El rey Agusto tras una desgracia queda inválido. Sacrificó la mitad de su cuerpo para si reino pero ahora lo abandonan a él. Su gran amigo se dispone a buscarle una esposa y así salvar a su reino. ¿Podrá hacerlo?
Leer másEl evento se había puesto muy interesante para los que disfrutaban de él. Había surgido una situación inesperada que los tenía al borde del suspenso.Todos se hacían la misma pregunta “¿El rey Agusto aceptaría aquel reto?Mientras meditaba la situación uno de sus hombres de mayor confianza se acercó a él, su general Mirlo quien había estado organizando el evento, se trasladó hasta su dirección.—Mi rey ¿Cuáles son sus órdenes?—Colocó la mano en su espada indicando que estaba listo para el combate.—¿Desea que apresemos a esos hombres?Agusto se quedó observando atentamente, cómo siempre no perdió la cordura y analizó a detalle.—Iniciar una guerra sería una falta de respeto a los demás reinos.—Dijo con tono serio.—Los hemos invitado aquí para celebrar la paz, ponerlos en peligro no sería digno del reino de Esacrum.Sus homólogos escucharon y alabaron su decisión. Nuevamente había demostrado ser ejemplar.—Sin embargo, no voy a poner en juego a Erendira.—Continuó hablando para que todos
El escenario era magnífico. Miles de personas caminaban cerca de aquel lugar que se había designado para el evento. Era un enorme terreno que se adaptó para la contienda. El evento duraría 4 días, tiempo que los soldados tendrían para demostrar sus habilidades y llevar el honor a sus reinos.Se reunieron diez reinos para la competencia. Algunos cercanos y otros más de tierras lejanas. Lugares grandes y prósperos mientras que otros con ciertos problemas y pequeños, sin duda el más grande y glorioso era el reino de Esacrum. No había necesidad de mostrar nada, todos los visitantes pudieron ver la grandeza en cuanto llegaron. El lugar ya era un reino estable que crecía día a día.Agusto tenía la mente relajada, solo quería disfrutar de aquella evento como lo había programado. No estaba deseoso por ganar como algunos de sus homólogos. Él solo quería unir más a su reino y disfrutar de su amada planeando la boda que se aproximaba.El día estaba hermoso. La estación regente era la primavera
Durante ese lapso las historias entre ambos no se hicieron esperar. Era de las pocas formas para pasar el tiempo. Sin duda la más interesante fue la que contó Erendira. El general preguntó sobre su vida y ella le contó su pasado.Erendira se había criado en el reino de Kreiton, tierra que por años había pertenecido a su familia, el rey Carlos de rama noble y por la reina Susana quien no era de la realeza. Ella se ganó el corazón de su amado mostrando habilidades médicas increíbles. Su fama fue tanta que el mismo rey la llamó para tratarse una enfermedad severa que le llevaba aquejando por años. En cuestión de días ella logró curarlo.Esto fascinó a Carlos quien no la quiso dejar ir, aún en contra de los consejeros y familiares, él se casó con ella para hacerla reina. Durante mucho tiempo demostró ser una gran reina ganándose el cariño de todos, pero después y con motivos aún misteriosos el reino se vino abajo repentinamente. Las cosechas se secaron, las enfermedades llegaron, el clima
La boda fue todo un éxito. Se convirtió en el evento más formidable como estuvo destinado a ser. Se habló de ese suceso por meses y al ser escrito en la historia, se hablaría de él por años.La princesa Sleidy y el príncipe Marin ahora eran esposos, muy felices y enamorados. Habían logrado no solo sellar un vínculo entre ellos sino también entre sus reinos. Olster y Surten serían aliados de por vida esperando que muchas generaciones lo respetaran y siguieran.Ambos reinos habían sellado dicha felicidad con un regalo muy grande el cual fue ganar la guerra. Fruto de esta victoria fue el botín repartido y las nuevas tierras anexadas. El rey Ricardo se convirtió en la envidia de la zona y por supuesto de su familia. Nadie se atrevería a meterse con él ni mucho menos a contradecirle algo.El valiente rey se ganó el respeto pues la anécdota de que había participado en la guerra él mismo, fue contada por todos lados.Tuvo que librar una de las batallas más sencillas, todo el peso radicó en
Todas aplaudieron al escuchar esas palabras pues supieron ver que la exigente princesa había quedado conforme y la misión había terminado.—¡Les agradezco mucho en verdad!—Se expresaba con gran emoción mientras aún se miraba en el espejo.Las demás pudieron descansar, algunas se sentaron en la cama mientras que otras bebieron un poco de agua. Fue impecable.Ahora solo restaba que el resto de princesas también se arreglaran. Eso sería más sencillo pues no tenían que resaltar más que las novias pero tenían que verse bien.Erendira se apartó a su habitación para cambiarse ella misma. Aunque un par de asistentes se ofrecieron en ayudarle, ella simplemente se negó abogando que deseaba hacerlo ella misma.En su habitación se miró al espejo después de sacar sus vestidos y ponerlos en su cama. Ella siempre había sido muy sencilla y humilde con esa parte. Aunque no se descuidaba, tampoco pasaba horas arreglándose.En ese momento se cuestionó si debía cambiar su forma de ser respecto a eso. Se
–Mi señor, los invitados están llegando.—Notificó un sirviente al rey Ricardo a través de su puerta.—¿Qué hacemos?–¿Cómo qué ya llegaron?, ¿qué hora es?—Se levantó rápidamente de la cama.—¿Dónde está la reina?–Ella le está esperando en el salón principal.—El sirviente estaba igual de nervioso que todos en el reino.—Me mandó a buscarlo.El rey se levantó muy a prisa. Aún estaba con sus ropas de dormir y con una cara que le delataba la resaca.Se miró en el espejo e intentó acomodarse el cabello lo más que pudo antes de abrir.—La reina me va a matar.—Decía mientras se miraba.—Me advirtió claramente que no tomara y si lo hacía que no llegara tarde al compromiso.Aún con reclamos en su boca, abrió la puerta para que el sirviente pasara.–Pronto, ayúdame a arreglarme.—Le dijo muy agitado.—Y si la reina pregunta, cuando llegaste yo ya estaba listo.—Eso sería mentir a la realeza.—Le respondió muy tímido.—Eso ameritaría un castigo severo.—Y si le dices que tuviste que venir a despertarme
Pasaron cinco días, tiempo en el que gracias al sistema de mensajeros surtió efecto y al fin Agusto conocía las noticias de su aliado el rey Ricardo.En la carta escrita por él mismo, redactó que lograron tomar aquellas tierras así como capturar a su último familiar. Lo tenían prisionero para juzgarlo entre todos en la próxima reunión grupal. Aquellas tierras no eran tan grandes y la cultura muy distinta, pero el rey Ricardo se mostró muy respetuoso y no llegó a imponer nada. Únicamente quitó las banderas y notificó que ese reino ahora le pertenecía.Las personas que ahí vivían no se sintieron muy cómodas en los primeros días pero al saber quién era su nuevo conquistador se sintieron atraídos por la figura que este representaba y por los beneficios que le llegarían con la unión a las demás tierras. Se sentían bien aislados pero era un buen momento para el cambio y experimentar el choque cultural. En fin, el rey Ricardo mostraba mucha satisfacción por todo aquello y más por la forma t
Tras la reciente victoria las tropas se acomodaban en el reino. Gracias a la astucia de su monarca habían logrado sobrevivir la mayoría así como capturar el reino. El resultado era favorable aunque Agusto aún lloraba las pérdidas.—Se que el ejército de sus familiares era menor.—Le dijo Mirlo mientras comían en el salón de ese reino.—Pero me parece que no tuvieron todas las fuerzas disponibles.—Estás en lo cierto. Las fuerzas de mi tío se fueron junto a él.—La respuesta vino en un modo serio.—Cierto, de sus dos familiares restantes aún faltaba su tío.—Jacinto estaba ahí dando su oportuna participación.La reunión avanzó con todos muy cansados pero con la moral en alto por aquella victoria. Los soldados capturados fueron llevados al calabozo donde serían retenidos hasta saber qué hacer con ellos. Algo justo que siempre hacía Agusto.—¿Y haremos algo en contra de su tío que escapó?—Continuaron la conversación.—Él fue más astuto al irse de aquí.—Seguía con su mirada fija.—Aunque se ll
La batalla se postergó por tres días más en los que el enfriamiento fue inevitable. El primo de Agusto quien era el encargado de llevar a cabo la defensa del reino, estaba haciendo todo lo posible por sobrevivir y evitar que este cayera. El hecho que se postergara tanto fue porque los dos se ponían trampas mutuamente haciendo que actuaran con mucha cautela y no enviando a la mayor parte de sus ejércitos a la lucha.Agusto tenía los números pero su contrincante tenía la defensa la cual era muy fuerte. Los elementos sorpresa se habían terminado así que la estrategia tenía que cambiar. El enfriamiento final era inevitable.—Señor, estamos listos para el ataque.—Informó Mirlo a su rey mientras reposaba enfrente de su ejército.—¿Ya han regresado los exploradores?—Preguntó el rey intrigado.—Asi es. Han verificado todos los puntos que les pidió.—Excelente. Entonces traigan la artillería y que comience el ataque.La orden final del rey fue dada y de inmediato se movilizó su imponente ejérc