La noche arreció y Oleika sentía mucho más frio, la jaula estaba llena de mujeres lobas, a pesar de estar en horribles condiciones, seguramente eran más fuertes que ella.
De manera discreta se acercó a la loba que tenía a su lado y en cuanto tocó su piel un escalofrío satisfactorio la recorrió.
Después de sentir que casi se congelaba un poco de calor era solo una esperanza en medio de tanto dolor.
Pero el descanso duró poco, un golpe fuerte la hizo que se impactara de lleno con uno de los barrotes que tenía a su lado.
— ¡Ah! — Gritó ella ante el dolor del impacto.
— Aléjate de mí— ordenó la loba, quien a pesar de encontrarse en las mismas condiciones que ella, siendo una esclava, amarrada de manera humillante, la veía con superioridad.
— te… tengo fri… frio— tartamudeó la chica.
— ¡Silencio!- Gritó uno de los guardias que custodiaban la jaula.
Un momento después Oleika apretó los dientes para no gritar, acababa de recibir una cubeta con agua helada como castigo, si sentía que le dolía la piel de lo helada que estaba la noche, estando mojada dudaba mucho que pudiera durar viva mucho tiempo, el frio se había colado tan profundo que le dolían hasta los huesos.
Al girar la vista a la mujer loba solo alcanzó a ver que ella también había sido bañada con agua helada y la veía con rabia en los ojos y los colmillos expuestos, un claro mensaje de “cuídate que en cuanto tenga oportunidad me las pagas”
Oleika se encogió lo mejor que pudo, aunque las oleadas de viento frio no ayudaban mucho, entre tanto su cuerpo en algún momento cayó rendido ante las condiciones.
Ya había perdido la cuenta de los días que habían pasado hasta que una mañana abrió los ojos de manera brusca cuando le dieron una patada en la espalda para hacerla despertar.
— ¡Levántate!— Gritó el comerciante, — que nada de esto es gratis, debes pagar tu estadía.
Oleika se sentía débil, tenían tiempo que no probaban bocado de alimento, y tomaban agua muy lo largo y las lobas más fuertes se la quitaban para ellas mismas, por lo que al querer bajarse de la jaula perdió el equilibrio y cayó sobre uno de los guardias.
— ¡Maldita mugrosa!— gritó el guardia aventándola de manera brusca al suelo.
— ¡Oye no dañes la mercancía! — Lo regañó el comerciante, aparentemente el jefe de todos ellos.
Oleika apenas y fue consiente que la llevaban arrastrando dentro de una especie de local.
Se encontraba detrás de una imitación de escenario, y comprendió todo al escuchar voces de hombres fuertes y ebrios del otro lado.
“Yo quiero una”
“Ahora me faltan un par de piernas para jugar”
“Quiero una linda lobita para cazar”
“Se me antoja una que me la chupe con ganas”
Cada comentario hacia que Oleika se sintiera más y más pequeña y débil.
Las esclavas iban pasando de una en una, a lo que alcanzaba a escuchar ella, la subasta comenzaba en quinientos dólares, y de ahí sólo subía.
Aullidos de dolor y ruidos de golpes ensordecedores era lo que más lograba identificar Oleika desde donde se encontraba.
— Te toca pequeña— Dijo uno de los guardias tomándola por los brazos para arrojarla al escenario, no sin asegurarse que las cadenas estaban bien agarradas a un aro fundido al suelo.
— Esta es una pequeña adquisición— Gritó el comerciante— Es silenciosa, no molesta, buena para correr y además de todo creo que jamás ha sido tocada por nadie. Pueden darle una noche que jamás olvidara— La voz lasciva y llena de dobles intenciones puso a Oleika la piel de gallina. — Ese cabello rojo seguro está en todo su cuerpo y sólo quien se la lleve lo descubrirá.
Empezaron a escucharse risas y vítores entre todos los presentes.
— Comencemos por quinientos dólares.
— ¡Yo!— Comenzó a escucharse, y muchos otros le sucedieron.
— Quinientos treinta— Gritó otro.
— ¿Alguien ofrece quinientos cuarenta?—Gritaba emocionado el comerciante.
Hasta que con el monto de mil dólares ganó un lobo que se veía aterrador de cabello cobrizo y barba larga, cuerpo grueso y mirada peligrosa.
— ¡Vendida!
Lo único que alcanzó a ver Oleika fue como era tratada como mercancía y que su vida valía solo unos cuantos billetes.
No se defendería, no tenía fuerza ni energía, la jalaron fuera de la vista de los demás y su ahora “dueño” la miró como si fuera un objeto al que hay que revisar si no está defectuoso.
— Que se transforme. — ordenó lanzándola al suelo en medio del amplio lugar detrás del escenario.
— ¿Cómo? — Preguntó el comerciante impresionado era la primera vez que pedían algo así.
— La quiero cazar, que pelee por su vida, que luche, quiero escuchar su corazón latir con la adrenalina de saber que su tiempo se termina— Los ojos de su ahora dueño brillaron ante lo que se imaginaba— quiero que se transforme.
— Haz lo que te dice — Ordena el comerciante, pero ella se queda en ese mismo lugar sin hacer movimiento alguno, solo cambiando la mirada entre ellos nerviosa.
Una patada, dos… tres patadas y se hace un ovillo en un intento por cubrirse de los horribles golpes que estaba recibiendo.
En un momento de desesperación grita.
— ¡No tengo loba! ¡No tengo loba!
Los golpes ceden, pero las discusiones no.
— Ya la compró no hay devoluciones. — Dice el comerciante seguro, lavándose las manos y dándose media vuelta.
Pero el comprador extiende su mano y sólo atasca las garras en el pecho del comerciante en un aviso de lo que está próximo a hacer.
— Quiero mi dinero, ahora— Ruge de manera amenazante.
Ella se aleja un poco más deseando desaparecer de su vista, pero alcanza a ver cómo le entrega el dinero con la mano temblorosa.
En cuanto el comprador se va el comerciante grita al mismo tiempo que escupe sangre.
— ¡Mátenla!
— No… por… favor…— quiere defenderse pero las palabras salen como un susurro, sin fuerza.
“¿Podré salir con vida de esto? ¿Llegará alguien a rescatarme? ¿Será mi final? ¿Por qué me sucede esto? ¿Que hice para merecer lo que me está sucediendo?”
Fueron los últimos pensamientos de Oleika para quedar en la inconciencia.
El clima se siente perfecto, los rayos del sol son de la temperatura idónea para sentirlos sobre la piel.— Patrick te he extrañado demasiado— Le dice Oleika con una sonrisa en el rostro al verlo llegar desde la densidad de los pinos— mira nuestro pequeño cachorro ya puede hablar.Un niño pequeño de poco más de un año, idéntico a Patrick está jugando con unos juguetes que Oleika le había hecho con sus propias manos.Oleika se siente feliz, en su cabaña llena de flores y con mucho amor.Su mate la abraza y la besa con mucha pasión y ella no puede evitar suspirar al no poder contener tanta felicidad en ella.Entre sus brazos se sentía plena y segura.De pronto escucha una palabra que la desconcierta.— ¡A todos, arránquenles el corazón! — ese grito hace que Oleika cierre los ojos impactada por lo que escucha y el tono tan grueso de la voz, pero gira la mirada y no nota nada distinto.La mirada de Patrick es alegre y su sonrisa es grande. ¿Se lo estaría imaginando?— ¡AH! ¡Maldito!— De n
En una serie de voces susurradas Oleika abrió los ojos aun confundida.“Alfa Líder Malcolm se comporta extraño, no se ve tranquilo”“Desde su regreso este último rescate, está inquieto”“No pienso quedarme cerca, él es tenebroso y muy volátil cuando está así, podría hasta arrancarnos el corazón en un arranque de rabia”Tantas frases sólo hacían que Oleika sintiera la necesidad de huir rápidamente de ahí.— Tranquila pequeña, bienvenida — Susurró con una sonrisa una curandera, al mismo que tomaba su pequeño hombro.— ¿Dónde… — Oleika intentó levantarse, pero la curandera la detuvo.— Tranquila, creo que aún no te recuperas por completo, sólo intenta tranquilizarte.En ese momento un hombre muy alto y fornido aparece por la puerta, sorprendiendo a Oleika.“Se ve tenebroso” Piensa ella pero en ese momento sus miradas se conectan, y él se dirige a ella.El hombre calvo y con múltiples marcas en el cuerpo se queda centrado en ella hasta que queda frente a ella provocando un escalofrío por
Días después— No puede ser—Susurraba Oleika al mismo tiempo que corría por los pasillos, con la ropa recién asoleada del Alfa Líder Malcolm.Todos los días justo cuando el sol estaba en el punto más alto, ella debía extender la ropa del Alfa Líder para que estuviera ahí por una hora y justo al terminar llevarla a su habitación, pero esa vez se había quedado dormida.Al sentir el calor del sol, Oleika poco a poco había cedido ante la comodidad y cayo rendida, al despertarse se dio cuenta que ya debía estar entregando la ropa.— ¿Por qué a mí? Vamos Oleika corre como si tu vida dependiera de ello —seguía reclamándose al mismo tiempo de que daba vuelta en el pasillo.Aunque sabía que así era… El humor cambiante e impredecible del Alfa no hacía más que volverse peor con el paso del tiempo.Todo lo que llevaba en las manos salió volando al impactarse con una pared de músculos.El descontrol ante el golpe hizo que Oleika estuviera a punto de caer pero un par de grandes y fuertes brazos l
El corazón de Oleika parece saltarse un latido, ante la impresión de lo que tiene frente a ella, el magnífico cuerpo esculpido por tanto trabajo y luchas, daban una sensación de fuerza y poder.Oleika trago saliva, en absoluto silencio, deslizo su mirada desde el atractivo rostro de su Alfa, bajando por su torso para encontrarse con el abdomen, lleno de músculos.La luz que se colaba de la habitación era suficiente para que mostrara un juego de sombras ante su piel, sus brazos eran dos armas grandes, poderosas y sensuales.Pero al llegar a la entrepierna, su piel se erizo en contraste con lo caliente que la sentía y no precisamente por el agua que continuaba corriendo por su cuerpo.“Es muy… muy grande” Pensó, aunque no tenía con que compararlo, era imposible pensar otra cosa.Un gruñido profundo y contenido en la garganta del Alfa la regresó al tema principal.— Desnúdate—Ordenó de nuevo, esta vez acercándose de forma imponente a ella hasta quedar a solo unos centímetros.Oleika si
En medio de la noche, cuando todos excepto los guardias en turno deberían estar dormidos, Oleika se encuentra despierta con un grado de ansiedad que se ha vuelto común desde su llegada a éste lugar.Aun no se acostumbra a la inmensidad del castillo, y en la oscuridad cuando todo el movimiento se ha disminuido, el tamaño del castillo, incluso lo alto de las paredes la hace sentirse muy pequeña, demasiado insignificante.“Oleika ¿qué puedes hacer para darte a notar en este castillo tan enorme?” El pensamiento provoca una especie de pellizquito en su corazón.Deseaba formar parte de una manada, en el fondo lo sabía pero… ¿siendo esclava? Eso no era ser parte de...Eso significaba pertenecer a…Ser un objeto más y eso, no era lo que quería.Oleika iba caminando de forma inconsciente envuelta en sus pensamientos, pero su cuerpo tenía memoria y sabía a dónde debía ir… a la habitación del Alfa Líder Malcolm.Se quedó un momento frente a las enormes puertas.“¿Qué fue lo que sucedió hoy? Sabí
Como cualquier otro ciclo, la noche da paso al día, Oleika respira profundo un momento antes de abrir la puerta de la habitación de Alfa líder Malcolm.Pero sorpresivamente se encuentra con la habitación completamente vacía, a excepción de otra chica que se encuentra cambiando las cobijas de la cama.— ¿Qué pasa? ¿Dónde se encuentra el alfa? — Cuestionó Oleika con una voz tímida y evitando hacer contacto visual.En todo reino hay jerarquías y una persona libre que hiciera las labores de limpieza era digna de respecto de parte de una esclava, como ella.“Además” se dijo “no quería provocar una lucha contra ella y el alfa solo por hablarle, no sabía lo que había sucedido realmente ayer pero no quería arriesgarse”— Hoy se encuentra haciendo un recorrido de todos los territorios colindantes, normalmente se tarda todo el día, hasta el oscurecer.Oleika siente un alivio envolvente, no tendría que verlo pronto.“Me aterra pensar que quiera castigarme por haber entrado anoche” Piensa.— ¿ Y
De forma sorprendente había abierto los ojos completamente descansado, Alfa Líder Malcolm tenía siglos sufriendo de horribles pesadillas, dolorosas y perturbadoras, esa m*****a bruja había cumplido su promesa.Viviría su propio infierno y lo repetía una y otra vez cada noche al cerrar los ojos.“Esto parece un milagro de la Diosa Luna” Pensó con solo abrir los ojos y no sentir calambres en todo el cuerpo o estar con medio cuerpo transformado. “Finalmente pude dormir toda una noche”Sin esperar nada, se preparó para hacer una revisión de rutina en todas las orillas de su territorio, pero lo que le costaba hacer todo un día, en este momento y debido al exceso de energía lo terminó para antes que el sol llegara a lo alto en el cielo.La imagen de Oleika no lo abandonaba, el día anterior había perdido la compostura y el control.Sentir el olor de su guerrero en su cuerpo había despertado un deseo de sangre que pocas veces le había sucedido, ni en las noches de caza le había pasado igual.
Oleika siente que su corazón está a punto de salirse de su pecho.Estar sentada en la cama del Alfa Líder Malcolm es mucho más de lo que había pensado conseguir en toda su vida.Sus manos estaban sudorosas, su vista se nublaba ante las lágrimas que contenían, y el pavor de ver como arrojaba el cadáver de la que había sido un licántropo aun corría por sus venas.Debía mantenerse fuerte, debía mantenerse firme, para no terminar como ella.La visión del Alfa Líder más poderoso que había visto en toda su vida la hacía sentir pequeña, indefensa.Alfa Líder Malcolm se encontraba caminando como león enjaulado de un lado a otro, en absoluto silencio.Todo el camino la había mantenido así, en silencio.La tensión era tan fuerte que podría cortarse con cualquier movimiento imprevisto.— ¿Qué hacías en el bosque?— la voz fuerte, profunda y grave del Alfa vibró por todo el cuerpo de la pequeña Oleika.— Yo…— comenzó ella pero se había trabado ante los nervios que la consumían.“¿Qué debería decir