En una serie de voces susurradas Oleika abrió los ojos aun confundida.
“Alfa Líder Malcolm se comporta extraño, no se ve tranquilo”
“Desde su regreso este último rescate, está inquieto”
“No pienso quedarme cerca, él es tenebroso y muy volátil cuando está así, podría hasta arrancarnos el corazón en un arranque de rabia”
Tantas frases sólo hacían que Oleika sintiera la necesidad de huir rápidamente de ahí.
— Tranquila pequeña, bienvenida — Susurró con una sonrisa una curandera, al mismo que tomaba su pequeño hombro.
— ¿Dónde… — Oleika intentó levantarse, pero la curandera la detuvo.
— Tranquila, creo que aún no te recuperas por completo, sólo intenta tranquilizarte.
En ese momento un hombre muy alto y fornido aparece por la puerta, sorprendiendo a Oleika.
“Se ve tenebroso” Piensa ella pero en ese momento sus miradas se conectan, y él se dirige a ella.
El hombre calvo y con múltiples marcas en el cuerpo se queda centrado en ella hasta que queda frente a ella provocando un escalofrío por la anticipación.
“¿Que busca? ¿Qué quiere conmigo?” Pensaba Oleika temerosa.
Era tan poca la distancia entre ellos que Oleika alcanza a notar claramente cómo le falta una de sus orejas.
— Tú, ven…— Gruñó él.
Oleika buscó la mirada de la curandera pero ella estaba con los ojos en el suelo, al buscar algún tipo de ayuda, todos los presentes estaban en la misma posición.
“No puede ser”
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Los pasillos eran grandes y amplios, justos para que cualquier licántropo se moviera con total tranquilidad, tranquilidad que le faltaba a Oleika.
Ella iba caminando y debía seguir las indicaciones del guerrero pelón.
“Debes ir hasta el fondo del pasillo y abrir la puerta Alfa Líder Malcolm te espera” recordaba Oleika.
— ¿Por qué me llama?— se preguntaba.
Había escuchado que eran varias las rescatadas, y todas estaban en un completo reposo excepto ella.
Al abrir la puerta de madera maciza se encontró con un licántropo saliendo del baño, su cuerpo moreno lleno de músculos distraían los pensamientos de Oleika, al mismo tiempo que podía contar cada uno de los cuadritos bien marcados de su pecho y abdomen, para terminar con una pequeña toalla rodeando su cintura.
— ¿No te enseñaron a tocar? — Gruñó con cierto enfado Malcolm al mismo tiempo que caminaba en dirección de Oleika.
Ella se sentía cada vez más pequeña, aunque una pequeña cosquilla había despertado dentro de ella.
— Me dijeron que llegara y abriera la puerta— Se defendió Oleika, nerviosa por estar a solas con alguien tan imponente como él.
El único con quien había estado a solas y en ningún momento habían llegado a este punto de desnudez había sido con Patrick.
Oleika tragó saliva, al recordar que ni por asomo estaba como el Alfa Líder Malcolm.
Después recordó que Patrick también la había querido vender al mejor postor y la había engañado con su mejor amiga.
“Malditos bastardos todos” Pensó llenándose de rabia “Todo esto es por su m*****a culpa”
— ¿Qué haces? — Cuestionó Malcolm mirándola de manera directa.
Ella regresó al presente y esa picazón que había iniciado en sus palmas había dejado de avanzar hasta desaparecer por completo.
— Nada… nada— Dijo ella acercándose un par de pasos, y bajando la cabeza.
El Alfa Líder Malcolm comenzó a girar observándola detenidamente, y Oleika para evitar distraerse de nuevo con su desnudez comenzó a contar todas las gotas de agua que podía contar que cayeran de su largo y oscuro cabello o de su barba.
— ¿Qué hacías en tu manada anterior? — cuestionó el alfa.
“Luchar por un lugar que jamás fue mío” Deseó poder responder pero sabía que eso no la dejaría en un buen lugar.
“Ser la burla de todos los que amé” Tampoco la dejaría bien ante él.
Los nervios hacían de las suyas y ella comenzaba a dejar de tener comentarios coherentes.
— Me encargaba de la limpieza de la casa del Alfa Líder de mi manada. — Mintió decidida.
— ¿Cuál es esa manada? ¿Qué hacías en un lugar clandestino de esclavas? Y ¿Por qué estabas ahí? ¿Qué hiciste?
— ¡Nada!— Gritó Oleika frustrada por tantas preguntas que no quería responder y sobre todo por saber que si era expulsada de aquí quedaría expuesta al ataque de cualquier licántropo salvaje o de otros vendedores de esclavas.
Sin su loba no tenía como defenderse.
— ¡¿Cómo osas gritarme?!— gruñó Malcolm en un grito tan potente que hizo que las paredes de roca soltaran algunas pequeñas por el movimiento.
Oleika se cubrió los oídos atemorizada por la reacción de Alfa Líder aunque después escucho otra voz de hombre en la habitación.
— Alfa Líder Malcolm— Dijo una voz profunda Oleika se giró temblorosa para mirar que estaba otro licántropo completamente distinto al que estaba gritándole o al que la había hecho llegar ahí en primer lugar.
Éste era castaño, alto, con una mirada cálida color oro, que parecía iluminar el lugar en el que estuviera, al momento de encontrarse con ella, el licántropo sonrió como saludo para ella.
— ¿Qué quieres?— Cuestionó Alfa Líder Malcolm al mismo tiempo que se interponía entre la visión de ellos dos.
— Lamento informarle que la última pista de la investigación nos llevó a un callejón sin salida.
“¿Investigación? ¿De qué? “Se preguntó Oleika al mismo tiempo que intentaba moverse de manera discreta para ver al licántropo de nuevo, pero el cuerpo de Alfa Líder Malcolm era muy ancho para conseguirlo.
— Ni se te ocurra. — Dijo en tono bajo Malcolm al mismo tiempo que provocaba en Oleika una especie de escalofrió que provoco que ella cerrara los ojos.
“Si señor” respondió ella en su mente pero… después notó algo.
Ella no tenía loba así que él no tenía enlace con ella, así que no podría escucharla.
Al levantar la vista se encontró con los ojos inquietantes y llenos de preguntas de Alfa Líder Malcolm.
Y ella se puso roja, sin saber por qué.
— No quiero que vuelvan a entrar sin tocar la puerta— Ordenó el.
— ¿Señor? — Cuestionó Nick, sorprendido jamás había pedido algo como eso, incluso cuando tenía lobas aquí para su placer, la manada siempre era lo primero.
— Lo que oíste, ahora vete.
Oleika no entendía nada.
— ¿Qué hago aquí? ¿Qué necesita? — Cuestiono inclinando su cabeza en busca de alguna respuesta visible.
Pero Malcolm se giró para quedar de frente a ella, a solo unos cuantos centímetros. Levantó el rostro de Oleika con sus dedos, por lo que Oleika tuvo que mirarlo. Sus ojos estaban llenos de escrutinio, sospecha e incluso una sutil tristeza. Oleika sintió que debía haberlo visto mal.
En este punto ella podía sentir el calor, fuerte y excitante que emanaba de su cuerpo y la hizo tragar saliva y contener a medio camino un suspiro que nacía desde el fondo de su ser.
— Eso lo sabrás con el tiempo, pero bienvenida, a partir de hoy serás mi esclava personal.
Oleika sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, la mirada desafiante de Alfa Líder Malcolm era una especie de reto y al mismo tiempo su sonrisa indicaba que sabía perfectamente lo que estaba por venir.
“Definitivamente debo salir de aquí, ¿En dónde me he metido?” piensa Oleika al mismo tiempo que nota que lo mira a los ojos y eso es una falta de respeto, baja la cabeza de inmediato.
Solo alcanza a ver los pies de su Alfa que se va de ahí declarando.
— No te muevas hasta que yo lo ordene.
Hola!! y bienvenid@s a esta nueva historia, espero me acompañen hasta el final y leer sus comentarios. Disfrútenla que la escribo para ustedes... Abrazos... Alana Aguilar.
Días después— No puede ser—Susurraba Oleika al mismo tiempo que corría por los pasillos, con la ropa recién asoleada del Alfa Líder Malcolm.Todos los días justo cuando el sol estaba en el punto más alto, ella debía extender la ropa del Alfa Líder para que estuviera ahí por una hora y justo al terminar llevarla a su habitación, pero esa vez se había quedado dormida.Al sentir el calor del sol, Oleika poco a poco había cedido ante la comodidad y cayo rendida, al despertarse se dio cuenta que ya debía estar entregando la ropa.— ¿Por qué a mí? Vamos Oleika corre como si tu vida dependiera de ello —seguía reclamándose al mismo tiempo de que daba vuelta en el pasillo.Aunque sabía que así era… El humor cambiante e impredecible del Alfa no hacía más que volverse peor con el paso del tiempo.Todo lo que llevaba en las manos salió volando al impactarse con una pared de músculos.El descontrol ante el golpe hizo que Oleika estuviera a punto de caer pero un par de grandes y fuertes brazos l
El corazón de Oleika parece saltarse un latido, ante la impresión de lo que tiene frente a ella, el magnífico cuerpo esculpido por tanto trabajo y luchas, daban una sensación de fuerza y poder.Oleika trago saliva, en absoluto silencio, deslizo su mirada desde el atractivo rostro de su Alfa, bajando por su torso para encontrarse con el abdomen, lleno de músculos.La luz que se colaba de la habitación era suficiente para que mostrara un juego de sombras ante su piel, sus brazos eran dos armas grandes, poderosas y sensuales.Pero al llegar a la entrepierna, su piel se erizo en contraste con lo caliente que la sentía y no precisamente por el agua que continuaba corriendo por su cuerpo.“Es muy… muy grande” Pensó, aunque no tenía con que compararlo, era imposible pensar otra cosa.Un gruñido profundo y contenido en la garganta del Alfa la regresó al tema principal.— Desnúdate—Ordenó de nuevo, esta vez acercándose de forma imponente a ella hasta quedar a solo unos centímetros.Oleika si
En medio de la noche, cuando todos excepto los guardias en turno deberían estar dormidos, Oleika se encuentra despierta con un grado de ansiedad que se ha vuelto común desde su llegada a éste lugar.Aun no se acostumbra a la inmensidad del castillo, y en la oscuridad cuando todo el movimiento se ha disminuido, el tamaño del castillo, incluso lo alto de las paredes la hace sentirse muy pequeña, demasiado insignificante.“Oleika ¿qué puedes hacer para darte a notar en este castillo tan enorme?” El pensamiento provoca una especie de pellizquito en su corazón.Deseaba formar parte de una manada, en el fondo lo sabía pero… ¿siendo esclava? Eso no era ser parte de...Eso significaba pertenecer a…Ser un objeto más y eso, no era lo que quería.Oleika iba caminando de forma inconsciente envuelta en sus pensamientos, pero su cuerpo tenía memoria y sabía a dónde debía ir… a la habitación del Alfa Líder Malcolm.Se quedó un momento frente a las enormes puertas.“¿Qué fue lo que sucedió hoy? Sabí
Como cualquier otro ciclo, la noche da paso al día, Oleika respira profundo un momento antes de abrir la puerta de la habitación de Alfa líder Malcolm.Pero sorpresivamente se encuentra con la habitación completamente vacía, a excepción de otra chica que se encuentra cambiando las cobijas de la cama.— ¿Qué pasa? ¿Dónde se encuentra el alfa? — Cuestionó Oleika con una voz tímida y evitando hacer contacto visual.En todo reino hay jerarquías y una persona libre que hiciera las labores de limpieza era digna de respecto de parte de una esclava, como ella.“Además” se dijo “no quería provocar una lucha contra ella y el alfa solo por hablarle, no sabía lo que había sucedido realmente ayer pero no quería arriesgarse”— Hoy se encuentra haciendo un recorrido de todos los territorios colindantes, normalmente se tarda todo el día, hasta el oscurecer.Oleika siente un alivio envolvente, no tendría que verlo pronto.“Me aterra pensar que quiera castigarme por haber entrado anoche” Piensa.— ¿ Y
De forma sorprendente había abierto los ojos completamente descansado, Alfa Líder Malcolm tenía siglos sufriendo de horribles pesadillas, dolorosas y perturbadoras, esa m*****a bruja había cumplido su promesa.Viviría su propio infierno y lo repetía una y otra vez cada noche al cerrar los ojos.“Esto parece un milagro de la Diosa Luna” Pensó con solo abrir los ojos y no sentir calambres en todo el cuerpo o estar con medio cuerpo transformado. “Finalmente pude dormir toda una noche”Sin esperar nada, se preparó para hacer una revisión de rutina en todas las orillas de su territorio, pero lo que le costaba hacer todo un día, en este momento y debido al exceso de energía lo terminó para antes que el sol llegara a lo alto en el cielo.La imagen de Oleika no lo abandonaba, el día anterior había perdido la compostura y el control.Sentir el olor de su guerrero en su cuerpo había despertado un deseo de sangre que pocas veces le había sucedido, ni en las noches de caza le había pasado igual.
Oleika siente que su corazón está a punto de salirse de su pecho.Estar sentada en la cama del Alfa Líder Malcolm es mucho más de lo que había pensado conseguir en toda su vida.Sus manos estaban sudorosas, su vista se nublaba ante las lágrimas que contenían, y el pavor de ver como arrojaba el cadáver de la que había sido un licántropo aun corría por sus venas.Debía mantenerse fuerte, debía mantenerse firme, para no terminar como ella.La visión del Alfa Líder más poderoso que había visto en toda su vida la hacía sentir pequeña, indefensa.Alfa Líder Malcolm se encontraba caminando como león enjaulado de un lado a otro, en absoluto silencio.Todo el camino la había mantenido así, en silencio.La tensión era tan fuerte que podría cortarse con cualquier movimiento imprevisto.— ¿Qué hacías en el bosque?— la voz fuerte, profunda y grave del Alfa vibró por todo el cuerpo de la pequeña Oleika.— Yo…— comenzó ella pero se había trabado ante los nervios que la consumían.“¿Qué debería decir
Ese sentimiento de rabia tan conocido para Malcolm estaba invadiendo su ser.“¿Acaso quería hacerlo creer que estaba perdiendo la razón? De haberlo hecho lo recordaría”El lobo dentro de Alfa Líder Malcolm erizó su pelaje alerta, se estaba alterando de la misma forma en que le sucedía cada vez que las cosas salían diferente a lo que él quería.— ¿Por qué mientes?— preguntó en voz profunda el Alfa al mismo tiempo que la movía para apartarla de la cama.En un momento de desconcierto Oleika alcanza a ver que justo donde estaba ella, la otra mano del Alfa se había vuelto garras y se había insertado en el colchón haciendo cortadas largas y de ser en ella… mortales.— No… no… estoy mintiendo— dijo con voz temblorosa Oleika y pasando saliva que parecía haberse atorado en su garganta.La mirada del Alfa Líder le eriza la piel, al mismo tiempo que provoca una sensación extraña como un cosquilleo dentro de ella.— Anoche…— comenzó a explicar insegura de estar haciendo lo correcto— intentando cal
Alfa Líder Malcolm se concentraba en una sola cosa.Eliminar a cualquiera que se atreviera a utilizar la debilidad de alguien más a su favor.— ¡¿Qué demonios estás diciendo?!— gritó como un rugido, al mismo tiempo que lanzaba contra la pared un pequeño florero que acababan de colocar sobre la mesa haciéndolo partirse en mil pedazos.Gerardo se mantuvo impasible, ya estaba acostumbrado a esos arranques de ira de su Alfa.Décadas atrás, cuando apenas era un joven, había sido rescatado, como muchos otros por Alfa Líder Malcolm.De forma discreta movió su mano hacia su cabeza justo donde hacía falta su oreja.Gerardo negó y se concentró en su presente, no tenía tiempo para recordar pesadillas pasadas.— Tenemos una invitación— dijo serio— para una de las manadas en las que tenemos mayor sospecha de uso de esclavos.— Finalmente y ahora ¿que planean?— cuestionó el Alfa sintiendo entre sus colmillos ese sabor a sangre que anticipaba siempre previo a una lucha.— Nos han invitado a una pres