Capitulo 24

—Eréndira, ¿Qué haces aquí en mi habitación?—Agusto despertó sorprendido por la intervención tan sorpresiva de su prometida.—¿Sucede algo malo?

Pero la hermosa joven no dijo nada, solo continuó su lento caminar hasta la cama.

Con la poca luz que emitían unas velas dentro de un candelabro, el rey pudo notar que la joven no llevaba mucha ropa encima. Apenas una corta blusa que le tapaba su pecho mientras que las piernas iban sin ropa, solo una sábana las tapaba.

Ella se acercó muy sensual hasta la cama donde se subió recargando sus manos a primera instancia.

—Dime por favor ¿Qué sucede?—Insistia el rey poniéndose nervioso por aquel atrevimiento.

—Shuu—Lo silenció mientras ponía su dedo entre sus labios.—No digas nada o nos van a descubrir.

Augusto no se creía lo que escuchaba ni lo que veía. Se puso muy nervioso, tanto como un niño ante un problema donde sabe que sus padres lo regañarán.

—¿Tienes espacio para mí en tu cama?—le dijo con voz suave comenzando a subir sus piernas a la cama.
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