Capitulo 20

Todas las personas ahí reunidas permanecían de pie a excepción del rey Ricardo, su esposa la reina y por supuesto Agusto quien por su condición no podía estar de otra forma.

El cansancio en las piernas ya comenzaba a sentirse. Habían tenido reuniones largas pero aquella era especial y particularmente estresante.

Los soldados estaban cumpliendo su trabajo resguardando perfectamente las entradas y al prisionero que en ningún momento le habían dejado levantarse.

—¿A qué te refieres con qué tiene una prima aquí?—Preguntó el ministro de interiores a Eréndira.—¿Cómo se llama dicha joven?

—Casilda Romero. Trabaja dentro del castillo de limpieza.—Dijo ella muy seria.

—¿Y cómo sabe que esa joven le ayudó?—El ministro siempre quería ir más allá para corroborar la información.

—Al ir a los jardines para investigar un poco, dos de sus compañeras me dijeron que hacía días que ella no se presentaba y después de eso la encontraron llorando… en ese momento les confesó todo.

El ruido ahora fue de sorp
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