Capítulo 5.

En una serie de voces susurradas Oleika abrió los ojos aun confundida.

“Alfa Líder Malcolm se  comporta extraño, no se ve tranquilo”

“Desde su regreso este último rescate, está inquieto”

“No pienso quedarme cerca, él es tenebroso y muy volátil cuando está así, podría hasta arrancarnos el corazón en un arranque de rabia”

Tantas frases sólo hacían que Oleika sintiera la necesidad de huir rápidamente de ahí.

— Tranquila pequeña, bienvenida — Susurró con una sonrisa una curandera, al mismo que tomaba su pequeño hombro.

—  ¿Dónde… — Oleika intentó levantarse, pero la curandera la detuvo.

— Tranquila, creo que aún no te recuperas por completo, sólo intenta tranquilizarte.

En ese momento un hombre muy alto y fornido aparece por la puerta, sorprendiendo a Oleika.

“Se ve tenebroso” Piensa ella pero en ese momento sus miradas se conectan, y él se dirige a ella.

El hombre calvo y con múltiples marcas en el cuerpo se queda centrado en ella hasta que queda frente a ella provocando un escalofrío por la anticipación.

“¿Que busca? ¿Qué quiere conmigo?” Pensaba Oleika temerosa.

Era tan poca la distancia entre ellos que Oleika alcanza a notar claramente cómo le falta una de sus orejas.

— Tú, ven…— Gruñó él.

Oleika buscó la mirada de la curandera pero ella estaba con los ojos en el suelo, al buscar algún tipo de ayuda, todos los presentes estaban en la misma posición.

“No puede ser”

***—***—***—***—***—***—***—***—***

Los pasillos eran grandes y amplios, justos para que cualquier licántropo se moviera con total tranquilidad, tranquilidad que le faltaba a Oleika.

Ella iba caminando y debía seguir las indicaciones del guerrero pelón.

“Debes ir hasta el fondo del pasillo y abrir la puerta Alfa Líder Malcolm te espera” recordaba Oleika.

—  ¿Por qué me llama?— se preguntaba.

Había escuchado que eran varias las rescatadas, y todas estaban en un completo reposo excepto ella.

Al abrir la puerta de madera maciza se encontró con un licántropo saliendo del baño, su cuerpo moreno lleno de músculos distraían los pensamientos de Oleika, al mismo tiempo que podía contar cada uno de los cuadritos bien marcados de su pecho y abdomen, para terminar con una pequeña toalla rodeando su cintura.

— ¿No te enseñaron a tocar? — Gruñó con cierto enfado Malcolm al mismo tiempo que caminaba en dirección de Oleika.

Ella se sentía cada vez más pequeña, aunque una pequeña cosquilla había despertado dentro de ella.

— Me dijeron que llegara y abriera la puerta— Se defendió Oleika, nerviosa por estar a solas con alguien tan imponente como él.

El único con quien había estado a solas y en ningún momento habían llegado a este punto de desnudez había sido con Patrick.

Oleika tragó saliva, al recordar que ni por asomo estaba como el Alfa Líder Malcolm.

Después recordó que Patrick también la había querido vender al mejor postor y la había engañado con su mejor amiga.

“Malditos bastardos todos” Pensó llenándose de rabia “Todo esto es por su m*****a culpa”

— ¿Qué haces? — Cuestionó Malcolm mirándola de manera directa.

Ella regresó al presente y esa picazón que había iniciado en sus palmas había dejado de avanzar hasta desaparecer por completo.

— Nada… nada— Dijo ella acercándose un par de pasos, y bajando la cabeza.

El Alfa Líder Malcolm comenzó a girar observándola detenidamente, y Oleika para evitar distraerse de nuevo con su desnudez comenzó a contar todas las gotas de agua que podía contar que cayeran de su largo y oscuro cabello o de su barba.

— ¿Qué hacías en tu manada anterior? — cuestionó el alfa.

“Luchar  por un lugar que jamás fue mío” Deseó poder responder pero sabía que eso no la dejaría en un buen lugar.

“Ser la burla de todos los que amé”  Tampoco la dejaría bien ante él.

Los nervios hacían de las suyas y ella comenzaba a dejar de tener comentarios coherentes.

— Me encargaba de la limpieza de la casa del Alfa Líder de mi manada. — Mintió decidida.

— ¿Cuál es esa manada? ¿Qué hacías en un lugar clandestino de esclavas? Y ¿Por qué estabas ahí? ¿Qué hiciste?

— ¡Nada!— Gritó Oleika frustrada por tantas preguntas que no quería responder y sobre todo por saber que si era expulsada de aquí quedaría expuesta al ataque de cualquier licántropo salvaje o de otros vendedores de esclavas.

Sin su loba no tenía como defenderse.

—  ¡¿Cómo osas gritarme?!—  gruñó  Malcolm en un grito tan potente que hizo que las paredes de roca soltaran algunas pequeñas por el movimiento.

Oleika se cubrió los oídos atemorizada por la reacción de Alfa Líder aunque después escucho otra voz de hombre en la habitación.

— Alfa Líder Malcolm— Dijo una voz  profunda Oleika se giró temblorosa para mirar que estaba otro licántropo completamente distinto al que estaba gritándole o al que la había hecho llegar ahí en primer lugar.

Éste era castaño, alto, con una mirada cálida color oro, que parecía iluminar el lugar en el que estuviera, al momento de encontrarse con ella, el licántropo sonrió como saludo para ella.

— ¿Qué quieres?— Cuestionó Alfa Líder Malcolm al mismo tiempo que se interponía entre la visión de ellos dos.

— Lamento informarle que la última pista de la investigación nos llevó a un callejón sin salida.

“¿Investigación? ¿De qué? “Se preguntó Oleika al mismo tiempo que intentaba moverse de manera discreta para ver al licántropo de nuevo, pero el cuerpo de Alfa Líder Malcolm era muy ancho para conseguirlo.

— Ni se te ocurra. — Dijo en tono bajo Malcolm al mismo tiempo que provocaba en Oleika una especie de escalofrió que provoco que ella cerrara los ojos.

“Si señor” respondió ella en su mente pero… después notó algo.

Ella no tenía loba así que él no tenía enlace con ella,  así  que no podría escucharla.

Al levantar la vista se encontró con los ojos inquietantes y llenos de preguntas de Alfa Líder Malcolm.

Y ella se puso roja, sin saber por qué.

— No quiero que vuelvan a entrar sin tocar la puerta— Ordenó el.

— ¿Señor? — Cuestionó Nick, sorprendido jamás había pedido algo como eso, incluso cuando tenía lobas aquí para su placer, la manada siempre era lo primero.

— Lo que oíste, ahora vete.

Oleika no entendía nada.

— ¿Qué hago aquí? ¿Qué necesita? — Cuestiono inclinando su cabeza en busca de alguna respuesta visible.

Pero Malcolm se giró para quedar de frente a ella, a solo unos cuantos centímetros. Levantó el rostro de Oleika con sus dedos, por lo que Oleika tuvo que mirarlo. Sus ojos estaban llenos de escrutinio, sospecha e incluso una sutil tristeza. Oleika sintió que debía haberlo visto mal.

En este punto ella podía sentir el calor, fuerte y excitante que emanaba de su cuerpo y la hizo tragar saliva y  contener a medio camino un suspiro que nacía desde el fondo de su ser.

— Eso lo sabrás con el tiempo, pero bienvenida, a partir de hoy serás mi esclava personal.

Oleika sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, la mirada desafiante de Alfa Líder Malcolm era una especie de reto y al mismo tiempo su sonrisa indicaba que sabía perfectamente lo que estaba por venir.

“Definitivamente debo salir de aquí, ¿En dónde me he metido?” piensa Oleika al mismo tiempo que nota que lo mira a los ojos y eso es una falta de respeto, baja la cabeza de inmediato.

Solo alcanza a ver los pies de su Alfa que se va de ahí declarando.

— No te muevas hasta que yo lo ordene.

Alana Aguilar

Hola!! y bienvenid@s a esta nueva historia, espero me acompañen hasta el final y leer sus comentarios. Disfrútenla que la escribo para ustedes... Abrazos... Alana Aguilar.

| 47
Sigue leyendo en Buenovela
Escanea el código para descargar la APP

Capítulos relacionados

Último capítulo

Escanea el código para leer en la APP