Capítulo 4

Selene se había terminado de bañar cuando escuchó la puerta de su habitación cerrar con fuerza. Ella tenía una toalla en la cabeza cubriendo su cabello húmedo. Con una pijama de lunas salió del baño y miró a su esposo que estaba totalmente cabreado.

Gabriel tenía treinta y ocho años, cabello negro y de tez bronceada. Era serio y bastante malo con las personas que se metían con él, pero tenía límites en cuanto poder. No era un gran mafioso, había dinero y era dueño de los suburbios en Alemania. A Selene le daba igual sus negocios y si se trataba del Sacerdocio, inmediatamente supo que su mujer no diría nada. El alemán no soportaba la manera en la que Nikolas acechaba lo que era suyo. Estaba cansado de ver como la deseaba y ni siquiera se molestaba en disimularlo.

―¿Acaso no te das cuenta? ―le gritó cuando la vió, ella soltó la toalla de su cabello y la dejó en una silla―. Claro que no lo haces. A ellos les aceptas todo porque son tus amigos.

―Si me dices que hice podré entenderte, Gabr
Sigue leyendo en Buenovela
Escanea el código para descargar la APP

Capítulos relacionados

Último capítulo

Escanea el código para leer en la APP