Nikolas se sintió extraño, ya que era la primera vez que estaba en el interior de Selene. Solo que tuvo una especie de Déjà vu. Algo inexplicable e ilógico. Y no se movía mientras esperaba a que Selene se relajara. Sí nunca habían estado juntos, ¿por qué sintió que sí? Solo la besaba y acariciaba con ternura. Se sentía pleno y satisfecho. Si podía simplemente quedarse así, se daba por hecho. Nikolas era dominante en el sexo y le encantaba hacerlo duro, ya que siempre lo hacía con prostitutas caras o Karen, y nunca le importó si les dolía, pero con Selene, esperaba no lastimarla y no hacerlo tan fuerte para que ella disfrutara el momento.Que sería el inicio de todo un torbellino de problemas, pero no tendría final.Nunca.—Eres tan bonita —dijo ronco, al dejarla de besar, Selene hizo una mueca porque hace más de tres meses que no estaba con alguien—. ¿Te estoy lastimando? Puedo salir de ti...—No, es que es diferente... —claro que lo era. La primera vez que estuvieron juntos pudo má
Nikolas y Selene pasaron la mejor noche de su vida. Hubo mucho sexo y pocas palabras. Jugaron como niños y decidieron guardar el secreto de lo que habían hecho. Nikolas le dió un periodo de tiempo bastante limitado a Selene. Exactamente, una semana y anunciaría todo cuando llegaran a Grecia. Solo que la pelinegra tenía otros planes. Como por ejemplo, que el mafioso aceptara lo que Daphne le había hecho.La puerta de la habitación fue abierta, mostrando a Selene dormida y el lugar vacío. Gabriel abrió a patadas el restante de las puertas y el closet. La chica abrió los ojos y miró a su esposo como un ogro rabioso. Se estiró y sintió la tensión de su cuerpo.«Estúpido hombre que no se saciaba con nada», pensó, aguantando la sonrisa.—¡¿En dónde está?! —le gritaba, con acento alemán—. ¡¿En dónde demonios está, Selene?!Se frotó los ojos y lo siguió con la mirada.—¿De quién me estás hablando, Gabriel? —la inocencia en esa voz lo cabreó más.—No apareciste en nuestra habitación en toda l
El resto del viaje en el crucero fue sin inconveniente. Debido a la molestia que tenía Gabriel, pasó por alto el tener relaciones con Selene. Estaba buscando la manera de no tener que recibir al Sacerdocio o a sus esposas a su clan. El tiempo pasaba y más se frustraba en pensar en que su hermoso pajarito iba a volar lejos de su jaula de oro. ¿Qué pasaría si Nikolas y ella hablaban? Él no tenía el poder suficiente para enfrentar al mafioso, pero haría hasta lo imposible para que ellos no tuvieran el mínimo contacto. Sabía que Selene no lo amaba, pero tampoco iba a compartirla. Se la dió, así que ella le pertenecía y nadie se la tenía que quitar.—Selene, ¿por qué simplemente no te conocí antes? —se lamentó el alemán, mientras las esposas de los tres mafiosos se instalaban en la habitación con su esposa.Hasta al perro feo de Irlanda se habían traído a su casa.—Gabriel, voy a llevar a mis amigas a que conozcan el albergue en donde suelo trabajar. Ahí están las mujeres del clan, así qu
Selene estuvo serena durante todo el tiempo que estuvo con las chicas. No quería levantar sospechas y solo quería hablar con Nikolas sobre lo que estaba pasando con Gabriel. Nunca supo cuando fue el momento en el que el alemán cambió tanto. Un día estaban bien y de la noche a la mañana empezó a darle empujones o esos arrebatos extraños. La griega le tenía bastante miedo, pero más miedo le tenía a Nikolas y a lo que pudiera hacerle a Gabriel. Sabía que todavía no la había golpeado, pero después de pensarlo tanto, no quería que el hombre muriera por un empujón. Eso acabaría con la poca estabilidad mental que le había dejado Daphne.No sabía que el hombre al que le puso sus ojos aun siendo una niña, le traería tantas cosas de adulta.—¿Qué pasa, Selene? Tú no eres cobarde, así que puedes decirle las cosas a Nikolas. Le daré una oportunidad más a Gabriel y si la pierde, las consecuencias no dependerán de mí —susurró, viéndose al espejo. Tenía su pijama puesta, lista para dormir. Su perí
¿Cuánto tiempo tuvo que pasar para que Nikolas supiera que algo andaba mal? Serían unos minutos. Selene no se quitaba los pendientes que le habían regalado y que le servían de GPS al mafioso. Por eso le pareció extraño cuando era casi medianoche en Alemania y Selene estaba saliendo de su casa muy rápido.Era la una de la madrugada en Grecia y tenía entendido que ella solo salía si Gabriel se lo permitía. Las chicas habían comentado en el grupo que ya más bien se iban a acostar. Los empleados de la casa les estaban mostrando una sala de cine y Selene se había ido a bañar. —¿En cuánto tiempo se baña una mujer? —preguntó en voz alta, viendo su reloj, que ella iba cada vez más lejos de esa casa.Nikolas acababa de terminar un trabajo con un banquero. Ahora era accionista en un banco. Miró a Spencer que estaba extrañado con esa pregunta.—¿Lo preguntas por Selene? —se sintió idiota porque era más que obvio, pero bueno, tenía sus días—. Probablemente, una media hora. Si se lava el cabello
Te toma un tiempo volver a la realidad. Saber que no fuiste mala, pero te trataron como basura. Hirieron tu propio orgullo y te denigraron por cosas que jamás hiciste, eso fue lo que marcó siempre a Selene. Nunca había dicho en voz alta y se prohibía tanto, decir los sentimientos que albergaba por Nikolas, pero le resultaba hilarante que la culparan de todo, cuando ella era la menos que demostraba.A Selene le dolía la cabeza, los golpes ya hacían estragos en su magullado cuerpo. Estaba escuchando lo que sucedía a su lado, pero no le estaba prestando atención. Sasha y Aysel habían encontrado una habitación que era donde trataban a Gabriel cuando llegaba heridoPero lamentablemente, no tenían para borrarle la memoria.—No hay nada grave. Debes de tener dolor de cabeza nada más. ¿Te duele algo? —le preguntó la turca, al ver que solo eran golpes en la cabeza. Estaba asustada de que Selene tuviese algún coágulo o algo más grave en su interior.—Aquí está la ropa limpia. Deja que las chica
Selene estaba sentada dentro del jet privado con rumbo a Grecia. No le importaba lo que le había sucedido a Gabriel. Solo esperaba que Nikolas hubiese acabado con todas las personas que se decidieron ser más miserables, que seres humanos decentes y permitir que se drogara y la golpeara.—Sel... —escuchó la voz del mafioso, que venía por el pasillo. Ella estaba viendo hacia la ventana y no supo si estaban volando o en el aeropuerto.Es exactamente, como cuando físicamente estás presente, pero mentalmente ausente. Así estaba ella. Muy ida y metida en su mundo, tratando de que las cosas no le afectaran tanto, pero le estaba costando mucho trabajo en no pensar en nada.—Vamos de regreso a casa. Llegarás a mi apartamento. Estaremos juntos hasta que puedas volver a estar en la calle sin sentirte como ahora —le explicó, el rostro de Selene ya no tenía color y la inflamación era cada vez peor.—Gabriel... —mencionó su nombre sin mirarlo a los ojos.—Va en otro avión a la mansión principal. Me
Mansión de Nikolas.Dos semanas después...—Los preparativos para la fiesta anual de fin de año están casi listo. Las invitaciones fueron entregadas y tus padres no podrán venir. Están viajando con los padres de Kylian por Latinoamérica. Por ahora están en Costa Rica, pero al parecer recibirán la Navidad en Argentina y el Año Nuevo en México. ¿Vas a estar esta vez con ellos? —le preguntó Spencer, bajando las escaleras al calabozo.—Tengo que ver si Selene quiere venir conmigo. Apenas esta semana volvió a su vida normal y no quiero presionarla —un soldado le abrió las puertas y ambos entraron—. ¿No sabes si vino hoy?—Estaba comprando algunos adornos de Navidad con las sirvientas. Se están llevando bastante bien. No la incomodan y Bárbara me dijo que todos están felices de que esté de vuelta —Nikolas asintió—. Siempre fue querida aquí, pero quien sabe por qué ella salió corriendo de Grecia.—Esas son cosas que tienes que averiguar para mí —contestó el mafioso y vió con una sonrisa al h