Varios años atrás.—Selene, es que debes de entender que hago esto porque te amo y eres mi mejor amiga. Así funciona la mafia y tú estás empeñada en no entrar en razón —decía Daphne, mientras veía a la chica tirada en el suelo—. Nikolas está cansado de ti y me ha pedido a mí que haga todo esto...Ella alzó la vista al escucharla mencionar el nombre del hombre que siempre ha amado en silencio. Después de que Nikolas le dijera que si podía llevarla a mirar las estrellas en la montaña secreta favorita de los dos, Selene no cabía de emoción. Había pasado un tiempo desde la última vez que tuvo la dicha de compartir a solas con él. Eran de esos amigos inseparables, pero muchas cosas cambiaron... eso más que todo por las cosas que Daphne decía de ambos.—Estoy haciendo esto por tu bien, Selene. Nikolas no sabe como actuar contigo. Tiene lástima de ti y por eso me manda a mí. Eres mi mejor amiga y te amo, Selene, pero Niko es mi esposo y no puedo permitirme desobedecerlo —se agachó para verla
En la actualidad.Esa fue la primera vez que quedaron grabadas las palizas que le daban a Selene. Nikolas recordó esa noche y lo mal que se sintió al escuchar a la griega quejarse en sus sueños. El mafioso buscó por mucho tiempo a la persona que la había lastimado, solo que no había tenido suerte en encontrar a alguien.Selene ni siquiera había ido a ver al médico de la organización.En el quinto vídeo se ve a Fabrizio enfrentando a Daphne. Tanto Nikolas como Selene se sorprendieron, más que todo porque el italiano nunca comentó nada. Sasha era el único al que Selene había acudido y creía que solo él sabía.La expresión de Nikolas en cada vídeo era más difícil de descifrar. Spencer estaba impactado con tantas cosas que había visto y escuchado de ambas mujeres. Karen estaba demasiado asustada para respirar y Selene, estaba que se desmoronaba por querer llorar. Quería desaparecer luego de terminar de narrar cada uno de esos momentos. Y después de escuchar a Karen con su confesión.—Ese
Nikolas se sentó en silencio viendo como todos se iban sentando en los muebles de la sala. Para él era todo demasiado plano e inusual. No tenía dudas en lo que iba a hacer, pero eso no le quitaba en dolor en el pecho. Tenía que ser fuerte por Selene que estaba siendo animada por las chicas y que temblaba sin darse cuenta. Nikolas ya no sabía qué decirle o pensar. La mujer con la que vivió durante años y la que murió en sus brazos junto a su hijo, era el verdugo de la persona que él siempre había amado.No iba a decir que nunca quiso a Daphne porque sería una completa locura. La quiso, por supuesto que sí, tal vez no lo suficiente o puede ser que no fuera como ella lo deseaba, pero para Nikolas cada afecto que le dió fue sincero. Nunca la engañó y confió en su mujer. Amaba a Selene y nunca se dió cuenta hasta que las cosas entre ellos cambiaron y el dolor de tenerla era más grande que el de haber perdido a Daphne. Nunca le dijo a nadie que su hijo había muerto junto a su esposa. Ella
—Esto debe ser una jodida broma —se sentó en el suelo mientras analizaba la situación—. Karen, tú le metiste a mi padre en la cabeza de que Selene no era la adecuada para la organización, me costó hacerlo entender por qué nunca estabas de acuerdo con nada... te confié la seguridad de mi mujer y me dijiste que la mejor opción era un aliado —Nikolas se seguía riendo de impotencia—. ¿Gabriel era la mejor opción también para cuando Daphne?Karen estaba muy ida y no le importaba si moría. No le quedaba nada en el mundo. Los restos de su hermana estaban esparcidos por todo el suelo mezclándose con la sangre de sus amados padres.—Sí, era tu socio y confiabas en él —lo miró a los ojos—, solo que Gabriel no sabe que Daphne quedó embarazada.El mafioso alzó las cejas, procesando lo último que dijo.—¿Él recuerda haberse acostado con tu hermana?—Amanecieron juntos. Gabriel se asustó mucho porque sabía que lo matarías. Así que Daphne le dijo que guardaría el secreto. Que ella sabía controlarte
La vida no ha sido la más sencilla para Nikolas. Después de la muerte de su mujer y en ese mismo instante enterarse de que sería padre, no hizo más que derrumbarse y morir mil veces por ese recuerdo. Nikolas tenía un antes de Daphne y un después de ella. Solo que con el paso de los años, la amargura y la maldad fueron creciendo en su interior. La única que lograba calmar todo su sufrimiento era la persona que vivía huyendo de él y quien más lo odiaba.La última vez que se vieron las palabras de Selene se clavaron en sus entrañas.—No me vuelvas a tocar por el resto de tu vida...—No entiendo qué fue lo que yo te hice, Selene. Cambiaste tanto en tan poco tiempo... no te reconozco. ¿No éramos amigos? —la miraba, tratando de comprender los cambios hacia él. —Usa tu cabeza, Nikolas. No todas las personas a tu lado son honestas contigo... mientras tu quieres pintar el mundo de colores para mí, hay otras personas que lo único que hacen es... olvídalo. ni siquiera vale la pena.—Quiero ent
Atenas-Grecia.Ocho años atrás...Nikolas era un hombre cruel, terco y llevarle la contraria te traía los peores problemas en tu vida. El griego se casó por órdenes de su padre. Una alianza para un clan que estaba por derrumbarse, pero tenía mucho prestigio. Aunque Nikolas nunca necesito eso, solo que en su momento, su padre lo obligó. El resto, el mafioso se lo había ganado a pulso y los unió a su organización. Con los años aprendió a amar a Daphne y jamás se arrepintió de eso.Daphne Karagiannis, una hermosa rubia que con mucho esfuerzo se robó el corazón del griego. Algo que para todos podría ser imposible, ella lo logró con sudor y lágrimas. Ella era una mujer noble con ciertas personas, pero muy cruel cuando se trataba de imponerse. Nikolas no tenía problemas, al final de cuentas, ambos habían nacido en la mafia.—Selene, deberías dejar de teñir tu cabello. Ser rubia no es malo —le decía Nikolas, mientras la veía en el baño arreglándose—. ¿A dónde y con quien vas a salir?—Daphne
San Petersburgo- Rusia.En la actualidad...Habían pasado ocho años desde la muerte de Daphne, Nikolas prohibió que su recuerdo fuera borrado. Las fotos de ellos estaban colgadas en la pared de la mansión principal. Estaba prohibido hablar mal de ella y hasta mencionar lo cruel que fue con Selene. Aunque eso último él nunca lo creyó, ya que la pelinegra jamás se lo confirmó.El Sacerdocio no se llevaba bien con la esposa de Nikolas. Ella era completamente diferente a la calma que necesitaban los mafiosos. Quería siempre destacar y ponía al límite la paciencia de los chicos. Nunca pudieron tratarla mal porque estaba con Nikolas y siempre la respetaron aunque la odiaran. Sasha era el único que sabía lo que Daphne le hacía. Alertó a Nikolas sobre el maltrato que recibía Selene, pero su mujer se ofendió, le lloró y le juró que no tocaba a su amada mejor amiga. Fueron a enfrentar a la chica y obviamente, ella dijo que era mentira.Daphne tenía una manera extraña de manipular a las personas
Selene tenía un año viviendo en Alemania con su esposo. Los chicos no podía entrar a ese país por órdenes de la emperatriz, pero ellos sí podían vivir cómodamente porque no pertenecían al Sacerdocio. Selene vivía en unos de los apartamentos más altos de Berlín. Era una de las mejores zonas y la buena movida para los ricos. Selene y Gabriel no se llevaban mal. Él estaba enamorado de ella y aunque el castaño sabía que no era para nada mutuo, eso no le impidió amarla mucho más. La chica terminó su relación con el piloto unos días antes del matrimonio arreglado y no supo más de él. Su carrera como chef estaba estancada y sus ganas de seguir corriendo también. La vida le había cambiado por completo a la griega. Ella no se imaginaba vivir así hasta que Gabriel deseará terminarlo todo. ¿Algo que le causaba dolor a Selene? Es que no importaba lo que ella hiciera, para Gabriel, todo estaría bien. —¿En serio quieres ir a ese crucero? Aquí lo tienes todo y hay más diversión —comentó su esposo