Parecía que todo se había solucionado en aquellos momentos. Aunque algunos aún estaban desconcertados por lo que habían visto, poco a poco entendían que los reyes sabían que serían atacados en esa tarde. Así que por estrategia de Agusto acordaron fingir que el ataque les afectó y así exhibir el plan del culpable quien cayó en la trampa.El rey Ricardo no bebió nada del veneno. Su bebida fue cambiada en el último momento y tomó un vino desagradable pero nada insalubre. Su compañera, la reina. Sabía perfectamente de este plan y ayudó a fingir a su marido.Agusto por su parte preparó una armadura especial que puso debajo de sus ropas, esta recibió el impacto protegiendo el cuerpo del rey por completo. El príncipe fue advertido de esto y se sabía que la única forma de ser atacado era con un infiltrado así que en la habitación donde estaba resguardado hubo un cambio. El príncipe fue trasladado a otro lado mientras que dentro de la habitación se escondieron varios hombres de la guardia rea
Las palabras del rey Ricardo habían penetrado muy profundo en todos los que le escucharon. Lo hizo en un tono tan fuerte y de autoridad que nadie se atrevió a cuestionarlo más. Ni rumores ni reclamos, todos en perfecto silencio.—Ahora que está decidido y aclarado.—Continúo el rey.—Es buen momento para decidir lo que viene delante.La tensión volvió al rostro de todos los ahí presentes, sabían que las palabras del rey dictarían lo inevitable.—A pesar de que la estrategia salió bien en este momento y pudimos corroborar que tenemos un enemigo ahora en común que vino y atacó en mi reino.—Su voz de seriedad era muy notable. Era una decisión que no tomó a la ligera.—El reino de Esacrum estará a punto de ser atacado por la familia del rey Agusto. Ellos lo traicionaron cómo viles perros que desean hacerse de su reino. Yo invité al rey aquí para una fiesta y su familia lo aprovechó. ¿Qué viene ahora? Pues iremos a recuperar su reino y luego a conquistar a nuestros enemigos.El padre Jacinto
—Eréndira, ¿Qué haces aquí en mi habitación?—Agusto despertó sorprendido por la intervención tan sorpresiva de su prometida.—¿Sucede algo malo?Pero la hermosa joven no dijo nada, solo continuó su lento caminar hasta la cama.Con la poca luz que emitían unas velas dentro de un candelabro, el rey pudo notar que la joven no llevaba mucha ropa encima. Apenas una corta blusa que le tapaba su pecho mientras que las piernas iban sin ropa, solo una sábana las tapaba.Ella se acercó muy sensual hasta la cama donde se subió recargando sus manos a primera instancia.—Dime por favor ¿Qué sucede?—Insistia el rey poniéndose nervioso por aquel atrevimiento.—Shuu—Lo silenció mientras ponía su dedo entre sus labios.—No digas nada o nos van a descubrir.Augusto no se creía lo que escuchaba ni lo que veía. Se puso muy nervioso, tanto como un niño ante un problema donde sabe que sus padres lo regañarán.—¿Tienes espacio para mí en tu cama?—le dijo con voz suave comenzando a subir sus piernas a la cama.
El nuevo día ya había comenzado y la reunión más importante en ese año estaba a punto de ocurrir.Los tres reinos hablarían no solo de su unión si no de su primera acción en conjunto y esta, para temor de muchos, era la guerra.La reunión se llevó a cabo en el salón real, ahí donde estaba el hermoso trono de Ricardo junto al de su esposa. Ambos bañados en oro y con valiosas joyas rojas decorándolos.Todos los demás ya ocupaban sus posiciones en aquel espacio. Para esta ocasión se habían colocado mesas y sillas, dejando dos espacios muy importantes para los reyes invitados. El resto de espacios estaban para que se distribuyeran por rangos. En esta ocasión estaban presentes Sleidy con su prometido. El príncipe que había estado en peligro se había animado a estar ahí, ocupando el valioso lugar en la corte de su padre. También estaban la reina y de Olster así como sus consejeros.El lugar donde estaría Agusto quedaría un poco más vacío, no había príncipes ni reinas y por supuesto había f
—Me imagino que lo quiere aquí a toda costa su majestad.—Dijo Jacinto mientras se levantaba con la intención de ir a buscarlo.—Iré a decirle a los guardias que me ayuden a esa tarea.Justo cuando Ricardo pensaba que era un buen momento para iniciar ya que todos estaban reunidos. Notó que Jacinto era el que se iba lo cual le causó un poco de malestar.—Mi rey, puede comenzar.—Dijo Agusto para no retrasar más la reunión.—Mis consejeros se reunirán en un momento con nosotros.El rey Ricardo asintió con la cabeza y decidió iniciar. Movió la cabeza hacia su anunciador para que esté de manera verbal diera inicio.—Estamos reunidos para festejar en primera instancia la unión de nuestros reinos por medio del matrimonio.—El vocero lo hacía con mucha alegría, como si hubiera estado esperando el momento de su participación por mucho tiempo. Lo que decía, lo estaba leyendo de un pergamino que con ayuda de escritores pudo realizar. Esto era muy común en todos los reinos, la presentación decía much
El tiempo para la batalla decisiva había pasado muy rápido. En ese tiempo Eréndira y Agusto habían trabajado en conjunto mucho tiempo para lograr idear un buen plan. Esto les ayudó a unirse no solo mentalmente sino física también. Los besos aparecieron como pequeñas chispas para encender ese amor que poco a poco iba creciendo. Aunque eran muy discretos ya podía verse y sentirse en cada uno de ellos ese aroma a amor.También se dieron cuenta que eran bastante similares y gracias a eso ambos se ayudaban a tener un crecimiento propio y mejoraron en muchos aspectos de su vida. Se habían hecho mucho bien el uno al otro.—Mañana marcharemos como lo habíamos planeado.—Dijo Agusto mientras se recargaba en la cabeza de Eréndira quien a su vez estaba recargada en su hombro como dos enamorados.—Nos vamos a dejar de ver muchos días pero si todo sale bien el destino nos unirá en mi reino para que lo conozcas.—Sé que es muy peligroso que yo vaya aunque si me lo pidieras iría contigo sin importar n
El sol ya estaba en una buena posición para alumbrar completamente todo el reino.Todos los habitantes estaban preparados. Desde los soldados que ya habían tomado su formación desde muy temprano. Se colocaron en la parte de afuera de la ciudad, con todos ahí reunidos se veía una gran espectáculo digno de ver. Arqueros en sus posiciones. La caballería en los costados, la infantería enfrente con múltiples abanderados cargando los escuchados del reino y para completar la maquinaria pesada que aguardaba hasta el fondo.Ambos ejércitos de igual magnitud estaban esperando las indicaciones de los generales para avanzar. Era algo que imponía solo con verlo.El rey Ricardo por su parte estaba a las afueras listo para inspirar a su ejército. Era un hombre ya mayor para ese entonces quien no iría a la batalla. Esa misión se la confiaba a su general de mayor grado quien era el líder militar junto a los 9,000 soldados que habían acordado mover. La reina por su parte estaba a un costado de su esp
El suelo comenzaba a resentir el andar de las tropas. Los animales corrían de ahí, no querían estar cerca de ese ruido que penetraba en sus oídos tan fuerte que era inevitable no pensar en el peligro. La sombra que provocaba en esa dirección era tan grande que podía verse claramente como el sol quedaba atrás. Y no era para menos, la oscuridad estaba por llegar al reino.Los pueblerinos ya estaban al tanto de la situación. Desde kilómetros atrás pudieron ver que un ejército invasor llegaba desde el sur.Se refugiaron en sus casas mientras que otros más solo huyeron de ahí. No querían ser capturados por el enemigo o peor aún... asesinados.Las banderas en el castillo que sería atacado aún ondeaban con firmeza, como si gritaran que no querían ser capturadas. Las paredes que las resguardaban eran duras y muy resistentes. Cruzar a través de ellas sería muy difícil aún con todo el ejército que llevaban.El momento de marchar terminó. El ejército se encontraba a una distancia considerable d