EmmaDespués de desayunar con Alex me dirigí al campo de entrenamiento junto con Miller. Hoy me toca practicar arquería, dado que no podía entrenar con Gema. Últimamente, esta ocupada con el beta Marcos, quien, desde que Ariel regresó, ha ocupado gran parte de su tiempo.Con Miller nos habíamos vuelto muy cercanos. Él conocía mi don y sabía que podía hablar con su lobo, Bran. Pasábamos casi todo el día juntos, todos los días, debido a que se encargaba de mi seguridad. Aunque es un chico serio, también es muy amable y empático. A pesar de que no admite sus sentimientos por Amy, lo molesto al hacerle comentarios sobre el tema, lo que siempre provoca que se sonroje.Las cosas en la manada se volvieron tranquilas. Las chicas del río me presentaron a muchas de sus amigas con las que trabajan, y todas fueron muy amables conmigo, al igual que otros miembros de la manada. Sin embargo, aún percibo miradas recelosas, especialmente de los allegados a Briana y Samuel.Una vez que terminamos el en
AlexanderMe encontraba en la oficina, coordinando con Marcos los detalles de la defensa de la manada durante mi ausencia, mientras Iker organizaba mi partida hacia el bosque petrificado para la reunión del consejo. En tanto, esperábamos a Ariel, quien estaba en la sala de interrogatorio con Briana.-¿Qué harás si resulta que Briana está esperando a tu cachorro?- Preguntó Marcos.Iker levantó la mirada hacia mí, ansioso por escuchar mi respuesta.-No lo sé.- Respondí, soltando un suspiro profundo.De repente, unos golpes resonaron en la puerta y, al instante, Ariel irrumpió en la oficina, con el ceño fruncido.-La perra tiene los recuerdos bloqueados con magia, no logré obtener nada relevante.- Declaró, dejándose caer pesadamente en el sillón. Clavó su mirada en mí y continuó con voz firme: -No sé si dentro de ella hay un cachorro, pero estoy convencido de que hay algo más, algo oscuro que está creciendo en su interior.--¿A qué te refieres?- Pregunté intrigado.-No estoy seguro, pero
Ariel Desde mi llegada a la Manada Euge de Luna, Emma había captado mi atención. Su presencia era como un destello de luz en la oscuridad. A pesar de haber sido expuesta a la letal cantidad de acónito de Júpiter, su loba había sobrevivido, y eso era un milagro en sí mismo. Una energía sutil y vital emanaba de ella, permitiéndole sanarse lentamente y mantenerse con vida a pesar del daño recibido.Mi curiosidad por Emma creció tanto que le rogué al Alfa Jacob que me permitiera regresar a la manada Euge de Luna, con la excusa de ayudar a las brujas, y él aceptó. Sin embargo, Emma, estaba emparejada con el Alfa Alexander, lo que limitaba mis encuentros con ella. Me vi obligado a observarla desde la distancia, recopilando información fragmentada y tratando de armar el rompecabezas que era ella.Pero cuanto más intentaba descubrir sobre Emma, más misteriosa se volvía. La mayoría de los miembros de la manada parecían no conocerla, y aquellos que sí, se mostraban reacios a hablar. Era como s
AlexanderAl llegar a la manada, Marcos me había puesto al tanto de todo lo que había ocurrido. Sin perder un momento, corrí a ver a Emma. Al entrar en su habitación, encontré a Amanda cuidándola con dedicación. Me acerqué y toqué suavemente su rostro. Luego, miré a Amanda y, con voz llena de desesperación, le pregunté:-¿Cuándo despertará?-Amanda respondió con amargura: -No lo sé, alfa. Ha gastado demasiada energía. No estaba preparada.-Después de su respuesta, se levantó y se retiró, dejándonos solos.Me recosté a su lado, admirando la belleza serena de su rostro. Habían pasado más de un día desde que perdió el conocimiento. Acaricié su piel con suavidad y le susurré cuánto la necesito a mi lado. -Debes abrir esos ojos radiantes para mí.- Dije entre suspiros -Por favor, abre los ojos. Nunca había sentido tanto miedo amor. Miedo de no volver a ver ese brillo verde que tanto adoro. Despierta.-…Habían transcurrido varias horas, mi estómago gruñía, eso me hizo pensar que, al desper
AlexanderNo podía entender lo que mis ojos veían: el cuerpo de Emma estaba completamente libre de cicatrices. Un torbellino de preguntas recorría mi mente, pero no la quería abrumar; sabía que, en ese momento, no tenía las respuestas. Así que decidí hacerle la única pregunta que realmente importaba: -¿Cómo te sientes?--Confundida… algo rara… y tal vez… algo linda.- Respondió ella.No pude contenerme más. La atraje hacia mí y le susurré al oído: -Siempre has sido linda y dulce para mí, siempre. Pero aquel día, en el río, cuando emergiste del agua con solo tu ropa interior, me dejaste sin aliento. En ese momento, supe que eras verdaderamente hermosa y sensual, una imagen que se grabó a fuego en mi mente.-La besé con pasión, perdido en su calor. Mi voz se convirtió en un susurro ronco, lleno de emoción: -Y cuando te vi desnuda por primera vez... Estaba completamente hechizado. No puedes imaginar lo increíblemente hermosa y sensual que eres, amor. Cada curva, cada gesto, me dejas sin a
EmmaEstaba en la biblioteca de la Torre de la Luna, un lugar donde la magia reinaba. La sala gigantesca se extendía hasta el techo, con estanterías infinitas donde libros de todos tamaños y diversos colores flotaban, acomodando solos en su sitio, mientras pequeñas escobas mágicas barrían el polvo con suaves movimientos. La luz se filtraba a través de las ventanas de cristal tallado, iluminando las cubiertas de los libros antiguos, resaltando letras doradas y plateadas.Hacía casi una semana que venía regularmente a la aldea Prisma, y mi progreso había sido verdaderamente impresionante. A pesar de las intensas prácticas, que me dejaban exhausta, había logrado superar mis límites y avanzar con sorprendente rapidez. Bueno, esas fueron las palabras del brujo mayor, ya que la bruja líder no necesitaba crear más un portal dimensional para mí; después de días de estudios y práctica, había dominado la magia para crear mi propio portal. También había logrado dominar el flujo de energía, perm
EmmaCada mañana, después de desayunar, me dirijo al dispensario para visitar a Briana. Aunque aún no había recobrado la conciencia, yo seguía llevando sus flores favoritas.Al llegar, caminé directamente a la mesita junto a su cama y cambié las flores, llenando el espacio con su rico aroma. Luego, me senté a su lado, como cada mañana, para hablarle, con la esperanza de que pudiera escucharme. Para mi sorpresa, al volverme hacia ella, noté que Briana me estaba observando, sus ojos fijos en mí.Me quedé sorprendida al encontrar su mirada y estaba a punto de salir a buscar a un sanador, pero me detuve al escuchar su voz débil pero clara: -Ya me revisaron.- Me acerqué un poco más y le pregunté en voz baja, con cuidado: -¿Cómo te sientes?--¿Tú cómo crees que me siento? Seguro que sabes bien el sentimiento de no tener loba.- Dijo con una mezcla de melancolía y enojo en su voz.-¿Necesitas algo?- Pregunté, intentando suavizar el ambiente.-Si. Dile a tu hombre que me mate de una vez.- Re
AlexanderLa sala de reuniones estaba sumida en una atmósfera de tensión. Las discusiones acaloradas estaban poniendo a prueba los nervios de los presentes. Me mantuve observando la larga mesa donde se sentaban los alfas de las manadas que participarán en la guerra venidera, junto a sus betas y las brujas líderes de las aldeas vecinas.La sala resonaba con gritos y gruñidos de desacuerdo, reflejando la ansiedad y la incertidumbre que rodeaba el futuro. En ese momento, Marcos intervino con un gruñido autoritario, exigiendo silencio para iniciar la reunión.El alfa Jacob fue el primero en hablar: -El ejército del rey del Norte llegará en dos días. Por el momento, solo tenemos información de que las manadas Blue Luna, Oscura Noche e Infierno Lunar se han unido al rey.- Informó con voz grave.Las palabras de Jacob cayeron como un golpe contundente sobre los presentes. Las brujas intercambiaron miradas de inquietud, mientras el resto del grupo murmuraba en voz baja. La atmósfera se cargó d