El crecimiento de Aldric fue, a falta de otra palabra, caótico. Creció en un hogar disfuncional en donde económicamente tuvo todo lo necesario, sin embargo en la parte emocional tuvo muchas carencias, las cuales no pudieron ser cubiertas por el amor que le daba su madre. Considere pertinente dividir su historia en las 4 etapas principales de su crecimiento. En esos 18 años pasaron muchísimas cosas, que para efectos prácticos sólo veremos aquellas que marcaron más la vida de Aldric.
Edad 0 - 3 años. En ese momento, el niño se convirtió en la motivación de Aranis. Ella vivía y moría por su hijo y siempre procuro criarlo y educarlo con mucho empeño y amor. Ella era una maga curativa prodigiosa, y su conexión racial con la naturaleza era evidente. Debido a esto, intentó educar a su hijo en esa materia, pero Gideon dedicó su inútil existencia a interrumpir la educación mágica de Aldric, obligándolo a ejercitarse físicamente para convertirse en un guerrero. Probablemente esto no seria nada malo, sin embargo, era evidente que el niño había heredado en su mayoría la complexión y la personalidad de su madre. Esto provocó una serie de eventos lamentables debido a que a Gideon le enfurecia ver que su hijo era la viva imagen de su madre. Ahora que lo pienso, tal vez sea algo típico, ¿no? Un hombre necio y orgulloso intentando convertir a su hijo en lo que él piensa que es la imagen ideal de un hombre, y todo para compensar sus propias inseguridades. Por más recuerdos que vi de la infancia de Aldric, solo podía concluir una cosa: en todos los recuerdos relacionados con Gideon había miedo, lágrimas e ira. Y en todos los recuerdos que tenía con Aranis, eran de felicidad y también... mucha tristeza.Edad 4 - 10 años La infancia de Aldric se enfocó en su crecimiento y desarrollo, emocional, académico y físico. Debido a las exigentes lecciones de Gideon con la espada, creció lleno de heridas y fracturas, que a veces eran curadas en pequeña medida por su madre. Aranis tenía la capacidad de curarlo por completo, pero, claro, para Gideon eso no era propio de un verdadero guerrero. Así que Aranis se esforzaba por solo aliviar el dolor de su hijo y evitar que recibiera otra golpiza de su padre por culpa suya. Al final, era de esperar que Aldric creciera lleno de inseguridades y sentimientos negativos, el no entendía por que su padre lo quería ver sufrir y menos aún por que su madre no intervenia para ayudarlo. Esto destrozaba el corazón de Aranis, ya que poco a poco veia cómo su dulce hijo se convertía en una persona solitaria, agresiva y explosiva. Por obvias razones, Aldric solo sentia odio hacia su padre pero lamentablemente, a pesar de su promesa, Aranis tampoco supo manejar la situación de su hijo, lo que hizo que, inevitablemente, también desarrollara desprecio hacia ella. Podía sentir una desagradable y nauseabunda sensación de lástima y desprecio cada vez que Aldric miraba a su madre, sumisa y llena de miedo ante las acciones de Gideon. Seria imposible tratar de contar las veces que Aldric esperaba que su madre llegara a salvarlo de las garras de su padre; sin embargo, ella solo miraba y al final abrazaba su cuerpo herido. Y así pasaron los años. Aldric mejoró física y académicamente. Gideon y Aranis, aunque quizás fueran malos padres, fueron excelentes instructores. A los 10 años, tenía un físico bien constituido y su habilidad en combate era notable; además, sus conocimientos generales y en magia eran privilegiados gracias a la herencia de su madre. Pero, a pesar de esto, la exigencia de su padre nunca flaqueó y siguió llevando a Aldric hasta sus límites. En cuanto a la parte emocional y personal... El tuvo muchas amistades que nunca proliferaron. Esto, debido a las exigencias en casa, y nunca tuvo tiempo ni interés en explorar esa parte social de su vida.Edad 11 - 15 años De los 11 a los 13 años, su vida continuó como de costumbre. Siguió entrenando su cuerpo hasta el límite. Por lo visto, Gideon odiaba que la complexión de su hijo fuera tan delgada y lo obligaba a entrenar cada vez más a pesar de que evidentemente ya habia llegado a su límite. Claramente esto nunca cambiaría, pero al parecer algo le hacía pensar que sí. Supongo que tenía algún complejo, por qué aquel odio en su mirada no era normal. Así que lo sometía a castigos cada vez mayores. En este punto, Aldric solo lo ignoraba y cumplía sus exigencias. En cuanto a la magia, también llegó a su límite. Al parecer, el talento no era hereditario, ya que, por más que lo intentaba, no tenía esa conexión con la naturaleza que ayudaba a la poderosa magia de sanación de su madre. Pero, al menos, según Aranis, los niveles de energía mágica que podía almacenar estaban muy por encima de la media. Eso significaba que tenía un futuro prometedor, ya que muy poca gente en este mundo tenía capacidades mágicas. Al cumplir 14 años, Aldric conoció a Layla, una linda niña de casi su edad. Él quedó maravillado por ella y por primera vez, despertó un interés genuino en su propia vida. Veía en ella todo lo que él no era. Era linda, inteligente, y sobre todo se veía feliz. Él estaba encantado por aquella sonrisa. Despues de conocerla, soportaba mejor los maltratos de su padre con la idea de ver a aquella niña. El problema es que era tan tímido que jamás pudo acercarse a hablar con ella. Solo se conformaba con mirarla desde lejos. Muchas veces intentó armarse de valor para acercarse, pero era incapaz. Sin embargo, no se desanimaba y seguía soñando despierto, alimentando su ser con la sola idea de algún día estar a su lado. Pero esa única luz de esperanza en su vida se apagó muy pronto. Layla murió debido a una enfermedad mortal que azotó al pueblo. Fue la peor época de Ironhelm. Aquella enfermedad era terrible por lo que pudo escuchar. Aunque, debido a la protección de su madre poco supo de los síntomas o algo más acerca de ella y paso toda esa temporada encerrado en casa. Lo único que Aldric recuerda, es que en esa época fue la unica vez que vio a su padre preocupado, fue la primera vez que él lo vio demostrar debilidad. La noche que Layla murió, fue la vez que más cerca estuvo de ella en su vida. Recuerda escuchar a los padres de la chica desesperados tocando la puerta de su casa en busca de Aranis como una última esperanza de salvar a su hija. Aranis hizo lo posible, pero ni ella era tan buena como para revertir la muerte. La imagen de Layla tendida en aquella mesa mientras sus padres gritaban de dolor estaba bien grabada en su mente, y no era para menos. Pero tal vez, debido a que en realidad nunca tuvo un acercamiento de verdad con ella, no se sintió triste. Sentía una extraña mezcla de emociones, pero era incapaz de identificar que era. ¿Tal vez era conformidad? Tal vez estaba tan acostumbrado a que todo aquello bueno en su vida, en realidad era algo efímero... No lo sé. Cómo sea, esa fue la temporada más tranquila en la vida de Aldric, ya que los asuntos del pueblo ocupaban todo el tiempo de sus padres. Gideon incluso bajó de peso dramáticamente por la presión de dirigir el pueblo en ese difícil momento. Y Aranis dedicaba su tiempo y talento a disminuir los síntomas de aquella horrible enfermedad en los habitantes de Ironhelm. Tambien en esa época, Aldric descubrió su talento para la magia elemental. Con tanto tiempo libre, se entretuvo con varios libros que encontró en casa que hablaban de este tipo de magia. Logró usar fácilmente magia de fuego, agua, viento y tierra, y ocupó todo el tiempo que tuvo en aprender todo lo que pudo.Edad 16 - 18 años La crisis por la enfermedad dejó de ser un problema un año después. Aunque fue poco tiempo, dejó estragos en la ciudad que solo fueron mitigados gracias al apoyo de la ciudad hermana de Ironhelm, Mystara (de donde provenia Aranis). De nuevo, Gideon había sido salvado por su buena fortuna. Aldric cumplió la mayoría de edad poco tiempo después y abandonó su hogar a los 16 años. Gideon intentó detenerlo a la fuerza, pero debido al mal año que había pasado, su fuerza ya no se comparaba con la de Aldric. No hubo más despedidas que una mirada triste por parte de su madre, quien no dijo una sola palabra para intentar detener a su hijo. Ella solo lo miró, soltó una miserable lágrima y luego desvió la mirada. A pesar de sus dudas, la indiferencia de su madre fue lo que le dio aquel empujón para largarse de ese lugar. Pude sentir la decepción y la ira de Aldric invadir mi cuerpo al recordar tal escena. Claro, era un chico de 16 años y había crecido reprimiendo sus emociones por culpa de sus padres, pero yo solo pude sentir lástima por aquella mujer. Llegados a este punto nos acercamos a la noche en donde tome control del cuerpo de Aldric, probablemente el peor momento en la vida del chico.Después que Aldric escapo de casa, trabajó como mercenario durante los siguientes dos años. Se forjó un nombre entre ellos por su fuerza y habilidad mágica, aunque también ganó mala fama de mujeriego y alcohólico. Si lo piensan era de esperarse. Toda una vida reprimiendo sus emociones y acciones... Al final, todo eso le explotó en la cara al sentir un poco de libertad; era obvio que no podría manejarlo de la mejor manera.Y eso nos lleva a la noche anterior. El peor día de la vida de Aldric. Después de beber hasta perder la cordura, decidió regresar a su hogar. De un momento para otro, en la irracionalidad de la borrachera, se dirigió a Ironhelm.Al llegar, poco le importó el cambio tan drástico en el pueblo, que parecía atravesar de nuevo un momento difícil. Varias casas y locales parecían abandonados debido al precario estado en el que estaban, pero, como les digo, Aldric estaba tan absorto en sus pensamientos y tan mareado por la borrachera que ignoró todo a su alrededor.Llegó a
Mi nombre es Aranis Galadorn y siempre me consideré muy afortunada. Nací en una familia amorosa y comprensiva. Siempre que puedo, intento compensar todo lo bueno que me han dado, pero a pesar de mis esfuerzos, no puedo hacer que mis padres se sientan felices o al menos tranquilos. Sé que puede que no sea mi obligación, pero ¿no es lo justo? He visto a mi madre esforzarse e incluso sufrir por mí, y a mi padre trabajar tanto para el bienestar de nuestra familia y de todo nuestro pueblo. ¿Acaso no es mi obligación seguir su ejemplo? ¿No debo dedicar mi vida a compensar todo lo que han hecho y ayudarles a cargar con todo ese peso que han llevado solos todo este tiempo? Recuerdo aquel día en que, por primera vez, vi a mi padre hablar frente a todos en nuestra ciudad. Todos lo veían con admiración y cariño. Él gritaba y agitaba los brazos con fuerza y seguridad, calmando todas las inq
Después de ese día, todo pasó tan rápido que no tuve oportunidad de arrepentirme. En solo un par de días ya estaba en aquel pueblo y me presentaron a mi futuro esposo.Era un hombre alto, desaliñado, con la mirada perdida; incluso parecía tonto. En realidad, tampoco parecía estar allí por decisión propia. Su nombre era Gideon Hawke y tenía 19 años, dos años mayor que yo. Él se presentó inclinándose torpemente mientras besaba mi mano. Tal vez no era el hombre que había soñado, pero siempre que tenía dudas recordaba que estaba siguiendo el ejemplo de mi padre: Tenía que sufrir en silencio y cumplir mi deber sin importar lo que pensara o sintiera en realidad.Y así lo hice, de verdad me esforcé por cumplir mi deber. Aunque debo admitir que la noche de bodas fue una pesadilla para mi, que me hizo llorar meses con solo recordarla. Gideon era tal como lo pensaba: un hombre bruto y tonto. Poco le importó mi sufrimiento aquella noche; solo me tomó por la fuerza y me utilizó para descargarse.
¿Recuerdan que estaba buscando una excusa para dejar de ver a mis padres? Pues como dije, la excusa dejo de hacer falta. A esas alturas estaban encantados con Gideon (gracias a mis mentiras). Hicieron una última visita el día del nacimiento de Aldric y a partir de ese momento se distanciaron por voluntad propia. Ya que pensaban, que, como buena esposa, ahora ocuparía todo mi tiempo para atender a mi esposo y a mi hijo. Y mi padre no quería ofender a mi esposo con su frecuente presencia. No puedo culparlos por pensar así. Yo misma me esforcé en darles una buena imagen de Gideon para alejarlos. Al menos eso sí lo logré. Recuerdo que contuve mi llanto al verlos partir, y con una sonrisa sincera en el rostro los abracé por última vez. Ojalá les hubiera dicho cuánto los quería, pero no dije nada, no quería romper la ilusión de mi felicidad, no frente a ellos. Gideon pasó meses sin meterse conmigo, y yo dediqué mi mente y alm
Después de ese día, tuve que alejarme aún más de Aldric. Mi corazón se rompía cada vez que lo veía llorar... Cada vez que veía sus ojos suplicando por mi ayuda, y yo... solo podía ignorarlo. Vi cómo creció lleno de ira e inseguridades. A veces ya ni siquiera podía reconocerlo. Ya no podía ver al niño alegre que corría y reía por la casa. Se volvió solitario y agresivo. Seguí acercándome a Aldric para ayudarlo y educarlo cuando Gideon no se daba cuenta. Pero poco a poco sentí cómo mi propio hijo empezaba a despreciarme y se alejaba cada vez mas de mí. Y así pasaron los años. Aldric era un niño fuerte y hábil, y a pesar de que él tenía mi constitución, delgada y frágil, su padre se esforzó por borrar todo rastro posible de eso. Haciéndolo entrenar su cuerpo con más intensidad. No sé si era por la poca disposición que tenía para aprender magia conmigo o si tal vez había alcanzado su límite, pero su habilidad mágica ya no podía mejorar más. Sin em
Siempre estuve acostumbrado a estar solo. De hecho, no me molesta. En cierto punto creo que eso me ha hecho fuerte. Desde que tengo memoria fui educado para ser un guerrero. Mi familia es famosa por ello. Mi abuelo solía contarme historias de sus aventuras de hace muchos años atrás, en la época de la segunda gran guerra. El junto con otros guerreros provenientes de Eldoria lucharon en las montañas puño de hierro. Me contaba con orgullo como sometieron a los maestros enanos e invadieron Dourheim, la gran fortaleza y orgullo de los enanos. Gracias a sus actos mi abuelo trajo los grandes conocimientos que ahora son el orgullo de Ironhelm. Siempre admire a mi abuelo. Incluso más que mi propio padre. Debido al gran éxito de la forja en Ironhelm, para cuándo mi padre tuvo edad de enlistarse al ejército de Eldiora ya no hubo necesidad de hacerlo. De hecho, mi abuelo agradeció que su hijo fuera tan buen admi
Los postulantes eran muy superiores a mí. La mayoría descendía de famosos guerreros y paladines que ahora ostentaban títulos nobiliarios en Eldiora. Intenté ignorar mis debilidades y repetí el lema de mi abuelo una y otra vez en mi cabeza. Pero al final, no sirvió de nada. Solo me gané las burlas de aquellos nobles.—Había escuchado grandes cosas del foráneo, pero al parecer fueron simples rumores.—¿De verdad esperaba entrar a la orden?—¿Qué esperabas? Un pueblerino de familia pobre no tiene nada que hacer contra nosotros.Esta última afirmación me hizo hervir la sangre. Podía permitir que me ofendieran a mí, pero que hablaran mal del legado de mi abuelo era inaceptable. No venía de cualquier familia. Era nieto del mismísimo Godric Hawke, el temido demonio de Ironhelm.Así que me levanté del suelo y golpeé a aquel idiota. Él se defendió y comenzamos a intercambiar golpes por un buen rato. Los demás hicieron un círculo a nuestro alrededor y gritaban como simios, animando al noble.Un
Pocas cosas interesantes pasaron en ese tiempo, hasta aquel día en que un idiota me aplastó con su carruaje. Sí... lo admito... Tal vez estaba borracho y tirado en medio de la calle... Pero de los treinta carruajes que pasaron cerca de mí aquel día, solo él me pasó una llanta por encima del pie. Al final resultó que no era cualquier carruaje; pertenecía a una familia de monarcas o algo así. Eran elfos. Preocupados, me llevaron a casa, y al llegar, mis padres, en vez de preguntar por mi estado, se enfocaron más en hacer negocios con una ciudad tan grande como aquella. No puedo culparlos. Entiendo que los elfos rara vez tienen relaciones con las ciudades de otras razas, así que supongo que no podían desaprovechar la oportunidad. Pero eso no fue todo. Mis padres también arreglaron un matrimonio con la hija de aquellos tipos. Y no importó cuánto protesté... Mi padre mostró una inamovible determinación que rara vez había visto en él. De verdad se tomaba muy en serio el papel de goberna