La vida no ha sido la más sencilla para Nikolas. Después de la muerte de su mujer y en ese mismo instante enterarse de que sería padre, no hizo más que derrumbarse y morir mil veces por ese recuerdo.
Nikolas tenía un antes de Daphne y un después de ella. Solo que con el paso de los años, la amargura y la maldad fueron creciendo en su interior. La única que lograba calmar todo su sufrimiento era la persona que vivía huyendo de él y quien más lo odiaba. La última vez que se vieron las palabras de Selene se clavaron en sus entrañas. —No me vuelvas a tocar por el resto de tu vida... —No entiendo qué fue lo que yo te hice, Selene. Cambiaste tanto en tan poco tiempo... no te reconozco. ¿No éramos amigos? —la miraba, tratando de comprender los cambios hacia él. —Usa tu cabeza, Nikolas. No todas las personas a tu lado son honestas contigo... mientras tu quieres pintar el mundo de colores para mí, hay otras personas que lo único que hacen es... olvídalo. ni siquiera vale la pena. —Quiero entender, Selene. Quiero comprender el odio y la molestia que me tienes. Crecimos juntos y nunca te di la espalda. Eres la persona más importante en todo este mundo para mí —se intentó acercar, pero la griega se volvió a alejar. —¿No entiendes que no quiero que me vuelvas a tocar? —le preguntó con rabia—. Analiza la situación en la organización y busca a la persona que dormía contigo. Capaz ella logre decirte la verdad. —No te vayas... —No me vuelvas a tocar, Nikolas. Te odio más de lo que te puedes imaginar. Eres la última persona que quiero ver cerca de mí. Nunca pudo entender sus cambios y pasaron tantas cosas, que ambos perdieron el rumbo para encontrarse. Selene aprendió a huir y no estar en el radar de Nikolas. Y, también, el mafioso cumplió su palabra. No la volvió a tocar. Su ausencia le pegó y extrañarla fue algo inevitable. Lo que no sabía Selene es que el mafioso, aun siendo quien era y teniendo el recuerdo de su amada esposa bien guardado en su mente, es que siempre estuvo obsesionado con ella. La griega podía pedir el universo entero si le apetecía. Para Nikolas no había impedimento, si se trataba de Selene. El mundo brillaba si Selene sonreía. Si ella bostezaba, él podía servirle de almohada, pero lamentablemente, por insistencia de los demás y por no manchar el recuerdo de Daphne con su última voluntad, la obligó a casarse. Ahora Selene estaba más que lejos de su alcance. Ella era prohibida en todos los sentidos. Era la esposa de uno de sus aliados y clanes más fuertes, cuando se hablaba de contrabando. Sabía que ella no era feliz porque vivía encerrada en una jaula de oro, y eso, empezó a molestar a Nikolas. Una fiesta, un baile y unas curvas matadoras, llevaron al griego a tomar la mejor decisión de su vida. Robarle la mujer a su socio. Si Nikolas se la dió, él mismo se la podía quitar. No era nada complicado sacar del medio a alguien que estorbaba. Selene no era ningún objeto, pero le pertenecía a la mafia griega. Selene le pertenecía a Nikolas. Y sin importar quien se interpusiera, los haría arrepentirse una y mil veces. Pero antes de que él pueda aceptar algo de Selene, primero tiene que escuchar todo lo que Daphne le hizo y luego decidir si se queda con la imagen de su ingenua esposa, o la deja en libertad. Y con libertad, nos referimos a Selene.Atenas-Grecia.Ocho años atrás...Nikolas era un hombre cruel, terco y llevarle la contraria te traía los peores problemas en tu vida. El griego se casó por órdenes de su padre. Una alianza para un clan que estaba por derrumbarse, pero tenía mucho prestigio. Aunque Nikolas nunca necesito eso, solo que en su momento, su padre lo obligó. El resto, el mafioso se lo había ganado a pulso y los unió a su organización. Con los años aprendió a amar a Daphne y jamás se arrepintió de eso.Daphne Karagiannis, una hermosa rubia que con mucho esfuerzo se robó el corazón del griego. Algo que para todos podría ser imposible, ella lo logró con sudor y lágrimas. Ella era una mujer noble con ciertas personas, pero muy cruel cuando se trataba de imponerse. Nikolas no tenía problemas, al final de cuentas, ambos habían nacido en la mafia.—Selene, deberías dejar de teñir tu cabello. Ser rubia no es malo —le decía Nikolas, mientras la veía en el baño arreglándose—. ¿A dónde y con quien vas a salir?—Daphne
San Petersburgo- Rusia.En la actualidad...Habían pasado ocho años desde la muerte de Daphne, Nikolas prohibió que su recuerdo fuera borrado. Las fotos de ellos estaban colgadas en la pared de la mansión principal. Estaba prohibido hablar mal de ella y hasta mencionar lo cruel que fue con Selene. Aunque eso último él nunca lo creyó, ya que la pelinegra jamás se lo confirmó.El Sacerdocio no se llevaba bien con la esposa de Nikolas. Ella era completamente diferente a la calma que necesitaban los mafiosos. Quería siempre destacar y ponía al límite la paciencia de los chicos. Nunca pudieron tratarla mal porque estaba con Nikolas y siempre la respetaron aunque la odiaran. Sasha era el único que sabía lo que Daphne le hacía. Alertó a Nikolas sobre el maltrato que recibía Selene, pero su mujer se ofendió, le lloró y le juró que no tocaba a su amada mejor amiga. Fueron a enfrentar a la chica y obviamente, ella dijo que era mentira.Daphne tenía una manera extraña de manipular a las personas
Selene tenía un año viviendo en Alemania con su esposo. Los chicos no podía entrar a ese país por órdenes de la emperatriz, pero ellos sí podían vivir cómodamente porque no pertenecían al Sacerdocio. Selene vivía en unos de los apartamentos más altos de Berlín. Era una de las mejores zonas y la buena movida para los ricos. Selene y Gabriel no se llevaban mal. Él estaba enamorado de ella y aunque el castaño sabía que no era para nada mutuo, eso no le impidió amarla mucho más. La chica terminó su relación con el piloto unos días antes del matrimonio arreglado y no supo más de él. Su carrera como chef estaba estancada y sus ganas de seguir corriendo también. La vida le había cambiado por completo a la griega. Ella no se imaginaba vivir así hasta que Gabriel deseará terminarlo todo. ¿Algo que le causaba dolor a Selene? Es que no importaba lo que ella hiciera, para Gabriel, todo estaría bien. —¿En serio quieres ir a ese crucero? Aquí lo tienes todo y hay más diversión —comentó su esposo
—Le toqué el pene a Nikolas en un momento de rabia —dijo Selene, haciendo que Alice, se cubriera la boca, Nicole se riera y Aysel se ahogara con jugo.Las cuatro mujeres se encontraban compartiendo en la cubierta del crucero. El capitán había informado que en unas horas llegarían a Jamaica. El primer día se vieron muy poco porque cada una estaba metida en su mundo y Selene, trataba de permanecer alejada de Nikolas. Su habitación fue el escondite perfecto cuando veía que el mafioso estaba cerca.—Yo les dije que Nikolas iba a encontrar un hueco para buscar a Selene —habló Alice.—Nunca me comí ese cuento de que él te veía como una hermanita —dijo Nicole.—Aunque fuiste tú quien lo tocó, él te llevó a eso —carraspeó Aysel—. ¿Qué harás ahora? Estamos encerrados aquí por siete días y dudo mucho que tengas oportunidad de seguir corriendo.—Tengo oportunidad. He encontrado lugares en donde esconderme sin que nadie sepa de mí —sonrió la pelinegra—. Nikolas quiere saber por qué sigo huyendo y
Selene se había terminado de bañar cuando escuchó la puerta de su habitación cerrar con fuerza. Ella tenía una toalla en la cabeza cubriendo su cabello húmedo. Con una pijama de lunas salió del baño y miró a su esposo que estaba totalmente cabreado.Gabriel tenía treinta y ocho años, cabello negro y de tez bronceada. Era serio y bastante malo con las personas que se metían con él, pero tenía límites en cuanto poder. No era un gran mafioso, había dinero y era dueño de los suburbios en Alemania. A Selene le daba igual sus negocios y si se trataba del Sacerdocio, inmediatamente supo que su mujer no diría nada. El alemán no soportaba la manera en la que Nikolas acechaba lo que era suyo. Estaba cansado de ver como la deseaba y ni siquiera se molestaba en disimularlo.―¿Acaso no te das cuenta? ―le gritó cuando la vió, ella soltó la toalla de su cabello y la dejó en una silla―. Claro que no lo haces. A ellos les aceptas todo porque son tus amigos.―Si me dices que hice podré entenderte, Gabr
Llegaron a una habitación modesta en comparación con la belleza en la que todos se estaban hospedando. Selene miró a la ventana y tenía la misma vista que la de su habitación en el piso de arriba. La noche era calmada y muy diferente a lo que pasó hace casi media hora. Escuchó cuando la puerta se cerró, pero no le dió importancia.Estaba extremadamente segura con Nikolas.El mafioso le pasó seguro a la puerta y se quedó observándola desde donde estaba. Esa había sido su costumbre durante los últimos años. Verla a lo lejos, echarla de menos a la distancia y anhelar su contacto. Una de las cosas que más lamentaba con su cambio tan repentino era eso, la bonita relación que crearon juntos.Selene suspiró, eso lo alertó, caminó hacia ella y se puso a su lado. La mujer se tensó al inicio, pero estaba tratando con todas sus fuerzas quedarse en el mismo lugar que él.—La puerta está cerrada, pero puedes salir corriendo por la ventana y lanzarte al mar. Lo más probable es que algo ahí abajo te
Nikolas se sintió extraño, ya que era la primera vez que estaba en el interior de Selene. Solo que tuvo una especie de Déjà vu. Algo inexplicable e ilógico. Y no se movía mientras esperaba a que Selene se relajara. Sí nunca habían estado juntos, ¿por qué sintió que sí? Solo la besaba y acariciaba con ternura. Se sentía pleno y satisfecho. Si podía simplemente quedarse así, se daba por hecho. Nikolas era dominante en el sexo y le encantaba hacerlo duro, ya que siempre lo hacía con prostitutas caras o Karen, y nunca le importó si les dolía, pero con Selene, esperaba no lastimarla y no hacerlo tan fuerte para que ella disfrutara el momento.Que sería el inicio de todo un torbellino de problemas, pero no tendría final.Nunca.—Eres tan bonita —dijo ronco, al dejarla de besar, Selene hizo una mueca porque hace más de tres meses que no estaba con alguien—. ¿Te estoy lastimando? Puedo salir de ti...—No, es que es diferente... —claro que lo era. La primera vez que estuvieron juntos pudo má
Nikolas y Selene pasaron la mejor noche de su vida. Hubo mucho sexo y pocas palabras. Jugaron como niños y decidieron guardar el secreto de lo que habían hecho. Nikolas le dió un periodo de tiempo bastante limitado a Selene. Exactamente, una semana y anunciaría todo cuando llegaran a Grecia. Solo que la pelinegra tenía otros planes. Como por ejemplo, que el mafioso aceptara lo que Daphne le había hecho.La puerta de la habitación fue abierta, mostrando a Selene dormida y el lugar vacío. Gabriel abrió a patadas el restante de las puertas y el closet. La chica abrió los ojos y miró a su esposo como un ogro rabioso. Se estiró y sintió la tensión de su cuerpo.«Estúpido hombre que no se saciaba con nada», pensó, aguantando la sonrisa.—¡¿En dónde está?! —le gritaba, con acento alemán—. ¡¿En dónde demonios está, Selene?!Se frotó los ojos y lo siguió con la mirada.—¿De quién me estás hablando, Gabriel? —la inocencia en esa voz lo cabreó más.—No apareciste en nuestra habitación en toda l