El escenario era magnífico. Miles de personas caminaban cerca de aquel lugar que se había designado para el evento. Era un enorme terreno que se adaptó para la contienda. El evento duraría 4 días, tiempo que los soldados tendrían para demostrar sus habilidades y llevar el honor a sus reinos.Se reunieron diez reinos para la competencia. Algunos cercanos y otros más de tierras lejanas. Lugares grandes y prósperos mientras que otros con ciertos problemas y pequeños, sin duda el más grande y glorioso era el reino de Esacrum. No había necesidad de mostrar nada, todos los visitantes pudieron ver la grandeza en cuanto llegaron. El lugar ya era un reino estable que crecía día a día.Agusto tenía la mente relajada, solo quería disfrutar de aquella evento como lo había programado. No estaba deseoso por ganar como algunos de sus homólogos. Él solo quería unir más a su reino y disfrutar de su amada planeando la boda que se aproximaba.El día estaba hermoso. La estación regente era la primavera
El evento se había puesto muy interesante para los que disfrutaban de él. Había surgido una situación inesperada que los tenía al borde del suspenso.Todos se hacían la misma pregunta “¿El rey Agusto aceptaría aquel reto?Mientras meditaba la situación uno de sus hombres de mayor confianza se acercó a él, su general Mirlo quien había estado organizando el evento, se trasladó hasta su dirección.—Mi rey ¿Cuáles son sus órdenes?—Colocó la mano en su espada indicando que estaba listo para el combate.—¿Desea que apresemos a esos hombres?Agusto se quedó observando atentamente, cómo siempre no perdió la cordura y analizó a detalle.—Iniciar una guerra sería una falta de respeto a los demás reinos.—Dijo con tono serio.—Los hemos invitado aquí para celebrar la paz, ponerlos en peligro no sería digno del reino de Esacrum.Sus homólogos escucharon y alabaron su decisión. Nuevamente había demostrado ser ejemplar.—Sin embargo, no voy a poner en juego a Erendira.—Continuó hablando para que todos
—¡Señor, los refuerzos enemigos están llegando y nos superan en número!—Un valiente soldado había atravesado el campo de batalla desde el bosque para llegar hasta las murallas interiores del castillo.—Tranquilo soldado, ese movimiento estaba contemplado. Ellos no pensaban pelear solos.—Un hombre con una hermosa armadura dorada, cargando un casco del mismo color entre sus manos, permanecía montado en un caballo que llevaba una armadura fina y resistente, del mismo color que la suya.—General Vecano, dígale a la caballería que es momento de unirse a la batalla, deben descender desde la montaña como lo planeamos en el cuartel.Se colocó el casco cubriendo completamente su cabello largo y café. Al ponérselo, nada de su rostro quedó descubierto, se convirtió en una protección total para su cara. Sus ojos color miel, su nariz afilada, el mentón tan varonil, así como su corta barba, quedaron al resguardo del metal.El casco tenía una abertura en los ojos, la cual podía levantar para permiti
—Mi señor, es hora de que tome su medicina.Un sirviente se acercaba al trono donde el rey descansaba. Le ofreció una bebida color verde en una pequeña botella que debía beber.El rey solo observó por un instante y le aceptó la botella aunque lo hizo sin mucho interés, casi como si no deseara hacerlo. La medicina se quedó en sus manos tristes y sin muchas ganas de tomarla.—Mi señor, ¿Se encuentra bien?—Seguía preguntando sin subir mucho la mirada.—¿Necesita algo más?—Me temo que lo que necesito no está accesible para mí.—Abrió por fin el frasco y lo bebió lentamente.—Ojalá la medicina pudiera hacer algo más que quitarme el dolor.—Mostró una risa sarcástica.—De hecho cada vez el efecto es menor, el dolor no se quita por completo y estoy seguro que irá empeorando todo.—Por favor no diga eso mi señor, todos estamos orando para que usted pueda sanarse. Estamos muy preocupados.—Mi leal vasallo, admiro tus palabras y alientos pero llevas mentiras en tus palabras y no debes mentirle a tu
—¡Erendira! ¿Qué estás haciendo?—Interrumpió con voz grosera en su habitación.—Hola prima, estaba leyendo este pergamino que encontré en la biblioteca, habla un poco sobre los astros.—¿Pero por qué haces eso?, ¿no sabes que las mujeres tenemos prohibido leer?—Si, pero creo que nuestro pequeño secreto está a salvo, ¿no?—Le guiñó el ojo en señal de compromiso.—Podría estarlo si me ayudas a elegir el vestido de esta noche.—Se arrojó a su cama como una niña emocionada.—Hoy vendrá un príncipe y mi padre valorará si es digno de ser mi esposo.—¿Por qué no usas cualquier vestido?, Le das mucha importancia y tal vez tú padre lo rechace como hizo con los tres anteriores.—Espero que con este no haga lo mismo, él es un hombre muy guapo según me han contado y es el heredero de un castillo, ¿Te imaginas? Yo reina amada y respetada.—En sus ojos se veía la auténtica emoción e ilusión de cualquier princesa con sueños.—Debes ayudarme porque tienes unos gustos maravillosos, sabes que elegir para c
La reunión en el palacio había comenzado. En el comedor estaban reunidos varios de los personajes más importantes del reino. El obispo, el ministro de guerra, los adinerados, algunos caballeros reconocidos, entre otros más. En una mesa independiente pero no menos importante, estaban los invitados disfrutando del festín que sus anfitriones les daban. En esa mesa estaba el rey de Olster que venía a negociar alianzas con su similar, su hijo al cuál pretendía comprometer, la reina con su hermosura notoria, los consejeros reales y algunos caballeros que les acompañaban.El rey Ricardo, que era el anfitrión y soberano del reino de el sur llamado Surten, comía en la mesa principal, estaba sobre una tarima donde podía observar todo lo que ocurría. A su lado su esposa, la reina Magdalena y del otro lado su consejero. Había unas sillas más que estaban destinadas a sus hijas, su sobrina Erendira, así como otros miembros distinguidos que comerían en la mesa bajo ellos.A este rey le gustaba dis
Por favor Rey Hermilio, permítanos conocer a su joven hijo el príncipe.—Por supuesto, es un honor para mí presentarle a mi hijo.—Dió un paso al frente empujando a su hijo para acercarse más.—Me siento honrado en presentarles a mi hijo Antonio III, futuro rey al trono.El joven pasó al frente y entre aplausos fue recibido.La realeza dió los saludos y honores pertinentes. La princesa por su parte quedó asombrada pues las historias del príncipe eran ciertas y quedó cautivada completamente.—Muy bien, pasemos a lo importante. ¿Qué términos necesitan para la unión de estos reinos?—Me temo que estoy en la penosa necesidad de acudir a reinos lejanos y poderosos porque nuestra familia se dividió y ahora buscan tomar mi reino. La avaricia de mis hermanos terminó por vencerlos rompiendo nuestros pactos, abriendo paso a nuestros enemigos y llevando a los reinos cercanos a una crisis total.—Agachó la cabeza tomando su papel de beneficiario y rogó por su ayuda.—Mis consejeros me pidieron ver má
El día había terminado, muchos de los invitados a la celebración del evento habían bebido toda la noche hasta que se cansaron. Erendira se había retirado justo después de la reunión con el sacerdote en el salón real y eso le permitió levantarse temprano como era su costumbre.Antes de pasar al comedor real a desayunar, ella acostumbraba dar un paseo por los jardines. Decía que respirar ese aire puro salido de las plantas y árboles era lo mejor para recibir el día. También disfrutaba del caminar pues la relajaba y ayudaba a su cuerpo con un poco de ejercicio. El jardín era muy extenso, había varios pasillos hechos de piedra plana que separaban las jardineras entre ellas. El paso era deleitado en mayor cantidad por hermosas flores rojas y rosas mientras que en los interiores había árboles y algunas plantas más robustas.En medio del jardín había una gran pileta con agua que era usada en ocasiones para regar al mismo jardín aunque en su mayor tiempo era solo para decorar.Muchas person