—¡Mi señor, mi señor!—El sirviente que se había convertido en el más cercano para Agusto, corrió desesperadamente al salón real y así darle un mensaje.—Le ha llegado un mensaje del padre Jacinto.—¿Tambien se ha ido el mensajero real?—Agusto le respondió muy apático.—¿Por qué entregas tú el mensaje?—Lo siento mi señor, escuché a los guardias decir lo del mensaje y me dispuse a entregarlo yo mismo.—Su sirviente agachó la cabeza para disculparse mientras sostenía el mensaje con sus dos manos en dirección de su rey.—Al escucharlo recordé que el padre había ido a buscarle esposa, intuyo que son buenas noticias, asi que les pedí a los guardias me dejaran entregarle yo mismo el mensaje. Ellos no se negaron pues últimamente soy yo el que está aquí.—Te tengo que agradecer por eso mi querido Job, pero te pediré que los asuntos del reino los dejes así.—Intentó regañarlo pero se enterneció por sus nobles acciones.—Y tampoco debes espiar, la misión del sacerdote Jacinto es un secreto real, no l
Mirar toda la caravana procedente del reino norte era todo un deleite visual. Desde sus cientos de caballeros montando finos caballos cubiertos con metales muy brillantes, hasta las bellas mujeres que bailaban desfilando al entrar. Había fieles sirvientes que cargaban los emblemas de la familia con mucho orgullo, cubriendo con su hermoso color rojo y fabuloso diseño, remarcando el hermoso león del mismo color.Los tambores no eran la excepción, tocaban al mejor ritmo para anunciar su llegada y que lo hacían en paz. En el centro de la caballería, el carruaje del rey Agusto se desplazaba por aquellos campos verdes. Un carruaje difícil de olvidar pues estaba hecho en la parte superior de oro, las ruedas de un metal muy resistente pero no menos llamativo pues tenían un baño de plata. El carruaje era jalado por dos elefantes que deleitaban con su baritar. Eran tan grandes que podrían soportar a un gran número de soldados en su cuerpo.Toda la caravana abarcaba incluso más de dos kilómetro
La tarde fue muy placentera para todos sin excepción. La mezcla entre el reino del sur y el del norte se había convertido en una muy enriquecedora. Los acentos eran distintos, algunas costumbres también y sobre todo las personalidades.Los del norte preferían lo intelectual y sentirse cultos, los del sur eran humildes y les gustaba hacer amigos. Todo esto por el régimen de sus monarcas.El banquete que se sirvió fue espectacular y este corrió totalmente por manos del reino anfitrión. El rey Ricardo pidió que se hiciera lo más posible por mostrar su generosidad y valor hacía su homólogo.Agusto no era de gustos difíciles así que fue fácil halagarlo con los alimentos.La reunión se había originado por la futura boda de la princesa pero el rey del sur no quería dejar pasar la oportunidad de mostrarse amigable con Agusto. Esa alianza sin duda era muy importante y gracias a su sobrina podría hacer realidad.Por otra parte, el rey del norte sabía que su reino seguía siendo próspero y si log
—De verdad prima, piénsalo bien. No te sientas comprometida, mi padre lo entenderá.—Ya te dije mil veces que no lo estoy haciendo como un sacrificio o para huir de aquí.—Mientras decía esto, se tomaba del cabello y cerraba los ojos, reacción de alguien que está perdiendo la paciencia.—Es una oportunidad para mí, una vida diferente.—Y ¿qué tal si esa vida no es tan buena o no te gusta?—Seguía ella esforzándose por hacerla cambiar de opinión.—Es un riesgo que pienso tomar, el padre Jacinto es una persona honesta y me ha contado todo sobre ese lugar.—Ese padre pudo inventar cualquier cosa con tal de conseguir esposa para su rey, ¿no te das cuenta de eso?—La sinceridad y la redacción son cosas diferentes pero ninguna está mal.—¿Disculpa?, ¿a qué te refieres con eso?—Dijo con tono molesto mientras intentaba entender.—No es momento para tus frases de intelectual o tus juegos mentales.—No es nada de eso, escucha.—Eréndira tenía la paciencia de una maestra que desea enseñar a sus alumn
—¡Quiero que alguien me diga algo sensato de una buena vez!—El rey Ricardo estaba muy furioso mientras descansaba en su trono. Todo esto después de ser interrumpido en aquella reunión, donde se anunció el compromiso oficial de su hija con el príncipe del reino Olster. El príncipe Marin.—¿Por qué carajo tuve que salir de esa divertida fiesta con la amenaza de que algún atentando estaba por ocurrir?, ¿no ven que todos aquí somos aliados?—Si me permite su majestad.—Agusto entraba por primera vez en la conversación. El padre Jacinto había sido el encargado de explicar la situación previamente.—Me disculpo por mis emisarios. Ellos se precipitaron en contar la información y alarmar a todos.—Rey Agusto, al fin lo escucho hablar.—Le hablaba con respeto pero seguía muy molesto.—Me complacerá conocer de su boca el motivo por el cual tengo al príncipe de mi reino invitado, con varios guardias protegiéndolo.—Me temo que fue una medida que en mi pobre sabiduría consideré necesaria.En aquella r
La poderosa alianza entre los reinos de Olster, el magnífico reino del sur "Surten" y el fabuloso reino del norte "Esacrum" había iniciado de la mejor manera posible.Los enemigos de Agusto sin pensarlo, habían hecho algo a favor para que esto pudiera suceder. Aunque ellos deseaban que su estrategia los envolviera en la guerra, ellos simplemente los unieron. Todo gracias a una simple acción de un hombre que ya estaba siendo reconocido por Agusto. Su atrevimiento sirvió para darle un gran giro a la situación así como a la futura relación con Eréndira. Algo que no tardaría en agradecer.—Mi señor, ¿qué tal la reunión?—Preguntó Job al ver salir a su monarca.—¿Se puso solucionar todo?—Job, el problema es mucho más grande del que te imaginas, pero afortunadamente tenemos el respaldo de los reinos.—Dijo muy serio mientras el padre Jacinto le llevaba sobre la silla espacial en la que de desplazaba.—Tenemos que hablar en privado y hacer un plan para descifrar si lo que escuchaste es verdad…
Erendira y Agusto quedaron solos aparentemente en un rango de cinco metros, ahí nadie los molestaba y estaban tan juntos que el silencio comenzaba a ser incómodo.—Si me permite, llamaré a dos de mis guardias para que me lleven hasta el jardín con usted mi lady.Agusto rompió el silencio para decir estas palabras a su futura esposa.—Así podremos ir a la velocidad que se requiere. Me disculpo por esta situación.—No tiene que disculparse de nada mi rey.—Dijo ella agachando la cabeza ante él.—Si me permite, yo misma tiraré de la silla para llevarlo al jardín.—No tienes por qué hacer eso. Esa tarea se la puedo encomendar a mí guardias.—Tal vez no tengo que hacerlo pero… quiero hacerlo.Se hizo un breve silencio después de esas palabras. Agusto creía que estaba soñando pues había deseado conocer una mujer que compartiera con él su reino y que le respetara por su situación actual, pero Eréndira superaba todas esas expectativas con las que había soñado. No solo era hermosa, sino que no s
Jacinto se sorprendió mucho por las palabras de su acompañante, pensó que él le daría solución a todo eso pero estaba claro que estaba más entretenido en observar a la mujer que le había gustado. El tiempo era un factor clave y el sacerdote sabía eso, perderlo era un lujo que no se podía dar. La conversación entre los dos hombres seguía avanzando y a toda costa debía saber de qué estaban hablando para salir de dudas. Pero qué podía hacer, ir él no era lo más conveniente pues lo podrían reconocer y aunque no, sus ropas de sacerdote llamaban la atención demasiado.—Señorita venga por favor.Llamó a una de las damas que hacían compañía por dinero.La chica lo escuchó pero dudó en ir pues era tímida con los nuevos, buscaba a los cocidos que sabía pagaban bien.—Por favor venga, necesito algo.El padre elevó un poco el tono pues la desesperación lo carcomía.—¿Si?, ¿qué quiere?—La mujer se acercó aunque guardó la distancia, además su carácter no era el ideal para socializar.—Necesito co