repitió en mi cabeza, muy cerca de mi nuca.El segundo hombre se acercó y con un equipo muy especial que parecían unas pinzas pequeñas, me extrajeron aquello que había ocasionado el ruido.Al parecer tenía un par de chips rastreadores. Después de quitarmelos, el hombre los tiró al suelo y los rompió con un pisotón. Después de ver aquello, me pregunté ¿Qué otros misterios me encantaría en aquel lugar?Me retiraron el rastreador a tiempo. Jamás me imaginé que alguien se hubiera atrevido a ponerme algo así. De inmediato pensé que Luis había sido el responsable en su intento por capturarme. Me molesté mucho con él solo de pensarlo. Cuál sería mi sorpresa al resolver el misterio.—Ahora podemos hablar como te lo prometí.—Me dijo el hombre rubio al recibir la confirmación de que no había más chips.—Podemos salir y responderé todas tus dudas.
No entendí mucho el punto. Me pareció apreciar que el hombre me trataba de decir que Esteban estuvo involucrado en la muerte de mi padre.Eso era algo que no me esperaba en absoluto y sonaba a una total locura así que volví a insistir.—¿Por qué el gobierno mató a mi padre?—Pregunté de una manera más astuta para tener la información completa.—Porque descubrió algo que no debía y prometió que lo haría público.Sus palabras me dejaron helada, literalmente sentí mucho frío. Quizá la presión se me bajó o tal vez mi cuerpo se paralizó para no seguir escuchando aquella historia. Lo que sea que estuviera pasando, no era bueno.Todo se me reveló en ese momento. ¿Cómo pude ser tan tonta? Me pregunté una y otra vez mientras venían las imágenes de Esteban buscándome.La tonta niña civil, invitada a salir por el presidente del país. ¡Qué ilusa y egoncentrica llegué a ser al creer que lo hacía por su viejo amor del pasado!Yo, una chica tan normal que lo había bateado en la prepa ahora estaba sie
—Tienes hambre, ¿cierto?—Dijo el hombre rubio del cual aún no sabía su nombre.—Podemos ofrecerte una rica comida, es nuestra especialidad.Seguramente mi mirada o mis acciones me delataron y el aprovechó para mostrar humanidad conmigo.Pude negarme pero sabía que tarde o temprano no aguantaría más y cedería.—Quiero comer pero eso no asegura que yo me quedaré con ustedes.El hombre solo sonrió y afirmó con la cabeza. Para él era un punto y para mí solo tiempo ganado.Comenzamos a caminar y pronto llegamos a una choza donde había varias mujeres cocinando. Me enamoré de la comida tan solo al entrar. El olor era lo primero que se mostró y me dejó maravillada con su hermosura.Me dió más hambre pero ví tantos platillos en la mesa que casí quedo satisfecha con eso.Al menos en eso no mintió. La comida se veía tan deliciosa que aún sin hambre, no me hubiera resistido en probarla.—Puedes comer lo que gustes.—Me dijo invitandome a pasar con ambas manos.—Ya probaste la parte negativa de nuest
El grupo de rebeldes me permitió quedarme en su campamento, me dieron ropa nueva y las atenciones necesarias. Era como una heroína aunque no por mis acciones o personalidad, todos ellos veían la figura de mi padre a quien la mayoría conoció, y también a la máxima arma contra el gobierno.Eso me asustó un poco, el hecho de ser un arma significaba que todos me querían usar así que tenía que ser inteligente y yo ser la que utilizara al mundo.Planee mi estrategia, pero era difícil llevarla a cabo. En todas las opciones que pensé necesitaba algo muy importante... aliados. Y para ese momento era muy difícil de conseguir, empezando por el hecho de no confiar en nadie.Aunque quisiera hacerlo, ¿En quién podría confiar? Pagaría todo mi dinero a alguien que me dijera en quién hacerlo. Yo solo conocía a mi madre que estaba en casa enferma, una amiga de la cual tenía tiempo sin saber de ella y una banda de locos deseosos de poder.Actualmente ví a dos ex compañeros de la prepa, uno no se tentó e