46. Cicatrices

Alexander

Al llegar a la manada, Marcos me había puesto al tanto de todo lo que había ocurrido. Sin perder un momento, corrí a ver a Emma. Al entrar en su habitación, encontré a Amanda cuidándola con dedicación. Me acerqué y toqué suavemente su rostro. Luego, miré a Amanda y, con voz llena de desesperación, le pregunté:

-¿Cuándo despertará?-

Amanda respondió con amargura: -No lo sé, alfa. Ha gastado demasiada energía. No estaba preparada.-

Después de su respuesta, se levantó y se retiró, dejándonos solos.

Me recosté a su lado, admirando la belleza serena de su rostro. Habían pasado más de un día desde que perdió el conocimiento. Acaricié su piel con suavidad y le susurré cuánto la necesito a mi lado.

-Debes abrir esos ojos radiantes para mí.- Dije entre suspiros -Por favor, abre los ojos. Nunca había sentido tanto miedo amor. Miedo de no volver a ver ese brillo verde que tanto adoro. Despierta.-

Habían transcurrido varias horas, mi estómago gruñía, eso me hizo pensar que, al desper
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