—¡Señor, los refuerzos enemigos están llegando y nos superan en número!—Un valiente soldado había atravesado el campo de batalla desde el bosque para llegar hasta las murallas interiores del castillo.—Tranquilo soldado, ese movimiento estaba contemplado. Ellos no pensaban pelear solos.—Un hombre con una hermosa armadura dorada, cargando un casco del mismo color entre sus manos, permanecía montado en un caballo que llevaba una armadura fina y resistente, del mismo color que la suya.—General Vecano, dígale a la caballería que es momento de unirse a la batalla, deben descender desde la montaña como lo planeamos en el cuartel.Se colocó el casco cubriendo completamente su cabello largo y café. Al ponérselo, nada de su rostro quedó descubierto, se convirtió en una protección total para su cara. Sus ojos color miel, su nariz afilada, el mentón tan varonil, así como su corta barba, quedaron al resguardo del metal.El casco tenía una abertura en los ojos, la cual podía levantar para permiti
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