Alek.
Mi cerebro no terminaba de procesar la situación que acababa de acontecer. Verina estaba aquí en la manada, de vuelta a donde pertenece claro, y sin embargo se sentía tan lejana, era una sensación rara de describir, porque por más que mi lobo interior y yo nos quisiéramos acercar a ella no podíamos, simplemente porque se sentía... mal. Y también por el hecho de que ese maldito de Dmitry no la dejaba ni un segundo sola ni se separaba de su lado a pesar de los intentos de mi beta (claramente mandado por mi) de alejarlo unos minutos. Pero estaba firmemente a su lado como chicle, no entendía el porque, al fin y al cabo era solo su beta; aunque si me pongo a recapitular toda su manada estaba en esa misma tesitura, tan alertas a lo que pasaba alrededor de Verina que era un poco espeluznante, y solo tal vez, la protección excesiva era detivado a que sabían que mi Luna provenía de esta manada y por ende todo lo que había pasado aquí, cosa que no era nada buena para nosotros al tenerlos de nuestro lado en esta batalla. Por lo que puedo afirmar muy ampliamente que esta era la peor comida, y bienvenida, en la que había estado presente en mis cortos 22 años de vida. Aún así, toda la comida me pase viendo a Verina tan fijamente que Sabine tuvo que estar más pegada a mi de lo usual, restregandose contra mi brazo izquierdo y ronroneando cada cierto tiempo mientras me murmuraba algunas cosas al oído que no alcancé a distinguir por tener mi completa atención en Verina, mi hermosa Luna, haciendo todo con delicadeza, su forma de comer, de hablar y de mover sus manos me parecía algo tan hipnótico, y en ese tiempo nunca me dirigió una sola mirada; aunque todo ese encanto se veía opacado por ese beta que hasta parecía que quería sacarla de mi campo de visión, cosa que no era fácil considerando que estaba a unas escasas 3 sillas lejos de mí. Su voz me sacó de mi transe y porfin después de mucho tiempo de la comida me dirigió completamente la palabra a mí. -¿Cree que después de la comida podamos hablar en privado, Alpha Alek?- su mirada y su voz eran firmes, tranquilas y sin ningún otro sentimiento más que ser formal, y eso de alguna manera me dolió demasiado. El viento soplaba suavemente y movía de forma ligera su hermoso cabello rojizo haciendo que su delicioso aroma llegará suavemente a mi nariz. -Claro, Verina, cuando gustes- le respondí ansioso de tenerla para mi solo, y tratando se expresarle con mi mirada la añoranza qué sentía en ese momento. Sentí la molestia irradiar de Sabine porque era más que obvio que la estaba ignorando olímpicamente y sin ningún tipo de descaro. Añadiendo que también era obvio que Verina se habia dado cuenta de la marca incompleta que adornaba el cuello de Sabine, por lo que la senti terriblemente el doble de distante. -Así es, podemos reunirnos y hablar sobre las estrategias que formaremos contra los desterrados- y claramente no todo iba a ser felicidad, algo la tenía que estropear y en este caso ese algo era Dmitry, su maldito beta que también viendo la situación no la dejaría sola. Que ahora que lo pensaba bien ¿porque él? porque tenía que escoger un macho de tipo, es decir claro que yo era un buen prospecto y además de ello era un Alpha, pero también muy en el fondo y que me costaba admitir sabía que el maldito de Dmitry era considerado un buen prospecto de macho que cualquier otra hembra sería capaz de entregarse con los ojos cerrados. -Oh, de ser así, como Luna de esta manada estaré presente en dicha reunión, ¿ no es así, cariño?- y ahí estaba mi otro maldito problema, Sabine sabía jugar muy bien sus cartas y lo único que estaba haciendo era ponerme entre la espada y la pared porque los dos éramos muy consientes de que únicamente la utilizaba como un peón para mantener una buena imagen y confianza de que el orden jerárquico de la manada para asegurarles que todo se encontraba estable. Así que contradecirla me afectaría, así como afecta el hecho de que el Alpha al que solicitamos alianza sea mi antiguo prospecto de Luna. Por lo que en muy resumidas cuentas estaba muy jodido. -Claro que sí, Luna Sabine, nunca salió de mi boca convocar una reunión privada, de todas formas mi Beta Dmitry estará presente en la reunión, el es un buen estratega y tiene mucho que aportar a lo que se hablará, por lo que espero la misma aportación valiosa a todos los que estarán presentes y me imagino que como Luna de una honorable manada sabe mucho sobre como defenderla, ¿o me equivoco, Luna?- ah, derrepente esto se convertiría en una batalla de guante blanco de eso estaba seguro, como lo estaba en que Sabine no tenía ni idea de lo que significaba y conlleva una batalla. -No se equivoca Alpha Verina- le respondió cortantemente bajando la mirada a su plato, se notaba cuanto le costó pronunciar qué ella era un Alpha. -Perfecto, entonces ¿no sería mejor empezar Alpha Alek?- su mirada me miraba fija y fríamente eh ignoraba a su alrededor, no me sorprendería que solo estuviera atenta a sus miembros y realmente no le importara que le pasara a los míos. Mi manda miraba expectantes nuestra interacción consientes de que en el pasado fueron de los causantes en humillarla y despreciarla así como en ocasiones mi tapadera, por lo que era consciente de que todos esperaban que de algún momento a otro todo estallara entre nosotros dos y por ende ambas manadas se verían involucradas. -Si pueden seguirme porfavor a mi oficina- les indique mientras me levantaba de mi asiento y muy pocos segundos después sentía sus presencias a mis espaldas. Notaba la incomodidad convinada con la fuerte aura protectora de Dmitry, el temple impasible de Verina y los fuertes celos de Sabine. En efecto esta seria una reunión difícil.Alek.Decir que esto era incómodo era quedarse corto. Sabine pareciera que mataría con la mirada a Verina mientras que esta se encontraba completamente concentrada en el informe que le había entregado con anterioridad, cuando me lo requirió, mientras que Dmitry y yo no hacíamos más que observarla en completo silencio.-Esto es grave, Alpha Vladimir nunca arriesgaría a sus miembros de esta manera, tiene algo más en mente- afirmó de una manera bastante segura mi hermosa Verina-¿no es así, Dmitry?- Son movimientos bastante arriesgados para solo tratarse de una venganza- respondió mientras me observaba seguro.A lo que Sabine no perdió tiempo en soltar veneno como venía haciendo desde la comida.-Por lo que recuerdo, Alpha Verina, ese beta dijo que hacían esto por una desterrada de la que Alpha Vladimir se había enamorado, y provenía de esta manada- dijo mientras sonreía burlonamente. Claro, aún quedaba esa incógnita por resolver, así que no dije nada con respecto a la osadía de Sabine.
Verina.Habian sido dos días completos de viaje casi sin descanso para llegar a la ubicación en la que se encontraba Alpha Vladimir, según Dmitry, se movían constantemente así que ahora nos encontrábamos frente a un edificio humano abandonado, de esos que eran enormes con varios pisos y que ahora estaba descuidado con malesa por doquier y el creciente bosque a su alrededor.Dos lobos que al parecer estaban patrullando inmediatamente volvieron a su forma humana al vernos llegar, haciendo que copiaramos la acción.Dmytri fue el primero en acercarse después de colocarse unos pantalones y entregarme su camiseta para que no estuviera desnuda, para poder charlar con ellos.-Soy Dmitry, hermano de su Alpha, seguramente ya les aviso de mi llegada- era obvio que él siempre iba a hablar con relativa calma, pero ahora también se identificaba su cansancio. -Claro, sigamos, Alpha Vladimir los estaba esperando- dijo indicandonos que los siguiéramos. Pasamos por la extraña entrada que al parecer e
El puro silencio que predominaba en aquella simple habitación fue cortado por un golpe seco y retumbante que cayó en la mejilla de la pequeña Verina de, en ese entonces, 12 años de edad. - Siempre debes de lucir impecable, es imperdonable que despues de tantos años todavía no lo entiendas- la cruda y fría voz de Inna, la encargada de su educación, sonó fuerte e impaciente hacia la niña de 12 años. - Creo que estoy siendo demasiado indulgente contigo últimamente. Verina solo se encogió en el suelo sobando su pequeña mejilla que estaba de un rojo punzante, aterrada de aquella mujer que había estado educandola desde los 5 años de edad. Y es que no era novedad para nadie de los que vivían en esa casa que Inna era estricta, pero todos estaban de acuerdo con que así deberia de ser para que fuera una buena Luna para la manada Garra Oscura, todos creían que al menos debería ser después de que el padre de Alek, el Alpha Mijaíl la acogiera en la manada después de encontrarla en las fronteras
La luna brillaba fuertemente en el cielo, no había estrellas, era un negro puro solo iluminado por la hermosa luz de la luna, tan blanca y pura que pareciera no ser digno de ver.La diosa Luna miraba atentamente con decepción lo que hacían sus hijos, todos ayudando felizmente , adornando con flores blancas la tarima y las sillas, vestidos completamente de negro, mientras que susurraban la hermosa fuerta que se daría en honor a la nueva Luna.Todos complices, todos con la maldad fluyendo por sus venas. Alpha Mijaíl había fallecido hace un mes, no sin antes llevarse consigo la última victoria de su batalla por conseguir más territorio. Dejando así indefensa a Verina de ahora 16 años, quien se encontraba apacible, mientras por dentro los nervios la carcomían, mientras la arreglaban con asco para su ceremonia de aparamiento con, el ahora Alpha Alek, quien tomaba el cargo de la manada a los 20 años de edad, algo totalmente alocado al ser que desde los 18 debería de haber tomado posesión d
ALEKEl arrepentimiento era algo que definitivamente no creí tener en mi vocabulario, pero que ahora diría libremente. Y es que de verdad estoy arrepentido de todo lo que había hecho, inclusive el mandarle a todas las manadas del Sur que no recibieran a Verina.Desde que Verina se fue no he sentido más que vacío, un dolor insoportable en el pecho me aplasta todo el día a todas horas las veinticuatro horas de la semana.Las primeras semanas pense que podría soportarlo y que pasaría el dolor, pero los meses fueron pasando y mi agonía aumentaba al grado de que tenía que tener al menos una prenda de Verina para sentir su olor, su suave y dulce aroma me arrullaba por las noches y podía consuliar el sueño, y con el tiempo me sorprendí a mi mismo yendo a su habitación en la mansión y durmiendo en su cama, donde su aroma era aún más fuerte.Ese fue mi consuelo por los primeros 4 meses, hasta que su suave aroma a jazmines se empezó a desvanecer, y el dolor de mi pecho seguía fuertemente hacie
ALEKUn año había pasado desde que desterré a Verina de la manada.En ese tiempo las cosas no habían hecho más que empeorar considerablemente, seguía buscandola, claro esta, pero las rondas tuvieron que ser reducidas al ser que varios grupos de desterrados estaban atacando a varias manadas considerablemente al mismo tiempo, no eran grupos demasiado grandes pero eran estrategicos, así que si afectaba en la seguridad de la manada y de las demás que atacaban, consiguiendo bajar numerosamente los guerreros de vigía. Era una guerra, claramente, por lo que se empezó a tener alianzas con las demás manadas.Así que para mantener la seguridad y fe de la manada tuve que tener más tiempo a mi lado a Sabine de lo que hubiera querido, claramente siendo Luna de nombre, para brindar seguridad, en lo que encontraba a Verina, aunque debía admitir que tambien tuve que hacerle una pequeña marca en el cuello, incompleta clamemente ya que no nos habíamos relacionado fisicamente para completarla, para most
VerinaNunca pensé que ser desterrada se sintiera de esta manera, dolía tanto, el sentimiento de traición de toda manada, por la que tanto me esforce por agradarles, por las que pase noches en vela estudiando y mejorando para que ellos pudieran tener la mejor Luna que ninguna manada antes había visto.Me había esforzado demasiado para que Alek me mirara, me amará y me eligera a mí, para ser su Luna el resto de nuestras vidas terrenales.Pero parece ser que la traición viene de quien menos te lo esperas. Y el hecho de saber que Alek prefería a Sabine, una loba que ni siquiera era una guerrera y mucho menos la prepararon para saber todo de la manda me dolió. No sé si era más orgullo que decepción, tal vez eran ambos, pero al mismo tiempo me sentía decepcionada de mí, por haber creído tan rápido y ser una ingenua.Inna muchas veces decía que las manadas eran un nido de viboras, que no debía de confiar en nadie pero apesar de eso debía proteger la manada como su Luna, no lo entendí en ese
ALEK- Así que un collar mágico eh- la cara de Faddei era un poema mientras inspeccionaba el collar, no era común que un Alpha regalara cosas tan valiosas a su beta, solamente a su Luna, por lo que entendía completamente su desconcierto de la situación.-Al parecer, tiene gran valor sentimental- me encogí de hombros y suspire cansado mientras me recargaba en la cómoda silla de mi oficina- no entiendo como un Alpha de su calaña y siendo tan reciente pudo conseguir algo tan valioso, es más, dijo que lo consiguió de las Lagunas Sagradas, la pregunta sería ¿cómo es que llego hasta ahí?- Parece que aprecia a sus subordinados, pero aun así podría considerarse excesivo- me devolvió el collar y se sentó en unos de los sillones- aunque realmente no es como si tengamos que cuestionar, es una confianza ciega que vendrán, suponiendo qué sea cierto lo de que nos ayudarán.Y he ahí otro problema, los desterrados seguían atacando resultando en más bajas para nosotros las manadas contra ellos. Pero